La tirilla

Santiago Donaire

La falsa teoría del "todos son iguales"

No es lo mismo quienes basan las políticas de salud pública en criterios científicos y en un derecho universal, que quienes la ven como un negocio

Quienes fomentan el distanciamiento emocional y racional de la ciudadanía hacia la política, los partidos y las instituciones, lo hacen para generar desconfianza, desapego y desafección. No es gratuito; es la estrategia —de manual— para aumentar la abstención en la izquierda y abrir la puerta a opciones populistas que terminan confluyendo con movimientos fascistas.

Por eso debemos decir una y otra vez que no todos son iguales.



No es lo mismo quienes basan las políticas de salud pública en criterios científicos y en un derecho universal, que quienes la ven como un negocio, o apuestan por la "habilidad natatoria de las ratas" o la bondad de un vaso de lejía para combatir el coronavirus.

No es lo mismo estar con los aranceles de Trump y sus guerras, que actuar de acuerdo con la ONU, la OMS o la OMC, defendiendo la legalidad internacional frente a la barbarie.

No es lo mismo trabajar para mantener el poder adquisitivo de las pensiones, conseguir un salario mínimo digno y garantizar derechos laborales, que negarse a ello.

Frente al machismo, la discriminación y la violencia contra las mujeres, no hay más opción que el feminismo y las leyes que buscan la igualdad real.

Ser conscientes de que la Tierra no pertenece solo a esta generación, y que vendrán más después, nos obliga a cuidarla y preservarla. Algo que las políticas agrícolas y de ocupación del territorio para el turismo del gobierno del Partido Popular no hacen, actuando como si no hubiera un mañana.

Claro que los que critican a nuestro gobierno sin argumentos, con injurias y falsedades, son los mismos que gestionaron la crisis del Prestige, los de los protocolos de las residencias de Madrid o los que solventaron "a patadas" el accidente del Yak-42, o se ponían puos a pacharanes en el Ventorro mientras los valencianos se ahogaban.

Centrándonos en nuestra provincia, la diferencia es abismal. Durante los mandatos socialistas se construyó la autovía de Úbeda a Martos, un eje vertebrador de 80 kilómetros; se podrían haber hecho más, pero la realidad es que Juanma Moreno en ocho años no ha construido ni un solo metro.

En materia de vivienda, competencia exclusiva de la Junta de Andalucía, los gobiernos socialistas levantaron miles de viviendas públicas en nuestra tierra. En contraste, los ocho años de gestión de Moreno Bonilla han dejado a la provincia de Jaén con un rotundo cero en vivienda pública.

Lo mismo ocurre con la sanidad: hasta 2018 se pusieron en marcha cientos de camas hospitalarias con la construcción del Hospital de Andújar y los CHARE de la Sierra de Segura (Puente de Génave), Alcaudete, Alcalá la Real y el inicio del de Cazorla. Mientras tanto, Moreno Bonilla cerró El Neveral y ha dejado prácticamente sin especialistas al resto de centros sanitarios de la provincia.

La lista se extiende a la educación pública jiennense: sufrimos el cierre sistemático de aulas de primaria, la falta de plazas en Formación Profesional y la asfixia financiera a la Universidad de Jaén, al mismo tiempo que el Partido Popular fomenta el negocio privado y la formación exclusiva de los que más tienen.

Las pruebas y los datos locales están ahí. Definitivamente, no todos son iguales.

Salud.