Alertan de la falta de profesionales de apoyo en las aulas jiennenses

Familias denuncian carencias de PT, AL y PTIS y reclaman recursos suficientes para garantizar la atención al alumnado con necesidades educativas especiales

 Alertan de la falta de profesionales de apoyo en las aulas jiennenses

La falta de profesionales de apoyo obliga, según las familias, a repartir los recursos disponibles entre un número creciente de alumnos con necesidades educativas especiales. En la imagen, Rubén, el hijo de Ana Isabel Viózquez, el primer día de instituto en Castellar

El debate sobre los recursos destinados al alumnado con necesidades educativas especiales vuelve a poner el foco en la situación que afrontan numerosas familias de la provincia de Jaén. La reclamación se centra especialmente en la disponibilidad de profesionales de Pedagogía Terapéutica (PT), Audición y Lenguaje (AL) y Personal Técnico de Integración Social (PTIS), considerados por las familias apoyos fundamentales para garantizar una atención adecuada en los centros educativos.
Uno de estos casos es el de Ana Isabel Viozquez, madre de un alumno de Castellar que acaba de incorporarse a la Educación Secundaria Obligatoria. Según explica, las dificultades para disponer de los apoyos necesarios se remontan a la etapa de Infantil y se han mantenido durante los diferentes cursos y también con el cambio de centro. "Esto no es solamente de este año ni del curso pasado", asegura, al tiempo que sostiene que la situación "cada vez va peor".

ENTREVISTA a ANA ISABEL VIOZQUEZ en RADIO VILLACARRILLO


La madre señala especialmente la falta de profesionales de PT y AL. En el instituto de su hijo, explica que este curso hay más alumnado que necesita estos apoyos y, sin embargo, inicialmente había menos profesionales disponibles. Según su testimonio, una de las PT se encontraba de baja y otra mantiene un horario reducido, mientras que recientemente se habría incorporado una sustituta. También asegura que la profesional de Audición y Lenguaje debe atender a varios centros y que, en el instituto, dispone de un número limitado de horas semanales para atender al alumnado que requiere este recurso.
La situación, según relata, obliga a los profesionales a repartir su tiempo entre distintos alumnos y necesidades. La madre pone como ejemplo las dificultades que se producen en el aula específica, donde asegura que hay periodos de la jornada en los que no existe disponibilidad suficiente de PT para atender de forma continuada a determinados alumnos. En una ocasión, relata, llegó a recibir la indicación de retrasar la entrada de su hijo al centro hasta que estuviera disponible el profesional de apoyo.


Ana Isabel también pone el acento en las consecuencias que, a su juicio, tiene esta falta de recursos sobre el alumnado y sus familias. Habla de pérdida de ritmo de trabajo y de dificultades para garantizar las adaptaciones que necesitan algunos estudiantes. Al mismo tiempo, diferencia estas carencias de la labor del profesorado, al que reconoce su implicación y esfuerzo, y sitúa sus principales críticas en la respuesta y planificación de los recursos por parte de la Administración educativa.
En su relato aparece además una reclamación relacionada con la integración del alumnado. La madre considera que la falta de apoyos puede favorecer situaciones de aislamiento y recuerda experiencias vividas por su propio hijo durante la etapa escolar. En este sentido, defiende que la inclusión educativa no debe limitarse a la escolarización del alumno, sino que debe ir acompañada, en su opinión, de los recursos profesionales necesarios para garantizar su participación y aprendizaje.
La familia asegura que estas reivindicaciones no son nuevas. Ana Isabel recuerda que en cursos anteriores ya tuvo que desplazarse hasta la Delegación de Educación en Jaén junto a otras familias para reclamar recursos para el centro de su hijo. También plantea la posibilidad de impulsar una plataforma o espacio común que permita coordinar a las familias afectadas y trasladar sus demandas de manera conjunta.
La madre establece además un paralelismo con el reciente conflicto del transporte escolar en la provincia. Subraya que se alegra de que las familias hayan conseguido movilizarse para reclamar la recuperación de las rutas y recalca que no pretende enfrentar unas necesidades con otras. Su demanda es que las diferentes necesidades del alumnado reciban también atención y que las familias de estudiantes con necesidades educativas específicas puedan organizarse y hacer visibles sus reclamaciones.
El debate queda así abierto al comienzo de un nuevo curso escolar, con las familias reclamando que la educación inclusiva se traduzca en recursos suficientes y estables. En el caso de Castellar, la petición de esta madre pasa por garantizar la presencia de los profesionales que, según explica, necesitan su hijo y otros alumnos del centro. «Cada vez hay más niños que necesitan esos apoyos», resume, reclamando que la situación sea escuchada y se adopten soluciones.