“África y la cebra musical”, un canto a la diversidad y la tolerancia

Cristina de la Torre, directora del CEMMEC, hace su primera incursión literaria con la música como hilo conductor

 “África y la cebra musical”,  un canto a la diversidad y la tolerancia

Foto: EXTRA JAÉN

Cristina de la Torre, directora del Conservatorio Privado y Escuela de Música Maestro Cebrián .

 “África y la cebra musical” es la primera incursión literaria de Cristina de la Torre, directora del Conservatorio Privado y Escuela de Música Maestro Cebrián (CEMMEC), además de docente en el colegio Padre Poveda y directora de la Escolanía de la Catedral y de la Cantoría de la Catedral.  “La obra, que se presentó en la Feria del Libro de Jaén de este año, se enmarca dentro del proyecto Música Educa, y es un canto a la diversidad, a la tolerancia, al amor y al respeto al diferente”.

Con estas palabras De la Torre nos da algunas pistas de este su primer libro, que tiene su germen en 2019 cuando compone la canción “Cada 2” (ya ha tenido más de 300.000 reproducciones en YouTube), y cuya protagonista es “Cebri”, “una pequeña cebrita que nace con una piel muy especial, las rayas son un teclado de piano”. El punto de partida es el continente africano y es allí donde se desarrolla esta pequeña historia que aborda la diversidad y la aceptación de ser humano con sus diferencias y con la música como hilo conductor. El libro presenta a un animal musical, único en su especie que consigue, a través de la música, integrarse y ser uno más en la manada con la aceptación de todos.




De la Torre pone el foco en el papel de la música como una herramienta que ayuda abrir nuevos canales de comunicación entre las personas con su diversidad favoreciendo la integración social y, por tanto, “haciéndonos más cercanos a la causa”.

 Tanto el libro, ilustrado por José Rubio “Malagón”, como la canción “Cada 2” es, según Cristina de la Torre, “un canto a la tolerancia entre nosotros mismos y con nuestro entorno”. Y en este escenario de tolerancia, “la música tiene la capacidad suficiente de unir más a la gente, a conectarnos con nosotros mismos; nos hace más accesibles y nos ayuda a proyectar nuestras emociones, además de una forma natural”.

Para la directora del CEMMEC, “África y la cebra musical” es un libro apto para todas las edades, incluidos los adultos, “porque de él podemos extraer cualidades que nos hacen más empáticos con el diferente”. Es precisamente esa educación en valores la que echa en falta Cristina de la Torre. “Las autoridades, explica, se preocupan más en crear personas productivas que en trabajar en una educación que contribuya al enriquecimiento espiritual de las personas”. Y añade que “con sus características y peculiaridades, sabemos que la diversidad nos aporta y enriquece, siendo conscientes además de la igualdad en valor y en derechos de todos los seres vivos en cada especie”.

De la Torre explica que Musicaeduca y Cemmec se unen en este proyecto para que los pequeños y mayores encuentren a través de la música el origen de todo lo que conocemos, “los valores humanos más puros y el amor por todas las especies, incluida la humana, con toda su diversidad y riqueza”.