La población de lince se duplica en Sierra Morena en seis años

Jaén y Córdoba son el principal núcleo de lince ibérico de la Península

 La población de lince se duplica en Sierra Morena en seis años

Foto: JUNTA DE ANDALUCÍA

Lince ibérico.

La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Fina Martínez, ha puesto en valor la evolución del lince ibérico (Lynx pardinus) en la comunidad autónoma tras conocerse los últimos datos de 2025, que sitúan en 885 el número de ejemplares censados en territorio andaluz. Esta cifra supone 49 individuos más que en 2024 y representa aproximadamente un tercio de los 2.663 linces contabilizados en el conjunto de la Península Ibérica. “Los nuevos datos han confirmado que Andalucía continúa siendo uno de los grandes territorios de referencia para la conservación de esta especie única”, ha señalado.

Fina Martínez ha resaltado especialmente el crecimiento experimentado desde 2019, cuando la población andaluza estaba formada por 457 ejemplares. En seis años se han incorporado 428 linces, hasta alcanzar los 885 registrados en 2025, lo que representa un aumento cercano al 94%. “Este avance ha sido posible gracias a una estrategia continuada que ha unido conocimiento científico, gestión del territorio y colaboración con quienes viven y trabajan en las zonas linceras”, ha subrayado.



Uno de los datos más significativos del último censo se encuentra en Sierra Morena Oriental de Andalucía, que se ha situado como el núcleo de presencia de lince ibérico más poblado de toda la Península Ibérica, con 613 individuos. Esta área comprende las poblaciones de Andújar-Cardeña, Guarrizas y Guadalmellato, repartidas entre las provincias de Jaén y Córdoba. En ella se han contabilizado 436 ejemplares adultos o subadultos, 127 hembras reproductoras y 177 cachorros. “La fortaleza de este núcleo ha sido decisiva para consolidar la recuperación de la especie y favorecer su expansión hacia otros territorios”, ha afirmado la consejera.

El conjunto de la población andaluza ha estado formado en 2025 por 622 ejemplares adultos o subadultos y 263 cachorros. Dentro del primer grupo se han identificado 180 hembras reproductoras o territoriales, es decir, hembras que disponen de un territorio propio, con independencia de que hayan llegado a criar durante ese año. Esta estructura refleja tanto la consolidación de los núcleos históricos como la progresiva expansión de la especie hacia nuevas zonas.

Junto a Sierra Morena Oriental, Doñana-Aljarafe se ha mantenido como otro de los grandes enclaves históricos de la especie. Este núcleo ha acogido 133 linces, de los que 92 eran adultos o subadultos. También se han censado 32 hembras reproductoras y 41 cachorros, unos datos que muestran la continuidad de una población esencial en el origen de la recuperación del felino.

Nuevos territorios para el lince ibérico

La expansión del lince ibérico continúa extendiéndose por nuevos territorios de Andalucía. En Sierra Arana (Granada), donde desde 2022 se desarrolla un programa de reintroducción destinado a crear una nueva población, se han contabilizado ya 27 ejemplares, entre ellos dos hembras reproductoras y siete cachorros, evidenciando la progresiva consolidación de este nuevo núcleo. El área fue seleccionada para la reintroducción en 2022 y desde entonces se han realizado liberaciones sucesivas, confirmándose posteriormente el establecimiento de hembras territoriales y la reproducción.

De especial relevancia es también el trabajo desarrollado en las áreas de conexión de Sierra Morena, que suman 61 linces, nueve hembras reproductoras y 19 cachorros. Estas áreas no constituyen únicamente nuevos lugares de presencia de la especie, sino que son una pieza fundamental de la estrategia para recuperar la conectividad entre poblaciones y avanzar hacia una metapoblación ibérica funcional. El seguimiento realizado ha confirmado movimientos de ejemplares entre los distintos núcleos, demostrando que estos territorios funcionan efectivamente como ‘stepping stones’ (zona de enlace) y facilitan el intercambio de animales entre poblaciones antes mucho más aisladas. En este sentido, cabe destacar que ya se han documentado movimientos entre estas áreas e incluso la llegada de un ejemplar procedente de Vale do Guadiana, en Portugal, poniendo de manifiesto el alcance peninsular que puede llegar a tener esta red de conexión.

Paralelamente, continúa la colonización natural de la Campiña del Guadalquivir y de las Subbéticas jiennenses, especialmente en el entorno de Torredelcampo, Pegalajar, Alcaudete y Sierra Mágina, donde se han contabilizado 44 ejemplares, nueve hembras reproductoras y 17 cachorros. Se trata de un proceso especialmente significativo porque la especie está ocupando de forma natural territorios situados fuera de sus núcleos tradicionales de Sierra Morena, hasta configurar un nuevo núcleo reproductor. Su localización entre Sierra Morena Oriental y Sierra Arana le confiere, además, un extraordinario valor estratégico como corredor y zona de enlace entre ambas poblaciones, favoreciendo la expansión del lince hacia el sureste y reduciendo progresivamente el aislamiento de la nueva población granadina.

A estos núcleos se añaden siete ejemplares detectados en otras zonas alejadas de la distribución habitual, donde además se ha confirmado la reproducción de una hembra y el nacimiento de dos cachorros, una muestra adicional de la creciente capacidad de dispersión y colonización de la especie.

La consejera ha recordado que esta realidad contrasta con la situación crítica que atravesó la especie a comienzos de siglo. “Todos los linces que hoy recorren la Península son hijos, nietos y bisnietos de las 30 hembras que quedaron en Andalucía en los momentos más difíciles en las zonas de Doñana y Andújar-Cardeña. Aquella pequeña población ha sido la raíz de una recuperación que hoy constituye un referente internacional”, ha indicado.

Conservación compartida

Uno de los hitos más significativos de este proceso se produjo en 2024, cuando el lince ibérico pasó de la categoría de “en peligro” a la de “vulnerable” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Este cambio ha reconocido el impacto de más de dos décadas de políticas públicas y de los sucesivos proyectos europeos dedicados a la especie, especialmente los proyectos LIFE, liderados en su mayoría por la Junta de Andalucía para conectar las poblaciones y favorecer su viabilidad genética a largo plazo.

Andalucía ha desempeñado un papel decisivo dentro y fuera de su territorio, no solo mediante la protección de sus poblaciones, sino también con la cesión de ejemplares a otras comunidades autónomas y a Portugal. La cría en cautividad, las reintroducciones, las traslocaciones, la mejora del hábitat y la creación de corredores ecológicos han permitido ampliar la distribución del lince y reducir el aislamiento entre sus diferentes poblaciones.

Fina Martínez ha sostenido que el cambio de categoría “ha representado un reconocimiento enorme, pero no ha eliminado las amenazas que todavía afectan a la especie”. Por ello, ha asegurado que la Junta continuará trabajando en la mejora de los hábitats, la conectividad ecológica, la disponibilidad de conejo silvestre y la prevención de los atropellos, junto a administraciones, propietarios de fincas, investigadores, organizaciones conservacionistas, agricultores, ganaderos, cazadores y Agentes Medioambientales.