La muerte por calor tiene un nombre en España: Jaén

Jaén y Linares son las dos ciudades españolas donde más se muere por el calor según el último informe Lancet Countdown sobre salud y cambio climático

 La muerte por calor tiene un nombre en España: Jaén

Foto: RAMÓN GUIRADO

Jaén es la ciudad española donde más personas mueren por el calor.

Jaén y Linares tienen 695 motivos para callar a los negacionistas del cambio climático. Jaén capital es la ciudad española donde más personas mueren en relación con el calor. El informe Lancet Countdown sobre salud y cambio climático en las ciudades europeas, presentado este mes, sitúa a la capital jiennense a la cabeza de la clasificación con una media de 371 muertes por cada millón de habitantes durante el periodo 2015-2024, frente a las 129 registradas entre 1991 y 2000. Linares ocupa la segunda posición del país, con 324 muertes por millón. Tras ellas se encuentran en el ranking Salamanca (310), Talavera de la Reina (312) o Ciudad Real (294).

El estudio ha sido elaborado por Lancet Countdown Europe y su centro de investigación coordinado por la Universidad de Heidelberg e ISGlobal, con el trabajo de 65 investigadores. Los datos muestran qu la mortalidad anual vinculada al calor en las ciudades españolas ha pasado de una media de 82,8 muertes por millón de habitantes entre 1991 y 2000 a 176,3 entre 2015 y 2024, es decir, se ha duplicado en poco más de dos décadas. Solo este verano, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) ha atribuido al calor 5.434 fallecimientos en España desde el mes de mayo.



No obstante, informe advierte de que la tasa de mortalidad no depende únicamente del termómetro. De hecho, subraya que las ciudades con los registros más altos no son necesariamente las más calurosas: junto a Jaén y Linares, aparecen en los primeros puestos localidades de clima mucho más templado, como Salamanca, Zamora, Ávila o León, mientras que otras con veranos muy cálidos, como Algeciras, presentan tasas comparativamente más bajas. La explicación hay que buscarla en la combinación de la temperatura real con la vulnerabilidad de la población, es decir la edad, el aislamiento social o las patologías previas y con el diseño urbano de cada ciudad.

La provincia de Jaén está encajada entre dos grandes sistemas montañosos: Sierra Morena al norte, que actúa como muro frente a las masas de aire atlántico, y las sierras Subbéticas al sur, que cierran el paso a la influencia del Mediterráneo. El resultado es un clima mediterráneo con algunas características de continental. La provincia cuenta con veranos muy calurosos y secos (y cada vez más largos) e inviernos fríos, donde el aire queda confinado dentro de la depresión del Guadalquivir.

Por qué las temperaturas son tan elevadas

Según los informes de meteorología el valle del Guadalquivir funciona como un corredor térmico: al tratarse de una depresión alargada y de baja altitud, entre 100 y 300 metros sobre el nivel del mar en su tramo cordobés y algo mayor en el tramo jiennense, el aire caliente queda atrapado sin apenas ventilación. A ello se suma la llegada frecuente de masas de aire cálido procedentes del norte de África, las más de 3.000 horas de sol al año y la ausencia de brisas marinas que en otras zonas de la costa suavizan las máximas.

En el caso concreto de Jaén y Linares, ese efecto se combina con el fenómeno conocido como isla de calor urbana, señalado expresamente por el informe Lancet Countdown. El asfalto oscuro, el hormigón, las fachadas y los tejados absorben la radiación solar durante el día y la liberan lentamente por la noche, lo que impide que las ciudades se enfríen y agrava el impacto de las olas de calor prolongadas. El informe recuerda que España cuenta con apenas un 13,2 por ciento de superficie urbana cubierta por árboles, muy por debajo de la cobertura recomendada para mitigar este efecto, lo que deja a ciudades como Jaén con escaso margen de refrigeración natural frente al calor extremo.

A esos factores estructurales se añade el perfil demográfico. Las poblaciones más envejecidas y con mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares y respiratorias son las más vulnerables a las temperaturas extremas, lo que ayuda a explicar por qué ciudades de tamaño medio como Jaén y Linares, sin ser las que registran los termómetros más altos de España, encabezan la clasificación de muertes atribuibles al calor.