La IGP Aceite de Jaén denuncia la presión artificial sobre el mercado
Señalan el perjuicio que ocasiona a miles de agricultores, cooperativas y familias vinculadas al olivar
Foto: EXTRA JAÉN
Imagen de un olivar
El Consejo Regulador de la IGP Aceite de Jaén considera necesario alzar la voz ante la creciente difusión de mensajes interesados que pretenden trasladar al mercado una sensación artificial de abundancia y debilidad en el sector oleícola, generando una presión injustificada sobre los precios del aceite de oliva y perjudicando directamente a miles de agricultores, cooperativas y familias vinculadas al olivar.
La provincia de Jaén, principal territorio productor del mundo, no puede seguir siendo víctima de estrategias especulativas orientadas a depreciar el valor del aceite de oliva mientras los costes de producción continúan aumentando y las perspectivas agronómicas de la próxima campaña invitan precisamente a la prudencia y no al triunfalismo interesado.
Los datos oficiales publicados por el Ministerio de Agricultura y la Agencia de Información y Control Alimentarios reflejan una realidad muy distinta a la que algunos intentan instalar. El balance nacional de la campaña 2025/2026 sitúa las existencias finales previstas en 259,6 miles de toneladas, manteniéndose, un año más, en niveles ajustados para el cierre de campaña. La producción nacional estimada alcanza los 1,295 millones de toneladas frente a unas exportaciones previstas de 1,040 millones y un mercado interior estimado de 505.000 toneladas, lo que demuestra que la demanda continúa mostrando una fortaleza estructural tanto dentro como fuera de España.
Del mismo modo, los datos oficiales de mercado correspondientes al 30 de abril de 2026 reflejan unas existencias en almazaras de 600.269 toneladas tras unas salidas acumuladas de 874.768 toneladas durante la campaña. En la provincia de Jaén, las existencias finales en almazaras se sitúan en 216.569 toneladas.
Desde la IGP Aceite de Jaén se insiste además en la necesidad de contextualizar correctamente determinadas cifras que están siendo utilizadas de manera parcial para alimentar mensajes bajistas. Una parte muy significativa del aceite en manos de envasadores corresponde al envasado realizado por cooperativas para autoconsumo, suministro interno o comercialización entre socios, por lo que el volumen realmente disponible para determinadas operaciones de mercado es inferior al que en ocasiones se traslada públicamente.
Asimismo, las cifras de salidas correspondientes al mes de abril deben analizarse teniendo en cuenta el contexto real del calendario laboral y festivo de ese periodo. La Semana Santa de 2026 se celebró entre el 29 de marzo y el 5 de abril, contando con jornadas festivas nacionales y autonómicas como el Jueves y Viernes Santo, además de numerosos puentes y días no laborables en distintas comunidades autónomas. A ello se sumó la celebración de la Feria de Abril de Sevilla entre los días 21 y 26 de abril, incluyendo festivos locales y una alteración de la actividad comercial y logística habitual en Andalucía. Todo ello afectó al normal funcionamiento de centros de compra, operaciones logísticas y ritmos comerciales, por lo que cualquier interpretación aislada de las salidas mensuales carece de rigor si no se contempla este contexto.
Por otro lado, las primeras observaciones técnicas sobre la floración de la campaña 2026/2027 apuntan a una menor fertilidad respecto al pasado ejercicio debido a la elevada carga floral y a episodios meteorológicos que podrían haber dificultado una correcta polinización. En consecuencia, resulta prematuro e irresponsable lanzar mensajes de exceso de oferta futura cuando todavía existe una importante incertidumbre agronómica.
Mientras tanto, el agricultor continúa soportando un incremento constante de costes en fitosanitarios, carburantes, energía, mano de obra y financiación. El olivar tradicional vuelve a ser el eslabón más castigado de la cadena mientras determinados operadores intentan apropiarse del valor generado en origen mediante dinámicas comerciales que erosionan la rentabilidad del campo.
Desde la IGP Aceite de Jaén se recuerda que el aceite de oliva no puede tratarse exclusivamente como una commodity sometida a movimientos especulativos. Detrás de cada litro producido existe empleo, sostenibilidad, fijación de población al territorio, patrimonio cultural y una calidad diferenciada reconocida internacionalmente que merece ser protegida y valorizada.
La calidad diferenciada certificada representa hoy más que nunca una garantía para el consumidor y una herramienta estratégica para defender el valor añadido del aceite de oliva virgen extra producido en Jaén. Apostar por origen, trazabilidad y excelencia es también defender el futuro económico y social del medio rural andaluz.
El Consejo Regulador de la IGP Aceite de Jaén continuará defendiendo en todos los foros sectoriales la necesidad de aportar rigor, responsabilidad y transparencia al mercado, evitando discursos interesados que únicamente favorecen a quienes pretenden quedarse con el valor que legítimamente corresponde al agricultor y al territorio productor.