Cáritas ha acompañado en Jaén a más de 300 personas sin hogar este año

Cáritas hace públicos estos datos ante la celebración, la próxima semana, del Día Mundial de las Personas Sin Hogar, el próximo 30 de octubre

 Cáritas ha acompañado en Jaén a más de 300 personas sin hogar este año

Foto: EXTRA JAÉN

Centro de Cáritas.

Cáritas Diocesana de Jaén ha acompañado, en lo que va de año, a 321 personas sin hogar. Así lo informa el responsable del Programa de Personas Sin Hogar de este organismo de la Iglesia, Álvaro Montejo, quien concreta que, a través del Hogar y el Centro de Santa Clara, así como desde el dispositivo de calle, el número de personas atendidas ha sido de 143. De ellas, 120 son hombres y 23 mujeres. A ellas hay que sumar los 14 jóvenes extranjeros extutelados atendidos en la Casa de la Luz y las 164 personas sin hogar que han recibido ayudas relativas a necesidades básicas. Montejo recuerda, asimismo, los datos del pasado año en la Diócesis de Jaén, cuando 505 personas recibieron algún tipo de servicio de este programa, de las que 464 fueron hombres y las 41 restantes, mujeres.

Cáritas hace públicos estos datos ante la celebración, la próxima semana, del Día Mundial de las Personas Sin Hogar, el próximo 30 de octubre. Los actos centrales en Jaén serán el tradicional gesto público para sensibilizar sobre la realidad de las personas sin hogar, el jueves 27, a las 12:00 horas, en la Plaza de la Constitución de Jaén capital. El domingo 30 de octubre, Día de las Personas Sin Hogar, habrá una eucaristía en la parroquia de Santa María Magdalena de Jaén, a las 12:30 horas, a la que seguirá un acto de convivencia y jornada de puertas abiertas en el Hogar y el Centro de Día Santa Clara, principales recursos del programa en la Diócesis de Jaén.

Con carácter estatal, Cáritas Española atendió en 2021 a 37.207 personas sin hogar en situación de calle en los 420 centros y recursos con los que cuenta la Confederación para paliar las graves consecuencias de la vulneración del derecho a una vivienda digna y adecuada.

La mitad de las personas acompañadas fue acogida en pisos de estancia temporal (15%); centros de acogida con asistencia integral las 24 horas (13,1%); alberges y residencias de urgencia (10,8%), apartamentos de inclusión social de estancia indefinida (9,5%) o casas para mujeres solas o con hijos (5,7%). El resto recibió atención en otro tipo de programas y acercamiento de calle. En total, la Confederación Cáritas gestionó 3.985 plazas, de las cuales 5 de cada 10 fueron de tipo habitacional y casi 4 de cada diez correspondieron a centros de día.

En los recursos habitacionales las personas atendidas recibieron acompañamiento, información y orientación, alimentación, atención administrativa (trámites), servicio de higiene, ropero, lavandería, orientación laboral, actividades culturales y acceso a internet, entre otros.

Los datos oficiales del INE de 2012 y la extrapolación de los principales recuentos nocturnos llevados a cabo en las grandes ciudades apuntan a que 33.275 personas viven en la calle o en alojamientos temporales por falta de vivienda en España. Sin embargo, de acuerdo a los datos internos recogidos por la intervención y acompañamiento de Cáritas, la red de Cáritas atendió en 2021 a 37.207 personas en esta situación.

Propuestas políticas

Además de acompañar a las personas que sufren el sinhogarismo, Cáritas lleva tiempo trabajando para que no se discrimine a las personas más vulnerables en su derecho a contar con una vivienda digna. En sus propuestas políticas para la II Estrategia Nacional Integral para personas sin hogar 2022-30, este organismo de la Iglesia insiste en la necesidad de abordar “a la mayor brevedad -por parte de la Administración, también la Estatal- la inexistencia de un parque público de vivienda social de emergencia para personas y familias en situación de sin techo y sin vivienda en el Estado español”.

El ‘sinhogarismo’ es un problema social que no solo aglutina a las personas en situación de calle. Por ello, el número de personas afectadas por esta realidad varía en función del grado de exclusión residencial que se tome en cuenta. De acuerdo a la Tipología Europea de Sin Hogar y Exclusión Residencial (ETHOS) hay cuatro categorías: en situación de calle, sin vivienda, vivienda insegura o vivienda inadecuada. Las personas que están en la calle y las que van de alojamiento en alojamiento son la cara más conocida de este fenómeno. Sin embargo, las personas que viven en chabolas, caravanas, en asentamientos o en viviendas cedidas son la parte más invisible del ‘sinhogarismo’.

Según el “VIII Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España”, presentado a inicios de año, una de cada cinco familias en nuestro país sufre exclusión residencial, es decir, que tienen graves dificultades en relación al acceso y al mantenimiento de la vivienda. En el caso de los hogares en pobreza severa, ese porcentaje aumenta hasta el 69%.

“Apostamos para que, en un futuro próximo, las personas y familias sin hogar acompañadas por Cáritas (en situación de calle, en asentamientos urbanos y rurales, en barrios vulnerables e infraviviendas, en chabolas de plástico y palés de madera, a punto de ser desahuciadas de sus hogares, o acogidas en recursos residenciales) puedan tener acceso, disfrutar y ver garantizado su derecho humano a una vivienda adecuada”, señala María Santos, responsable del programa de Personas Sin Hogar de Cáritas Española.

Campaña “Fuera de cobertura”

Con motivo del Día de las Personas sin Hogar Cáritas ha lanzado una nueva campaña, que este año cumple su 30º aniversario. Bajo el lema “Fuera de cobertura”, la iniciativa denuncia la falta de acceso a derechos, y en especial, la desprotección social que sufren estas personas. “Nuestro empeño es hacer visible la realidad de vulnerabilidad extrema que viven las personas que van quedando al margen de las relaciones sociales, del espacio público normalizado, del acceso a su derecho de vivienda, empleo y protección social”, explica Santos. “En 2022 -añade- los efectos no superados de la pandemia se suman al agravamiento de la crisis que provoca la guerra de Ucrania y que sin duda ahondará en la vulnerabilidad y la exclusión. Queremos que nuestra campaña, un año más, sirva para hacer visible que miles de personas y familias sufren la vulneración de sus derechos sin que exista una apuesta rotunda por parte de la sociedad y de las políticas públicas por modificar dichas situaciones, pero también desde la esperanza y la convicción de que es imprescindible seguir trabajando para que todas las personas puedan acceder a sus derechos y sean incluidas en la vida social y comunitaria”.