Isabel Abad: “La vida universitaria no se para”
La directora de Secretariado de Actividades Culturales y Aula Abierta, Isabel Abad, visita “De bar en peor” para hablar de la labor cultural que realiza la UJA
Video: RAMÓN GUIRADO
Isabel Abad.
EXTRA JAÉN y “De bar en peor” se sienta a hablar con Isabel Abad, una de las mentes (y los motores) que sostienen el entramado del Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Jaén. Alguien que rompe cualquier cliché de la burocracia universitaria: lo mismo gestiona un ciclo de cine alternativo que te cuenta cómo es la vida en los confines helados de la Antártida.
Hablamos con ella de materiales importantes en la transición energética, de agitar la vida cultural de una provincia a veces demasiado cómoda y de ese refugio innegociable que encuentra entre las páginas de un libro.
Su experiencia en la Antártida no fue el típico viaje de turismo de postal, sino una inmersión en toda regla en una de las zonas más inhóspitas del planeta.
Escucharla hablar del frío antártico en mitad del mar de olivos tiene algo de poético, o de bendita locura.
Agitar el avispero cultural de la UJA
Hablamos del reto que supone programar para una comunidad universitaria que cambia constantemente y para una ciudad que necesita que la pinchen para reaccionar. Para ella, la cultura en la universidad no puede ser un mero adorno institucional ni un ciclo de conferencias para que cuatro académicos se den la razón mutuamente. Le echa horas y ganas, batallando con presupuestos y agendas para que Jaén no se duerma en los laureles.
Cuando el ritmo de la gestión aprieta y el teléfono no deja de sonar, Isabel activa su particular protocolo de emergencia: abrir un libro. Nos confiesa que la lectura es su verdadero cable a tierra, el rincón donde no hay que cuadrar horarios ni resolver imprevistos de última hora.
No es una afición de postureo; es una necesidad vital. Hablamos de autores, de acumular libros y de cómo la literatura es, al fin y al cabo, otra forma de exploración tan válida como viajar al polo sur. Una manera de entender a los demás y de aislarse del ruido cotidiano.
Al final, uno se va de la charla con la sensación de que el Vicerrectorado de Cultura está en buenas manos. Las manos de alguien que ha visto los límites del mundo y que, precisamente por eso, sabe que a Jaén todavía le quedan muchos horizontes por conquistar.