Las batallas de “farmear aura” llegan a Jaén

Más de un centenar de jóvenes participaron el pasado sábado en El Corte Inglés en el primer encuentro de esta tendencia viral

Video: CELIA RODRÍGUEZ

Las batallas de “farmear aura” llegan a Jaén.

Las llamadas “Batallas de Farmear Aura” ya han llegado a Jaén. El fenómeno viral que durante las últimas semanas se ha extendido entre los jóvenes a través de TikTok y otras plataformas ha dado el salto de las pantallas al espacio físico.

El pasado sábado, más de un centenar de jóvenes se reunieron en El Corte Inglés de Jaén para participar en la primera batalla de estas características celebrada en la ciudad. La cita se suma a otras convocatorias similares que ya han tenido lugar en diferentes puntos de España.

Pero, ¿qué significa exactamente “farmear aura” y por qué se ha convertido en una de las expresiones de moda entre los jóvenes?



De los videojuegos a TikTok

La expresión combina dos conceptos procedentes, principalmente, de la cultura digital. Por un lado, “farmear” procede del inglés farming, un término habitual en los videojuegos que hace referencia a repetir determinadas acciones para conseguir recursos, experiencia, objetos o puntos. La palabra se ha incorporado progresivamente a la jerga de internet y se utiliza para describir cualquier acción que se realiza deliberadamente con el objetivo de conseguir algún tipo de beneficio.

El segundo concepto es el “aura”. En este contexto, no hace referencia a ningún elemento espiritual, sino a una especie de marcador imaginario asociado al carisma, la seguridad, la presencia o la capacidad de una persona para resultar atractiva o impresionar a los demás.

Así, “farmear aura” significa realizar acciones que permitan aumentar ese supuesto prestigio social. La expresión se ha popularizado especialmente entre la Generación Z y se utiliza habitualmente en redes sociales para valorar situaciones cotidianas. Una persona que hace algo llamativo con seguridad puede recibir miles de “puntos de aura”, mientras que alguien que queda en una situación vergonzosa puede perderlos.

Los antecedentes del concepto se remontan, al menos, a publicaciones en redes sociales de finales de la década de 2010, aunque fue posteriormente TikTok la plataforma que convirtió los llamados aura points en un fenómeno viral. La lógica es sencilla: transformar cualquier situación en una especie de marcador imaginario en el que los usuarios deciden quién tiene más o menos “aura”.

Una mezcla de memes, videojuegos y tendencias virales

El fenómeno actual reúne diferentes códigos de la cultura de internet. A los videojuegos se suman los memes y los llamados trends de TikTok, como el popular “six seven”, que se ha incorporado a los gestos y movimientos utilizados durante estas batallas.

La dinámica no necesita demasiadas reglas. Los participantes salen al centro de un corro y se enfrentan realizando gestos, poses, bailes o movimientos reconocibles para quienes están familiarizados con las tendencias de internet. El público, que rodea a los participantes, actúa como una especie de jurado y determina quién ha demostrado mayor “aura”.

La clave está, además, en la capacidad para mantener la compostura. Una persona puede ganar aura realizando una acción llamativa sin inmutarse, mientras que intentar aparentar demasiado o perder los nervios puede provocar precisamente el efecto contrario. La propia contradicción forma parte del juego: cuanto más intentas demostrar que tienes aura, más posibilidades tienes de perderla.

No hay premio: el marcador es imaginario

A pesar de que las batallas utilizan la lógica de una competición, no existe un premio económico ni un marcador oficial. Los puntos de aura son completamente simbólicos y no pueden acumularse ni canjearse por nada.

De hecho, una de las características del fenómeno es precisamente que cualquiera puede inventar la puntuación. Un gesto puede suponer “+10.000 aura”, mientras que una caída, un momento incómodo o una acción considerada poco elegante puede traducirse en miles de puntos negativos. No existe una aplicación que registre los resultados ni una clasificación oficial.

Lo importante es la reacción del público y, especialmente, la posibilidad de que la escena termine convertida en contenido para redes sociales. El verdadero recorrido de la batalla puede continuar después en TikTok, donde los vídeos de los participantes pueden acumular visualizaciones y volver a alimentar el fenómeno.

De las pantallas a las calles

En Jaén, como ya ha ocurrido en otras ciudades españolas, el fenómeno ha adquirido una dimensión diferente al sacar estas dinámicas del entorno digital. Más de un centenar de jóvenes participaron el pasado sábado en la batalla celebrada en El Corte Inglés, convirtiendo una tendencia nacida en redes sociales en un encuentro presencial.

La dinámica resulta especialmente llamativa porque reproduce en el mundo físico algunos de los mecanismos habituales de las redes: hay espectadores, participantes, una competición basada en la aprobación de los demás y, en muchos casos, teléfonos móviles preparados para grabar lo que ocurre.

Sin embargo, también supone un encuentro cara a cara entre jóvenes que, en muchos casos, se han conocido precisamente a través de las redes o han acudido a la convocatoria después de verla circular por TikTok.

El fenómeno ya se ha extendido a ciudades como Sevilla, León, Zaragoza o A Coruña, donde cientos de jóvenes han participado o asistido a encuentros similares. En A Coruña, por ejemplo, la dinámica se organizó también a través de TikTok y los participantes se colocaron en el centro de un corro mientras el público decidía quién tenía más “flow” o “aura”.

Una nueva forma de jugar con la imagen

Más allá de lo anecdótico de la tendencia, el fenómeno también refleja una forma de relacionarse con la imagen personal propia de la cultura de internet. Las redes sociales llevan años convirtiendo la aprobación en cifras: seguidores, “me gusta”, visualizaciones o comentarios. Los “puntos de aura” llevan esa misma lógica a situaciones cotidianas, aunque sea de forma irónica y deliberadamente absurda.

La diferencia es que, en este caso, la competición abandona durante unos minutos la pantalla y se desarrolla físicamente frente a otras personas. Los jóvenes ya no solo graban un vídeo para conseguir reconocimiento en redes: se reúnen, participan y se convierten ellos mismos en espectadores de una tendencia que nació precisamente en internet.

Y esa puede ser una de las paradojas del fenómeno: una moda nacida de la cultura digital está consiguiendo que cientos de jóvenes se reúnan físicamente para jugar a conseguir algo que, en realidad, no existe.

En Jaén, al menos por ahora, el aura ya se puede farmear también fuera de la pantalla.