Mismo perro, mismo collar
Carlos Oya

Café para todos

Es de sobra conocida la anécdota sobre la inflación, Franco y la comprensión del dictador por tal fenómeno económico. Ante la problemática de la crisis que...



Es de sobra conocida la anécdota sobre la inflación, Franco y la comprensión del dictador por tal fenómeno económico. Ante la problemática de la crisis que atravesaba el país tras la guerra Franco sostuvo ante un perplejo Serrano Suñer que lo único que había que hacer es darle al botoncito e imprimir más pesetas. Algo parecido ocurre con la nueva ley Celáa publicada en el B.O.E a falta de su concreción en cada autonomía) hace escasos días. ¿Cómo atajar el fracaso escolar? , pues permitiendo que todo el mundo se saque el título así tenga más asignaturas suspensas que cuentas un rosario. El estado va a repartir títulos como si fuera publicidad de Telepizza, lo único que va a faltar es que los buzonee. Educación igualitaria como se iguala un señor alto y uno bajo si al primero se le cortan los pies. Dejemos aparte que el recorte habido en los últimos años del fracaso escolar se debe al “aprobado general” que se dio a todo el alumnado en el primer confinamiento (una medida que probablemente había que tomar debido a las circunstancias excepcionales pero que perjudicó el aprendizaje de los contenidos básicos para los alumnos) y no nos colguemos medallas. Los alumnos, y aún más en la E.S.O, necesitan conocimientos “claros y distintos” como diría Descartes. Pero cuando uno lee el galimatías que propuso la ministra y su cohorte de pedagogos, profesores de didáctica y resto de corifeo que jamás han pisado un aula de instituto se encuentra con verdaderas sandeces, por ejemplo en Matemáticas, la ciencia por excelencia ,la abstracción pura...pues se les marca a los maestros como objetivo dotar de “destrezas socioemocionales” ( a saber lo que es eso) a los alumnos e impartir la materia desde una “perspectiva de género” (¿?) así que supongo que el 7 no se podrá escribir con bigote por que es un número machista y así sucesivamente. Además no se calificará con números, no sé ya si usaremos los signos del zodiaco o del artista antes conocido como Prince. Repetir curso será “algo excepcional” así que se adaptará la materia al alumno (no al revés, que el alumno estudie y se adapte a la materia) y si el pupilo sólo llega a las 8 provincias andaluzas pues “ancha es Castilla (palabra que nunca aprenderá el alumno)”, aprobado y para arriba porque lo que importa es la resiliencia, la identificación de rol y sobre todo la no discriminación frente a los que se saben todas las provincias. Espuertas de analfabetos que no sabrán ni escribir (memorizar reglas ortográficas roza el nazismo) al mercado laboral gracias a una ley redactada por analfabetos. Una ley que nos lleva a la vanguardia, a la vanguardia de la estupidez.