Muñoz Molina y Villacañas dialogan sobre memoria, literatura y Úbeda

Los escritores han conversado en la iglesia de San Lorenzo sobre sus obras y la memoria familiar de la ciudad ante un templo abarrotado

 Muñoz Molina y Villacañas dialogan sobre memoria, literatura y Úbeda

Foto: FUNDACIÓN HUERTA DE SAN ANTONIO

Diálogo abierto entre Muñoz Molina y Villacañas Berlanga en la iglesia de San Lorenzo

El escritor y el filósofo mantuvieron, el pasado miércoles, un diálogo abierto y cercano en una iglesia de San Lorenzo abarrotada, con los libros Entre Úbeda y Mágina y La mano del que cuenta como punto de partida para hablar de memoria, infancia, literatura, historia y de la ciudad que ambos comparten

La iglesia de San Lorenzo volvió a llenarse de palabras

La otra noche, Antonio Muñoz Molina y José Luis Villacañas Berlanga mantuvieron una conversación ante un público que ocupaba prácticamente todos los espacios del templo, en un encuentro que tomó como punto de partida los dos libros publicados recientemente por la Editorial Juancaballos de la Fundación Huerta de San Antonio, Entre Úbeda y Mágina y Memorias de más de un siglo. La mano del que cuenta, pero que rápidamente desbordó las páginas de ambos libros.



Porque aquella conversación no fue tanto una presentación de dos obras como un encuentro entre dos escritores —aunque con trayectorias y dedicaciones muy diferentes— unidos por un territorio, por una memoria familiar y por una manera de mirar la historia desde las vidas concretas de las personas.

Los libros estuvieron presentes de principio a fin, de una u otra manera, pero sirvieron sobre todo como hilo conductor para hablar de muchas otras cosas: de la infancia, de los padres y los abuelos, de la Úbeda rural, de la literatura, de la memoria, de la Guerra Civil y la posguerra, de las transformaciones de la ciudad y de aquellos pequeños acontecimientos que, sin aparecer en los grandes libros de historia, terminan explicando quiénes somos.

En Entre Úbeda y Mágina, Antonio Muñoz Molina vuelve precisamente a ese territorio de la memoria. El volumen reúne textos autobiográficos procedentes de novelas, ensayos y artículos escritos a lo largo de su trayectoria, y recupera escenas de su infancia y juventud en Úbeda, especialmente vinculadas al barrio de San Lorenzo.

Las huertas, las madrugadas de la aceituna, los oficios, la matanza, el agua, las conversaciones familiares, las calles y las voces de quienes formaron parte de aquel mundo aparecen en unas páginas en las que la memoria personal termina convirtiéndose en memoria colectiva.

Ese universo, transformado por la literatura, acabaría dando forma a la Mágina de algunas de sus obras más conocidas, entre ellas Beatus Ille, El jinete polaco o El viento de la luna.

Pero la conversación de San Lorenzo no se quedó en los recuerdos literarios del escritor. La presencia de José Luis Villacañas permitió ampliar la mirada hacia otra historia familiar y hacia otra generación.

Memorias de más de un siglo. La mano del que cuenta recupera el testimonio de Sebastián Villacañas, padre del filósofo, y recorre su infancia en la Úbeda de comienzos del siglo XX, el trabajo en los cortijos, la Guerra Civil, el paso por los campos de concentración franquistas y su regreso a casa en 1942.

José Luis Villacañas, catedrático emérito de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los pensadores españoles contemporáneos más reconocidos, cede en este libro el protagonismo a la voz de su padre. Una decisión que tiene mucho que ver con la propia conversación mantenida en San Lorenzo: la necesidad de escuchar antes de contar y de comprender la historia a través de quienes la vivieron.

El libro está escrito sin grandilocuencia ni resentimiento y deja espacio para el humor, el afecto, la amistad y las pequeñas escenas de la vida cotidiana. La historia de Sebastián Villacañas termina siendo así también la historia de muchas otras familias que atravesaron la pobreza, la guerra, el exilio interior, el cautiverio y el regreso.

El título, La mano del que cuenta, resume esa voluntad de rescatar del olvido. La mano que señala y elige, la mano del pastor que cuenta una a una sus ovejas al regresar al redil y, finalmente, la mano de quien escribe para que ninguna vida quede sin nombre.

El acto fue organizado por la asociación Andalucía Laica con la colaboración del Ayuntamiento de Úbeda y la Fundación Huerta de San Antonio.


Una conversación sobre la memoria de una ciudad

Desde perspectivas diferentes, ambos libros acabaron encontrando en San Lorenzo un territorio común. La conversación permitió hablar de cómo se construye la memoria de una ciudad y de cuánto de esa memoria permanece en los relatos familiares, en las novelas, en los recuerdos de infancia o simplemente en las palabras que una generación transmite a la siguiente.

Úbeda apareció durante el encuentro no solo como escenario, sino como una presencia constante: la ciudad de las familias, de las huertas, de los cortijos, de las calles y de los barrios; la ciudad real y también la ciudad transformada por la literatura y por el recuerdo.

Y en ese diálogo apareció también San Lorenzo, el lugar físico que acogía la conversación y que forma parte de la memoria compartida de ambos.

Desde 2013, la Fundación Huerta de San Antonio trabaja en la recuperación de esta antigua iglesia, situada en el corazón del barrio de San Lorenzo. Un proyecto que ha entendido desde el principio que restaurar un edificio histórico no consiste únicamente en conservar sus muros, sino también en recuperar las historias, las voces y las formas de vida que estuvieron vinculadas a ellos.

Bajo el lema "abierto por obras", San Lorenzo se ha convertido durante estos años en un espacio cultural vivo mientras continúa su proceso de recuperación patrimonial.

La conversación entre Muñoz Molina y Villacañas Berlanga fue, de algún modo, una expresión de ese mismo proyecto: poner las piedras en conversación con las personas que las recuerdan.

Dos libros, una misma voluntad de contar

La publicación de ambos títulos forma parte de la trayectoria de la Editorial Juancaballos, proyecto cultural impulsado por la Fundación Huerta de San Antonio y el pintor Juan Vida.

La editorial nació en 2015 vinculada precisamente a Antonio Muñoz Molina, con la publicación de La puerta de la infamia, cuyos beneficios se destinaron a la recuperación de San Lorenzo. Desde entonces, Juancaballos ha publicado cerca de una cuarentena de títulos de narrativa, poesía, ensayo y arte, con especial atención a la literatura, la memoria y el patrimonio cultural.

El propio nombre de la editorial procede de El jinete polaco, donde los Juancaballos forman parte del imaginario mítico de Mágina.

Los beneficios de los dos libros contribuyen igualmente a la restauración de San Lorenzo y se incorporan a la línea editorial dedicada a rescatar historias que, de otro modo, podrían quedar fuera de los relatos oficiales.

Al final, quizá esa fue la idea que atravesó aquella conversación sin necesidad de convertirse en una conclusión: que la memoria no está hecha únicamente de grandes acontecimientos, sino de personas que recuerdan y de otras que tienen la paciencia de escuchar y contar.

Durante un buen rato, en una iglesia de San Lorenzo completamente llena, Úbeda volvió a hablar de sí misma.