El superviviente de Atocha presenta en Cazorla su libro

El abogado superviviente del atentado de Atocha ha presentado en el ayuntamiento el libro 'Violencia, compasión, memoria. Una reflexión particular'

Luz en la oscuridad del episodio más negro de la historia de España. Cazorla ha tenido una cita con la historia reciente de España, en la presentación del libro de Alejandro Ruiz- Huerta Carbonell, superviviente de la trágica noche del atentado contra los abogados de Atocha el 24 de enero de 1977.

El libro 'Violencia, compasión, memoria. Una reflexión particular', ha sido presentado en Cazorla por quien vivió y sobrevivió en primera persona el atentado de los abogados de Atocha. Una masacre terrorista perpetrada por un comando de extrema derecha en un despacho laboralista del Partido Comunista de España y Comisiones Obreras, en el número 55 de la calle Atocha de Madrid, que dejó cinco muertos y cuatro heridos graves. El libro en si mismo y como describe su autor es un ejercicio de compasión.

“Es un libro que llama a la esperanza a pesar de la violencia, se entiende por la compasión. Yo no soy quién para perdonar a nadie y menos a mis asesinos, mientras ellos no se perdonen así mismos. Pero si que desde la perspectiva de la compasión es donde está mi camino abierto para acercarme a todos y para conseguir que de verdad se proteja la dignidad de todo ser humano”.




Por otro lado, Alejandro explica que tras el libro “la memoria incómoda (2002), es una segunda lectura de su historia de Atocha, es una visión personal desde Atocha, de otra perspectiva distinta porque fue algo que me fue dado, el punto de partida es violencia, la violencia que compartí con mis compañeros hace casi cincuenta años. Pero a partir de ahí he buscado un camino, que por un lado pretende terminar con la violencia, de renunciar a la violencia, de entender la compasión; siempre desde la memoria democrática, que me ha llegado por ese camino: violencia, compasión, memoria”.

Confiesa que hechos tan traumáticos le siguen marcando después de casi cinco décadas, “llevo cuarenta años recordándolo porque hasta el décimo aniversario me costaba mucho más moverme, pero desde entonces he ido por muchos institutos de este país recordando aquello, porque la lucha por la libertad desde entonces se transformó en un camino fundamental de encuentro con los demás”.

Dice encontrar entre los alumnos de bachillerato “mucho afán e interés por conocer en todos los institutos donde he hablado, a pesar que se dice que la extrema derecha se extiende entre los jóvenes, pero yo no me lo he encontrado”.

Sigue siendo capaz de recordar con todo detalle la muerte de sus compañeros hace cincuenta años. Incluso se llegó a sentir culpable de no haber muerto “me sentí culpable de sobrevivir como lo cuento en el libro de la -memoria incómoda-, pero lo superé y de hecho ahora soy capaz de sonreír recordando Atocha a pesar de lo difícil que es”.

Un ejercicio introspectivo de filosofía sobre la compasión y su relación con los agresores como describe Paco Zaragoza encargado de presentar a Alejandro Ruiz-Huerta. “Lo que más me llama la atención de él además de pensar que estoy a lado de un retazo de la historia negra de España, es su extraordinaria coherencia, que ha sido capaz de elaborar una filosofía tan profunda sobre la compasión, sobre las víctimas sobre su relación con los victimarios y hacer este libro. No tanto por lo que cuenta sino por cómo lo cuenta y esa generosidad enorme con la que el recicla su cabeza a los 48 años cuando escribió el libro del atentado a este otro en el que está con la filosofía de Gandhi o Luther King en lugar de con una filosofía negra".

El alcalde de Cazorla, Jose Luis Olivares ha valorado este libro y este testimonio “como algo necesario para apreciar más si cabe el camino hasta alcanzar el estado de derecho que hoy en día tenemos". Por cierto que nada más comenzar el acto Alejandro anunció el homenaje que se prepara en Villacarrillo, en el 50 aniversario de este cruel atentado, para una de las víctimas mortales y compañero Luis Javier Benavides Orgaz.