La logística y los clanes de la droga en Jaén
Tras la última operación de la Policía Nacional en Linares, donde se detuvieron a varios agentes, EXTRA JAÉN analiza las rutas y clanes de la droga en Jaén
Foto: RAMÓN GUIRADO
La logística y los clanes de la droga en Jaén.
Hace dos semanas la plaza número 1 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Linares decretaba la puesta en libertad provisional de cuatro policías nacionales relacionados con una operación contra el tráfico de drogas en la que fueron detenidos una veintena de personas implicadas.
Según explicó el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), desde ese momento se les retiró el pasaporte y se les prohibió la salida del país, ya que están investigados por presuntos delitos contra la salud pública y pertenencia a un grupo criminal.
La operación de la Unidad de Asuntos Internos se llevó a cabo en Linares, la Estación de Linares-Baeza y otros municipios cercanos. En total fueron 22 las detenciones que se realizaron. Según las fuentes consultadas por EXTRA JAÉN el caso sigue abierto y lo lleva desde Madrid Asuntos Internos.
Esta última operación fija a Linares como el principal núcleo sobre el que pivota la logística del narcotráfico en la provincia desde hace décadas.
¿Cuál es la logística del narcotráfico y cuáles son sus clanes?
Las fuentes consultadas por este periódico de la lucha antidroga en la provincia indican que no existe una ruta determinada por la que la droga entre en la provincia de Jaén. Al tratarse de un territorio con una situación estratégica, por el que pasan dos de las autovías principales de la conexión Sur-Norte, la A-4 y la A-44, los grupos organizados de Jaén pueden nutrirse de mafias de todo el territorio español. Así, la droga puede llegar desde cualquier punto: Sevilla, Cádiz, Costa del Sol, Granada, Madrid, Valencia, Barcelona, aunque el principal clan que distribuye a toda la provincia, el de “Los Alicantinos”, asentado en la pedanía de la Estación Linares-Baeza, se abastece a través de La Línea de la Concepción, según las fuentes consultadas.


En cuanto a las sustancias, la cocaína, las drogas de síntesis y la marihuana y el hachís pueden llegar por cualquiera de estas rutas. Pero existen dos singularidades: la mayoría de la marihuana que no se produce en Jaén procede de Granada, que se ha convertido en un vergel de las plantaciones indoor (en casas particulares y naves industriales), además de las que proliferan en campo abierto; y la heroína siempre lo hace a través del Levante, ya que procede de Afganistán a través de Irán y generalmente llega a aeropuertos o puertos como Barcelona o Valencia.
Los puertos preferidos por los traficantes para introducir la mercancía en España son los de Algeciras (Cádiz), Valencia y Barcelona, además de algunos otros puntos menores del Mediterráneo. Lo normal es que lo hagan en cargueros que llevan ropa, maquinaria, fruta, etc, por lo que es muy difícil atajar el volumen que llega. Una vez en España se distribuye por carretera y la inmensa mayoría pasa por la provincia de Jaén, vertebrada por la A-4 y la A-44. Los clanes andaluces son los encargados de la logística de transporte, en el caso de la que entra por Algeciras, que es la inmensa mayoría, explican las fuentes consultadas. Buscan vías fluidas, por las que haya tráfico y a través de las que sea rápido llegar al destino. Desde ahí viaja hasta el norte vía Costa del Sol, Levante y Barcelona, Ruta de la Plata o A-4 hasta Madrid para bifurcarse hasta Galicia, Bilbao e Irún.
En cuanto al medio de transporte, generalmente siempre es en coche, furgoneta o todoterreno con medidas de ocultación, pero a gran escala, hace unos años que se está imponiendo el método ‘Go-Fas’t', en el que un convoy de vehículos, normalmente de alta gama, trasladan los fardos, principalmente de hachís, a velocidades fuera de los límites legales establecidos para llegar lo más rápido posible a su destino.
Los clanes de la droga
Desde hace décadas el negocio del narcotráfico en la provincia pasa por tres familias, con el epicentro en la ciudad de Linares, aunque algunos de ellos también operan desde Jaén capital y Úbeda. Se trata de “Los Pikikis”, “Los Mallarines” y “Los Alicantinos”, tres clanes históricos que manejan el negocio. Junto a ellos, han estado y están los clanes de “Los Mondongos” y el de “Los Quinquilleros”, también en Linares y “Los Pelirrojos” y “Los Coloraos” en Jaén capital.
Durante décadas estos clanes han campado a sus anchas a pesar de las operaciones de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Los barrios en los que actúan son auténticos “territorios comanches”: Arrayanes, el Madroñal, el Cerro, Eras del Alcázar y Antonio Díaz y la pedanía de la Estación de Linares-Baeza son sus guetos en Linares, Úbeda y Jaén capital.
El periodista linarense Juan Esteban Poveda, en 2018 en el diario Ideal de Jaén, explicaba en un reportaje uno de los puntos de inflexión vividos en Linares entre dos clanes, el de “Los Pikikis” y “Los Mallarines”: “El 3 de febrero de 2006 Diego 'el Diablo' y su hijo Joaquín, del clan de los pikikis, le pegaron un tiro en la cabeza a Curro el Mallarín en la puerta de su casa del Madroñal de Linares. El Curro se había cagado en los muertos de los otros. Había que lavar la afrenta con sangre. Es la ley del clan. Ese día comenzó una guerra abierta entre dos de las organizaciones de la droga más poderosas de Linares".
El periodista explicaba que todo el mundo sabía que, tarde o temprano, aquello tenía que pasar. “Era evidente que no había seguridad”. Poveda explicaba que los clanes eligen muy bien las zonas donde actúan. “Son calles y barrios que controlan a la perfección y que estratégicamente están preparados para ser un fortín. Es muy difícil entrar y salir”.
Por su parte, el periodista linarense Javier Esturillo, otro de los grandes profesionales que conoce de primera mano la logística del narcotráfico en Jaén, explicó en un reportaje publicado en EXTRA JAÉN que los problemas entre los clanes siempre se dieron por cuestiones personales y por sus códigos de vida. “Cuando tienen que ponerse de acuerdo en los negocios, siempre lo hacen, ahí no hay problemas”, sentenciaba.
Como consecuencia de los sucesos de 2006, “Los Pikikis” tuvieron que huir del lugar que tenían controlado en Linares para instalarse en las Eras del Alcázar de Úbeda. Otra rama de la familia de “Los Pikikis” actúa en Jaén capital, donde se encuentra otro punto caliente del narcotráfico de la provincia de Jaén, el barrio de Antonio Díaz. Según las fuentes consultadas, “Los Pikikis” tienen parientes jienenses por las segundas nupcias de uno de los patriarcas del clan en los años 90”. En Antonio Díaz también actúan “Los Coloraos” y “Los Pelirrojos”.
En Antonio Díaz, el Cerro, el Madroñal, Arrayanes y las Eras del Alcázar se vendía al menudeo, pero los grandes alijos pasaban antes por la pedanía de la Estación de Linares-Baeza, ya que a principios de siglo se instaló una familia con experiencia en el narcotráfico que procedía de la zona de Levante. Eran “Los Alicantinos”.
“Es el mayor punto de venta de la provincia”, relató en 2013 en un juicio José S.S., condenado por liderar una red de tráfico de drogas en la comarca de Cazorla.
El negocio del narcotráfico
El negocio del narcotráfico mueve en España más de 6.000 millones de euros al año, el 0,5% del PIB, según datos del Ministerio del Interior. La cifra es ligeramente menor a la que publicaba el Instituto Nacional de Estadística en un informe anterior a la pandemia. En ese momento, los españoles se gastaban 7.436 millones de euros al año, 143 por semana, algo más de veinte cada día, según la Clasificación del Gasto en Consumo Final de los Hogares en narcóticos, donde no estaban incluidos los medicamentos. La cifra toma relevancia si se compara con el consumo de los hogares en alcohol y cerveza, que era de 8.095 millones de euros o del consumo de libros, publicaciones y material de papelería, que ascendía a 4.503 millones de euros. Es decir, los españoles beben y se drogan más que leen.
Es difícil calcular el gasto y el consumo en la provincia, pero las fuentes consultadas de la lucha antidroga en la provincia aseguran que Jaén no destaca por encima de los territorios de su tamaño y renta. El mercado de la droga en Jaén se comporta como en una provincia con niveles de renta bajos, sin grandes focos industriales y económicos, indican.
En cualquier caso, a pesar de las continuas operaciones antidroga que se llevan a cabo en Jaén, la última con cuatro policías nacionales de Linares detenidos y puestos en libertad con cargos, los entresijos del mercado de los estupefacientes en Jaén son tan complejos que siempre hay un roto para un descosido.