Mismo perro, mismo collar
Carlos Oya

Deus ex machina

«Deus ex machina» es una locución latina de origen griego que significa literalmente “El dios que baja de la máquina” y hace referencia a la costumbre de...

 Deus ex machina

Foto: EXTRA JAÉN

Irene Montero.

«Deus ex machina» es una locución latina de origen griego que significa literalmente “El dios que baja de la máquina” y hace referencia a la costumbre de los dramaturgos griegos de acabar sus tragedias con la intervención de un dios y a la hora de llevarlas a escena era interpretado por un actor caracterizado de la divinidad («deus») correspondiente, que baja desde la tramoya («ex machina»). Ya remató Ovidio con la sentencia (esta vez voy a obviar el latinajo) "No hagáis intervenir a un dios sino cuando el drama es digno de ser desenredado por un dios". De unos siglos a esta parte la expresión se identifica con esos finales de obras de cualquier medio (literatura, cine, cómics…) en los que la conclusión desafía la coherencia de la trama como si todo fuera un sueño o sucediera en la mente del demente protagonista u otra solución inverosímil respecto a lo que la precede como el mismo desenlace de «Perdidos». Pues ahora tenemos un “Deus ex Machista”. Así que si a algunos pervertidos (y uno ya es suficiente) de toda laya se les rebajan las penas por una aplicación (apropiada o no) de la conocida popularmente como «Ley del sí es sí» la ministra se despacha con que son “jueces machistas”, y eso sin tomar café con ellos. A lo mejor en la redacción de la ley se ha dejado un vacío legal que cualquier abogado puede aprovechar para defender a su cliente (algo a lo que está obligado aunque su defendido sea de lo peor), a lo mejor el C.G.P.J. (tanto el sector moderado como progresista) tenía razón en sus objeciones (o todos sus miembros son machistos y machistas)… ¿Cómo se arregla esto según la ministra? Con cursos de formación obligatorios sobre feminismo para todo el estamento judicial. Una majadería más. El juez machista si lo hubiere (que de todo hay en la viña del señor) no creo que se caiga del caballo por mucho cursillo a menos que estos cursillos enmascaren un proceso de reeducación a lo Alex Delarge en «La Naranja Mecánica». Y además creo que saldría más barato para el erario del Estado que la ministra Montero diera un curso de “Introducción al derecho” que pagar miles de cursos de “Perspectiva de género”. «Los y las» del ministerio de Igualdad se defienden con que ése no es el espíritu de la ley, algo a lo que creo que llegamos todos pues sería desconcertante que la ley se tramite para favorecer a pederastas, violadores y chusma de ese jaez. Nadie duda de que nadie en sus justos cabales apruebe tales reducciones automáticas caídas del cielo pero, ya saben, el infierno está empedrado de buenas intenciones.