El Expositor: La pasión, según María Jesús

Crónica política de la semana de Manuel Expósito Moreno

 El Expositor: La pasión, según María Jesús

María Jesús Montero, rodeada de parlamentarias socialistas andaluzas.

Sin proyecto de Presupuestos Generales del Estado que echarse a la cara en el corto plazo, con el viernes de dolores a menos de una semana, bien sabe Chus, María Jesús Montero, que ha llegado para ella la hora de su particular pasión. ¿Pasión, muerte y resurrección? Una pasión andalucísima, sevillanísima, preñada de ritos sacrificiales, de procesiones que van por dentro, que le devolverían, seguramente más pronto que tarde, a la Villa y Corte, pero nunca al punto de partida. Un alcalde que fue del PP, a la salida de Ifeja, la jornada inaugural de la recién clausurada Feria de los Pueblos, me desnudaba sin titubeos su más íntimo fuero preelectoral: “Yo lo que no quiero es que Juanma gane por mayoría absoluta”. El anhelo básico del regidor campiñero coincide al dedillo con el deseo que anida, hoy por hoy, en todos los partidos que concurrirán a la cita regional con las urnas, excepción hecha, lógicamente, del PP-A. Una campaña que no se plantee plebiscitariamente como un Juanma, sí; Juanma, no’, donde el actual presidente tiene todas las de ganar, sino que ahonde en las principales derivas de su gestión, empezando muy especialmente por la sanidad pública -¿qué usuario pedestre del SAS no tiene, después de 7 años de “Vuelva usted mañana”, una herida sin cicatrizar de tardanzas sin derivaciones, de cribados fallidos no repetidos y reincidencia en la concertación privada?-, y terminando por el olvido de infraestructuras básicas largamente acariciadas en vías secundarias como Jaén -Tranvía, Ciudad Sanitaria, Ciudad de la Justicia, la conversión de la A-306 Torredonjimeno-El Carpio, la continuidad de la A-316 de Martos al arroyo Salado, el Puerto Seco de Linares, la Intermodal de Andújar… Y lo que te rondaré, Moreno-. Esos son los dos terrenos de juego posibles. Ni que decir tiene que el morenobonillismo tiene muy claro cuál es el que más interesa a efectos prácticos, esto es, el Juanma de las lágrimas de Adamuz y las botas de agua de Grazalema.

Frente a una campaña embocada por el neuromarketing de San Telmo en el dilema personalista, Vox, el indeseable socio de los populares, caso de bajar éstos de los 55 escaños, aún tiene que decidirse como cabeza de cartel entre el gaditano Manuel Gavira y la egabrense Pepa Millán, portavoces respectivos en las Cinco Llagas y el Congreso; en tanto el PSOE no remonta en unas encuestas que diagnostican el lastre consustancial a la aspirante, su condición de enviada del sanchismo; y la izquierda plural podría fragmentarse hasta en 3 alternativas: Por Andalucía, Adelante Andalucía y Podemos. La suerte no está echada del todo, aunque, a ratos, se barrunte. A falta de concretar con el altísimo el domingo de autos, que nunca debiera coincidir con la visita papal, a partir del 6 de junio -descártese, de antemano, el 7 del Corpus-, con los otros 3 domingos de fiestas de guardar al retortero probabilístico -31 de mayo, el más barajado, una semana más tarde de la Romería del Rocío; 14 de junio, 2 días después de la despedida a León XIV; o el 21 de un curso escolar recién clausurado-, esta última semana constatamos en Jaén hasta qué punto el PP juntero procura contraprogramar con diligencia la agenda institucional del PSOE diputacional. Jueves, 19, Día de la Provincia, fastos inaugurales de la Feria de los Pueblos, ningún representante del Gobierno andaluz presente, mientras, un rato antes, el staff territorial de la Junta, casi al completo, arropaba al consejero Ramón Fernández-Pacheco, sede mengibareña de la Fundación del Olivar, en la gala de entrega de los Premios de Expoliva, como sucedería, asimismo, el mediodía siguiente, al convocar el Gobierno andaluz, en Siles, en torno a la consejera-paisana, Lina García, el primer acto conmemorativo del 40 aniversario del parque natural de Cazorla, Segura y Las Villas.  Con el enemigo, a estas alturas de las vísperas, convivencias y galanterías institucionales, mire usted, las justas.



El ‘No a la guerra’ insufla ánimos de movilización postrera a las izquierdas. Los más que probables acuerdos de gobernabilidad entre PP y Vox en Extremadura, Aragón y Castilla y León, también. Santiago Abascal, asediado por sus críticos internos, ángeles caídos del tipo de Ortega Smith, Espinosa de los Monteros y García-Gallardo, buscaba este fin de semana el amparo trumpista de Orban y Milei, en Budapest, Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), al tiempo que ‘El Español’ hacía recurrentes relecturas autobiográficas de la indiscreta ex dirigente Macarena Olona, dejando traslucir las conexiones directas del líder ultraderechista con el fundador del Grupo Intereconomía, Julio Ariza, a través de 3 antiguos empleados, que hoy controlan la comunicación de Vox: Kiko Méndez-Monasterio (Tizona Comunicación, S.L.), José Antonio Fúster y Juan Pflüger, e incluso gracias a la involucración personal de la familia: su propio hijo, Gabriel Ariza (Veracruz Comunicación, S.L.) y su yerno, Ricardo Camuñas, secretario general ‘paracaidista’ de Vox Baleares. De la Fundación Disenso a la Gaceta, ya ven, solo hay un paso. Olona revelaba que, en una comida a la que asistió tras las elecciones andaluzas de 2022, Elías Bendodo habría echado en cara a Méndez-Monasterio que Vox exigiera en 2019, como condición para apoyar los Presupuestos de la Junta, incluir contratos en Canal Sur para las empresas de Ariza, extremo que desmentiría, airado, el empresario. Solo unas horas antes, el diario digital de Pedro J. Ramírez avanzaba el presunto pago de 63.000 euros anuales desde 2019 por parte de una empresa proveedora de Vox a la mujer de Abascal, Lidia Bedman, la influencer que llevó en su día las redes del ex líder Alejo Vidal-Quadras. Donde las dan, las toman.

Quede claro que las 8 direcciones territoriales del PSOE-A no arriendan las ganancias a la presidenciable María Jesús Montero, en el desfiladero mismo de la inminente convocatoria electoral. Romper el suelo de 30 escaños de Juan Espadas ya no se antoja el vaticinio de unos pájaros de mal agüero. Plantear los comicios autonómicos como una suerte de primera vuelta de las elecciones municipales de mayo de 2027 tampoco gusta como hipótesis de trabajo en parapetos orgánicos como Hurtado. Una cosa es reactivar la maquinaria y otra, bien distinta, arrogarse la parte alícuota del presumible batacazo. María Jesús vislumbra su pasión cada fin de semana desde el huerto de San Vicente, en clave Getsemaní, o sea, sumida en la angustia, sudando sangre antes de entregarse al sacrificio, “que no sea como yo quiero, sino como quieres tú”, mientras sus discípulos, conscientes de lo irremediable, plácidamente duermen. Juanfran Serrano, flamante secretario federal de política municipal, posgrado ferraciano de alto standing, postulante del día después andalusí, recupera fotos junto al soriano Carlos Martínez en la dulce derrota precedente o se alinea con el Gobierno en el anuncio del ministro Luis Planas como candidato a dirigir la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) a partir de 2027. Ángeles Férriz, jaleada fuera de Jaén por el sector de los irreductibles que prefieren su perfil parlamentario combativo al fatalismo derrotista de los estómagos agradecidos del aparato, sabe que muy posiblemente, 4 mujeres, 4 hombres, sea una de las 4 féminas que encabece las candidaturas del PSOE-A. Al otro de las pulsiones y preocupaciones que asedian al entorno de Montero, Susana Díaz, senadora por designación de la cámara autonómica, sueldo garantizado de ex presidenta de la Junta de 70.000 euros anuales hasta los 75 años, modificación legal consumada hace 2 años por el Gobierno Moreno Bonilla, se lava las manos a lo Poncio Pilatos. Critica al sanchismo y confía en que alguno de sus fieles forme parte del próximo grupo parlamentario para posicionar así su corriente de cara al futuro. Encomendada enteramente su suerte a la del jefe, por quien todo fue hecho, incapaz de suplicar a estas bajuras que aparten de ella ese cáliz, María Jesús aguarda su pascua con la fe puesta en un domingo, pese a todos, todas y todes, de resurrección.