La Junta prevé declarar BIC los bolos serranos antes del verano
La consejera de Cultura y Deporte señala que el expediente estará listo en junio o julio para reconocer esta práctica tradicional como Bien de Interés Cultural
Foto: EXTRA JAÉN / Archivo
Campeonato de bolos celebrado este mes en Mogón
La Junta de Andalucía espera tener terminado "en junio o julio" el expediente para inscribir los bolos serranos de la provincia de Jaén en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural (BIC) con la tipología de Actividad de Interés Etnológico.
La consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, apuntó esta previsión en su reciente visita a Cazorla, municipio incluido en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Un espacio del forma parte esta práctica ancestral, cuyas referencias documentales se remontan a 1625 con el testimonio de un altercado ocurrido en una partida.
De este modo, una vez abierto el expediente hace unos seis meses, se sigue "adelante" con la tramitación y, "si todo va bien", "en junio, junio, aproximadamente, estará finalizado". "Vamos más o menos por la mitad, va todo bien, los informes van bien, por tanto ya para el verano pues tendremos también un nuevo BIC", comentó no sin destacar el interés cultural y etnológico de los bolos serranos.
Este plazo se mantiene, al margen de la convocatoria de las elecciones andaluzas, según han indicado fuentes de la Junta, desde la que se ha subrayado que, "desde el momento en que se incoa el expediente, la figura de protección está activa".
En concreto, fue el 17 de septiembre cuando el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) publicó la resolución de la Delegación Territorial de Turismo, Cultura y Deporte por la que se abría este procedimiento.
"Los bolos serranos representan un modo de expresión, bajo la forma de juego o deporte tradicional, compartido e interiorizado por los residentes en el macizo montañoso que engloba el actual Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, como parte integrante de su identidad", expone.
No obstante, esta práctica cultural no se limita exclusivamente a estas áreas, ya que se ha difundido en las últimas décadas en otras localidades de la provincia de Jaén, siendo adoptada por individuos con vínculos de alguna manera con el macizo montañoso.
Suponen "un modo de expresión vivo y dinámico, transmitido y recreado de generación en generación desde el aprendizaje". Inicialmente practicado por hombres adultos, en la actualidad incluye también activamente al colectivo femenino y a los miembros más jóvenes de la comunidad.
Algunos de los municipios donde siguen presentes los bolos serranos son Arroyo del Ojanco, Beas de Segura, Cazorla, Chilluévar, Génave, Hinojares, Hornos, La Iruela, Orcera, Peal de Becerro, Pozo Alcón, Quesada, Santiago-Pontones, Santo Tomé, Segura de la Sierra, Torreblascopedro, Torredelcampo, Torres de Albánchez, Úbeda, Villacarrillo y Villanueva del Arzobispo.
Es necesario separar la competición deportiva federativa del concurso popular, ya que este último involucra a practicantes no habituales y contribuye al sostenimiento de la actividad en la localidad, según se describe en la citada resolución. En la provincia de Jaén, hay doce boleras que albergan competiciones deportivas oficiales y más de 50 donde se llevan a cabo concursos populares.
A pesar de algunas iniciativas puntuales previas, "a principios de la década de 1980, se dio inicio al proceso de deportivización del juego" en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. En este periodo, se integraron tanto mujeres como niños en las competiciones. En el año 2000, esta modalidad deportiva fue oficialmente federada, lo que llevó a la organización de campeonatos a nivel regional, provincial y comarcal. Actualmente, también se realizan competiciones a nivel nacional.
Antes de este proceso de deportivización, los bolos serranos solían ser objeto de apuestas, ya que los equipos apostaban la ronda en los partidos. En la actualidad, después de las competiciones o concursos, los jugadores y jugadoras, ya sean a nivel individual, por parejas o equipos, son reconocidos por sus habilidades y destrezas con trofeos y premios en especie, como jamones, aceite, embutidos, entre otros.
MODALIDADES
Los bolos serranos se practican comúnmente en dos modalidades, conocidas como valle y alta montaña o montaña, ambas pertenecientes al grupo de los pasabolos, donde se valora la distancia a la que los bolos son enviados tras el impacto con la bola.
La modalidad de valle involucra tres mingos (bolos) y conserva normas y lances de juego que se remontan a los bolos medievales (birlos), siendo la más antigua, aunque menos practicada, de las dos existentes en la actualidad.
Por otro lado, la modalidad de montaña es una derivación de la anterior, "jugándose solo con un mingo y eliminando algunos lances en el juego, lo que acentúa su singularidad, ya que es la única con esa característica en la Península Ibérica".
Normalmente, los bolos serranos se desenvuelven en equipos formados por tres a seis jugadores, permitiendo desafíos individuales o por parejas. Durante los torneos, se llevan a cabo pruebas individuales, por parejas o en equipos de cuatro jugadores (aunque la participación no tiene un límite específico).
Con respecto a la edad, abarcan desde los seis a los 90 años y se han registrado tarjetas federativas de personas de 91 años. Desde una perspectiva etnológica, "esta diversidad en la participación refleja la inclusividad del juego como patrimonio inmaterial, promoviendo la integración intergeneracional y de género en la comunidad bolística".
PRÁCTICA ANCESTRAL
El juego de bolos, "una práctica cultural ancestral con notable difusión en diversas culturas", presenta incertidumbre respecto a su introducción en la Península Ibérica, debido a su condición de juego popular y la falta de regulación impresa. Los primeros documentos que lo mencionan "surgen en el siglo XIV", vinculados a aspectos morales.
Las referencias históricas muestran que las prohibiciones y limitaciones estuvieron asociadas a conflictos surgidos durante el juego, destacando la tradición oral que señala partidas durante festividades con frecuentes altercados.
Precisamente, la referencia documental más antigua en la que se hace mención a los bolos en la provincia de Jaén, específicamente en la Sierra de Segura, "se remonta a 1625, con un testimonio que recoge un altercado ocurrido durante una partida de bolos".