El Expositor: Querer creer

Crónica política de la semana de Manuel Expósito Moreno

 El Expositor: Querer creer

Foto: EXTRA JAÉN

Pedro Sánchez y Juan Espadas, junto a sus alcaldes y alcaldesas de Jaén, Linares, Úbeda y Baeza.

Cuatro gotas, fuera de contexto, fuera del contexto de la pertinaz sequía, la mañana del sábado, despertaban la fe en el milagro de la lluvia. Antes incluso de procesionar a El Abuelo, el día de san José Obrero, o de que la Virgen de la Cabeza recorra las calzadas del Cerro, este último domingo de abril, cuatro gotas, mal caídas, mal contadas, fueron suficientes para que el pueblo llano advirtiera ilusoriamente la luz al final del túnel. Querer creer. Querer es poder, el poder de creer. Sucede lo mismo cuando nos visitan los grandes líderes políticos, aunque sea en campaña de recolección, que se nos abren las carnes, y los corazones, y nos aferramos al clavo ardiendo de creer, de querer creer, como los seguidores del Real Jaén -a los que me sumo, siempre, entusiástico-, a pesar de todo y de todos, del Marbella o del sursuncorda, de una tozuda realidad plagada de desengaños y noches de insomnio. El presidente Sánchez vino, de nuevo, a la provincia, después de la presentación del maná del Cetedex -caído del cielo, en tierra sedienta- ayer, de Linares a Úbeda, de las instalaciones de la tecnológica Meltio-Metal 3D -aliada estratégica del gigante mundial del acero, Arcelor Mittal- al Hospital de Santiago, donde se celebraba una suerte de jornada del PSOE sobre el mundo rural  -"ningún ciudadano, a más de media hora de los servicios básicos"-, con un libro debajo del brazo, anticipándose a la celebración de hoy, el de las bienaventuranzas, sumido en el fragor preelectoral de esa especie de primarias norteamericanas que es el 28-M de cara a la reválida, a su reválida, a la madre de todas sus batallas, de todos sus miedos y sus dudas sobre el ser o no ser shakesperiano que le encima a finales de año. Querer creer, puesto que "morir es dormir... y, tal vez, soñar". El sueño de unas inversiones, mil veces prometidas, reinterpretado ahora a través del discurso de la descentralización de la instituciones, "para hacer patria", y de un "impulso definitivo a la reindustrialización, haciendo de Jaén un polo industrial". El sueño, esto es, en efecto, de la lluvia. Pedro Sánchez arribó a Linares y Úbeda este 22 de abril, aunque Javier Perales y Toni Olivares no lo hubieran pedido expresamente, ni lo tuvieran previsto hace tan sólo un par de semanas, porque sus campañas están más pegadas a la tierra agrietada, al suelo de los barrios que pisan a diario, micropolítica doméstica de primeros auxilios, de lo que Pedro Sánchez pudiera siquiera imaginar en el corto trayecto de apenas treinta kilómetros, por la A-32, que separa a ambas ciudades. Yendo al grano, pájaro en mano, la alcaldesa y candidata del PSOE ubetense, reclamó, y obtuvo, un breve aparte con el líder: "He tenido la oportunidad de reunirme  con el presidente de España y le he trasladado la necesidad de que se instale algún servicio de la Guardia Civil en la Academia". La vieja Academia de la Guardia Civil de Úbeda, sin uso desde que se concentrara la actividad en el centro de Baeza, alberga en la actualidad, exclusivamente, el funcionamiento del puesto-casa cuartel de la Benemérita en la localidad. Lo demás, que para el caso es lo de menos, en el concurridísimo patio del Hospital de Santiago, fue un acto de partido, a propósito del reto rural -ser ruralita y no morir en el intento-, a 35 días de las elecciones municipales. Un puñado de furibundos detractores de Sánchez Pérez-Castejón aprovecharon la entrada del convoy presidencial a la ciudad Patrimonio Mundial para prorrumpir en gritos e insultos varios, como se encargó de atestiguar, en crónica de urgencia, adjuntando el vídeo casero que corría por las redes, un periódico tan serio como Abc.

Penúltimo fin de semana de abril. Sé lo que harás antes del próximo verano. Las listas son un hecho; los listos, hambre y ganas de comer, también. La ruta de la tapa en el remozado pavimento de la calle Maestra tiene arreglo; la calle Millán de Priego, integralmente, dentro de un tiempo, asimismo. Las agendas se aprietan, constriñen, estrujan. La  candidatura de Agustín González es el resultado de una suma laboriosa, no necesariamente armoniosa, de voluntades férreas, entrelazadas. El fichaje de Vicente Oya vino de la mano de Chiqui Camacho, coordinador general del PP de Jaén. La hermana del alcalde es socia del despacho Oya Amate. Vicente, experto en derecho agrario y política hidráulica, de AP/PP desde la cuna, en un futuro equipo de gobierno, se apunta a Cultura y lo predestinan a Concesionarias. Gajes del oficio. Tiene buen trato y relación fluida con FCC. No es un mal comienzo. Contra la sequía, barre para casa: no hay que paralizar la legalización de nuevas comunidades de regantes, prohibido prohibir, todo lo contrario: la clave reside en la reducción drástica de las pérdidas de agua en conducciones/canalizaciones. Un uso más eficiente. Y más infraestructuras basadas en el I + D + I. El ministro Luis Planas, viernes tarde y sábado por la mañana, por esos cerros de la Loma de Úbeda, recordaba el plan que acaba de aprobar su departamento para invertir 2.130 millones de euros en la modernización de regadíos, optimizando el recurso. Con 400 metros cúbicos por hectárea para el olivar que dispone de concesión, la sequía en Jaén entra en campaña. Doñana levantó la veda en Huelva y, si sigue sin llover, se ahondará en la polarización entre izquierdas y derechas, ecologistas y productivistas. A menor cosecha, vuelta de tuerca a la subida de precios y, por ende, mayor descontento. Existen todavía muchas comunidades de regantes pendientes de regularización en la provincia de Jaén y la solución, ante la merma de precipitaciones, no pasa precisamente por poner puertas al campo. Quien mejor mimetice/empatice con este sentir generalizado del mundo rural jiennense, sensibilidad a flor de piel, más cerca estará del objetivo. El agua son votos. Querer creer, querer y creer, querer y poder, voto a voto, gota a gota.