Mismo perro, mismo collar
Carlos Oya

La cagada

Leo este sábado en la prensa las declaraciones de la ministra de Justicia Pilar Llop: “La ley del sí es sí no ha tenido los efectos deseados”...

 La cagada

Foto: EXTRA JAÉN

Ministra de Justicia.

Leo este sábado en la prensa las declaraciones de la ministra de Justicia Pilar Llop: “La ley del sí es sí no ha tenido los efectos deseados” (buen marrón le ha caído a la recién llegada). Si a un enfermo le dan un medicamento y no tiene los efectos deseados se le deja de dar y se le administra otro que lo mejore. Si me compro una lavadora y no tiene los efectos deseados, lo que viene a ser lavar la ropa, la descambio. ¿Piensan ustedes que el gobierno se ha planteado hacer algo parecido con su ley antaño estrella y ahora estrellada? ¿Derogarla? ¿Modificarla sustancialmente? No. Han decidido “pasar página”, que se quede como un esqueleto más en el armario o ese nombre que en esta casa no se pronuncia. Mientras tanto, abusadores de toda laya saldrán a las calles antes tras la revisión de sus condenas aplicando el principio “pro reo” que es de primero de derecho. Y es que uno puede ser rojo, verde, morado o azul gaviota pero las cagadas de todos ellos son del mismo color y aroma. Y aquí el gobierno se ha lucido. Decía Homer Simpson, en una de tantas de sus sentencias que deberían estar grabadas en una estela de basalto negro como el “Código de Hammurabi”, que “Es humano echarnos la culpa pero más humano es echársela a los demás” y en este sentido el gobierno y en especial Unidas Podemos no ha podido ser más humanitario. Primero tildando a los jueces de machistas, luego aconsejando a los periodistas un ejercicio de autocensura para frenar la difusión en los medios de las crecientes reducciones de condenas por delitos sexuales, más tarde añadiendo un párrafo a la ley que tuvo la misma utilidad que pintar una recta discontinua con un rotulador azul en un cartón y decir que por ahí se abre más fácil el “brick” de leche y por último echándole la patata caliente al Tribunal Supremo quien ha dictaminado que prevalece el principio a favor del preso. ¿En algún momento ha entonado alguien un “mea culpa” por este despropósito? Si hasta hacen chistes y cuando les ponen delante la grabación afirman que es una manipulación, una campaña machista o que esa señora igual a la número dos de igualdad que se choteaba de la salida de violadores es un ultracuerpo creado en un laboratorio secreto franquista Ya sabemos que por estos terruños “dimitir” es un nombre ruso pero al menos un regio “Lo siento. No lo volveré a hacer” no hubiera estado mal. Pero el meollo de la cuestión es éste. No hay visos de que el gobierno derogue su propia ley que él mismo ha admitido por su portavoz sus “efectos no deseados”, un eufemismo para encubrir el acortamiento de penas de delincuentes sexuales. El gobierno va a mantener una ley de la que es consciente de su perjuicio para los ciudadanos. Si la derogara se estaría ahorcando con su propia cuerda pero estaría trabajando por el bien del país que es por lo que se le paga. Los violadores y derivados deberían estar dentro de la cárcel y como mínimo algunos ministros fuera del gobierno y no al revés.