La Iglesia de San Pablo de Baeza recuperará una mesa de altar barroca

La restauradora Teresa López-Obregón será la encargada de llevar a cabo la intervención en una pieza del siglo XVII con el apoyo de la Fundación Caja Rural

 La Iglesia de San Pablo de Baeza recuperará una mesa de altar barroca

Foto: FUNDACIÓN CAJA RURAL DE JAÉN

Presentación del proyecto.

La Fundación Caja Rural de Jaén y la iglesia de San Pablo de Baeza han dado a conocer el proyecto que se llevará a cabo para restaurar de la mesa de altar ubicada en la capilla derecha del presbiterio de la parroquia baezana. La intervención, que correrá a cargo de la restauradora Teresa López-Obregón, tiene como objetivo corregir los daños acumulados por el tiempo en una pieza de autoría anónima datada en el siglo XVII, cuya singularidad reside tanto en su sofisticada técnica de policromía como en su profundo valor simbólico e iconográfico.

El gerente de la Fundación Caja Rural de Jaén, Luis Jesús García-Lomas, y el párroco de San Pablo, Bartolomé López, han sellado el acuerdo para recuperar una pieza que “está desubicada de su lugar original y que además va a tener un sitio preminente en el altar mayor de la parroquia, con lo cual tiene aún más sentido recuperarla”.

La obra es un exponente de la ebanistería barroca andaluza, realizada en madera de pino tallada y ensamblada. Su superficie presenta un complejo acabado que combina pigmentos al óleo con cincelados en pan de oro y plata aplicados sobre capas de bol. El aspecto decorativo está presidido por la figura del pelícano, un motivo que en la tradición cristiana simboliza el sacrificio y la entrega, fundamentado en la antigua creencia de que esta ave alimentaba a sus crías con su propia sangre. Este simbolismo refuerza la función litúrgica del mueble, rodeado de una ornamentación vegetal de gran dinamismo.



“No sabemos cómo agradecer a la Fundación esta ayuda tan preciada”, ha asegurado Bartolomé López. El párroco de la iglesia de San Pablo de Baeza ha desvelado que, una vez recuperada, esta mesa “va a ser fundamental, porque va a ser el altar en el que vamos a celebrar la eucaristía a diario, va a ser el centro de nuestra comunidad”.

Proceso de intervención

El estudio previo realizado por la restauradora Teresa López-Obregón ha revelado un estado de conservación preocupante derivado de la inestabilidad higroscópica del soporte. Las fluctuaciones de humedad y temperatura han provocado movimientos de retracción en la madera, traduciéndose en fisuras, grietas y aperturas en los ensambles originales. Además, la pieza presenta alteraciones estructurales significativas, ya que no ocupa su emplazamiento original y ha sido completada en el pasado con tablas reutilizadas en sus laterales. La superficie pictórica, por su parte, se encuentra oscurecida por la acumulación de suciedad y barnices oxidados que impiden la correcta lectura de la policromía y los metales preciosos.

El protocolo de intervención diseñado para esta fase contempla una metodología de mínima actuación y reversibilidad. Tras el estudio fotográfico y planimétrico inicial, se procederá al desmontaje y traslado de la pieza al taller especializado. El tratamiento técnico incluye una desinsectación preventiva y la consolidación de la estructura interna mediante una nueva armadura de hierro que garantice la estabilidad del conjunto como sustento de altar. Posteriormente, se llevará a cabo la fijación de los estratos pictóricos, seguida de una limpieza química y mecánica para eliminar los depósitos de suciedad y los repintes de intervenciones anteriores.

La fase final de los trabajos se centrará en la recuperación estética de la mesa mediante el estucado de las lagunas existentes y la reintegración cromática diferenciada. Este proceso permitirá devolver la unidad visual a la obra sin ocultar su historia material. Con la aplicación de una capa de protección final y su posterior montaje en la iglesia de San Pablo, se garantiza la salvaguarda de este elemento patrimonial.