Martos, tolerancia cero
Mientras un concejal confundía representación pública con karaoke irresponsable, Martos y sus instituciones hicieron lo contrario: reaccionar con valores
Manuel Palomo Montoro. Dedicado a vivir con dignidad, aunque todavía no haya manual oficial. Practicante del afecto antiguo, de ese que no incluye emoticonos ni notas de voz eternas. Especialista en gratitud reciente: nunca es tarde si la ironía acompaña.
Mientras un concejal confundía representación pública con karaoke irresponsable, Martos y sus instituciones hicieron lo contrario: reaccionar con valores
Una comida de empresa no es buena hasta que no sales del baño
Crónica corrosiva de una oposición que, si fuera una bombilla, estaría para reciclar
Donde se come, se comenta y, si te descuidas, se te inventa un menú
Jaén ya tiene presupuesto
La memoria que sostiene la democracia
“No sabía dónde estaba, pero el nombre me ponía romanticón”, le recordaba a joder