Altas Capacidades: el reto de ser ‘extraordinario’

Rubén, Ramón y María son niños con capacidades diferentes que quieren dar visibilidad a una condición que dicen se conoce poco dentro y fuera de las escuelas

 Altas Capacidades: el reto de ser ‘extraordinario’

Foto: CEDIDA

María Carcelén en uno de sus conciertos de piano.

"Es muy importante que la gente entienda que los niños y niñas con altas capacidades no somos raros sino que tenemos una gran imaginación que en el futuro nos puede servir para resolver problemas en el mundo". Lo dice Rubén Serrano, de tan solo 8 años. A su corta edad le interesa conocer quien gobierna en Estado Unidos o el conflicto de Venezuela, entre otras cosas.

Su asignatura favorita son las matemáticas y le encanta jugar al ajedrez porque, dice, "hay que pensar estrategias para ganar al adversario y es un juego casual". También le gusta la música: "Aprendí a tocar el tambor a los cuatro años y ahora estoy en la Banda de Bailén en la que toco este instrumento".



Su madre, María del Mar, cuenta que se dieron cuenta de que Rubén tenía altas capacidades desde su etapa en la guardería. "La profesora nos comentó que aprendía a un ritmo inusualmente rápido y en Infantil, con 4 años, ya leía de forma comprensiva y sabía interpretar y explicar información perfectamente. En esa etapa era muy intenso emocionalmente y planteaba inquietudes impropias de su edad, a veces relacionadas con la muerte o con la religión".

María del Mar explica que los tres años de infantil fueron complicados "porque no tuvo ningún tipo de adaptación y tenía que seguir el ritmo impuesto en el aula y eso le generó frustración y aburrimiento que manifestaba a través de cierta disrupción en el aula".

En primero de Primaria fue cuando a Rubén se le hizo la evaluación formal y se informó a la familia de que el pequeño tenía superdotación intelectual, lo que significa que es "altamente capaz en todas las áreas testadas y es el tipo de alta capacidad que registra el nivel de intelectualidad más elevada".

"Sinceramente sentí ese diagnóstico como una mala noticia porque mi hijo estaba desmotivado y aburrido", confiesa María del Mar. Sin embargo, fue entonces cuando encontraron a la asociación Ágora, y a través de ella diversos profesionales "nos han ayudado a entender mejor a nuestro hijo y guiarle para potenciar su capacidad. Igualmente y pese a que en la actualidad no tiene un programa de adaptación curricular él se encuentra más motivado y feliz porque ahora en segundo de Primaria los contenidos son más profundos y hay muchos cambios de temas, lo que despierta su curiosidad".

Rubén es consciente de que tiene una gran capacidad en el aprendizaje y también en el análisis del entorno. "Utiliza su alta sensibilidad y capacidad de empatía para ayudar a sus compañeros y protege a los más débiles contando tanto en el colegio como en casa todas las injusticias que ve a su alrededor", así lo trasmite su madre, quien explica que ese alto nivel de empatía ligado a la alta capacidad tiene que regularlo "ya que si Rubén sabe de una mala noticia y no poder hacer nada le genera un gran sentimiento de tristeza". 

Además, el pequeño es consciente de que para obtener grandes resultados académicos no necesita invertir demasiado tiempo. "Tiene grandes habilidades sociales, hace amigos muy rápido y es muy leal con su entorno y usa también está facultad para integrar a los que no lo hacen fácilmente. En su día a día le frustran los contenidos repetitivos y le encanta superar retos nuevos y tomar contacto con todo lo que no conoce".

Ramón

Con 12 años aproximadamente, Ramón Román y su familia supieron que tenía altas capacidades aunque desde siempre había sido un niño con una gran madurez y empatía. Ahora tiene 14 y su mayor talento es la capacidad de visión espacial y de imaginar figuras en su cabeza. Le encanta pintar y también destacaba desde muy pequeño por sus habilidades comunicativas.

"No he tenido problemas académicos pero a veces he sentido que mi familia no me comprende o no entiende como soy", explica el joven con una madurez que supera su corta edad.

A Ramón se le dan bien las matemáticas y el dibujo técnico y es muy creativo. Le encanta la escritura y uno de sus sueños es escribir ensayos. "En el futuro me veo como ingeniero o profesor de matemáticas aunque otra de mis pasiones es el teatro a lo que me gustaría dedicarme profesionalmente. Este año participaré en la que será mi cuarta obra de teatro que se escenificará en el Teatro Darymelia".





En cuanto a la asociación Ágora, Ramón cuenta que le ha servido para conocer a otros jóvenes con altas capacidades. "Voy a un taller que se hace un viernes al mes y por grupos debatimos algún tema de actualidad. También voy a los campamentos de verano además de a jornadas que se realizan durante el año".

Según afirma Ramón, "es imprescindible que la gente sepa que son las altas capacidades porque esto no significa ser un alumno de 10, de buenas notas, sino que pensamos de forma diferente", y por eso dice que a veces no se ha sentido comprendido.

En cuanto a los centros educativos, el joven cree que "no están preparados" para atender las altas capacidades y que los niños son abocados al fracaso escolar en muchas ocasiones. "En mi caso fue mi familia la que por su cuenta decidió acudir a la asociación para realizarme el test lo que me ayudó mucho para sentirme identificado con otros jóvenes y conocer mejor mi condición".

María

Otra joven que tiene altas capacidades es María Carcelén. Desde su etapa de Educación Infantil ya se intuía que era una niña con capacidades diferentes porque sabía leer perfectamente antes de los cinco años cuando sus compañeros solo sabían las letras.

"Aprendía de forma diferente a mis compañeros desde muy pequeña pero fue hace dos años, en 1º de ESO, cuando hice las pruebas y se confirmó que tenía altas capacidades", cuenta María.

Le interesan las matemáticas y las ciencias y actualmente cursa 2º de ESO, pero matemáticas de 3º, cursa materias de profundización y cuenta con la adaptación ACAI (Adaptación Curricular para Alumnado con Altas Capacidades Intelectuales).

"Cuando hice el test de altas capacidades estaba en otro centro, poco después cambié de instituto donde ahora sí tengo adaptaciones curriculares. Me alegro mucho del cambio porque en el otro colegio estaba muy desmotivada porque las materias para mí eran fáciles. Además, en el nuevo instituto hay más compañeros como yo y me he adaptado muy rápido. Siempre he pillado muy rápido lo que se daba en clase y me aburría, sacaba muy buenas notas pero yo quería aprender más así que muchas veces leía durante las clases porque ya me sabía el temario y los profesores se centraban en el resto de los compañeros, explica María.

Además de ser amante de la ciencia y la física, lo que le gustaría estudiar en el futuro, también le encanta la música y el arte. Toca el piano desde pequeña y acude al Aula de Excelencia de su nuevo instituto en la capital. "Es un aula a la que acude gente que va al Conservatorio, por ejemplo, y se trata de una adaptación más para que desarrollemos nuestro talento y nos sintamos motivados".

Con respecto a la asociación Ágora, afirma que acude a varios talleres, uno de astrofísica y también una vez al mes a un taller con otros compañeros en que hablan de sus intereses, lo que les permite "conectar y sentirse más comprendidos". 

"Es muy importante dar visibilidad a las personas con altas capacidades para que los centros educativos y las familias conozcan el potencial de las personas que tenemos esta condición. Y sobre todo es necesario concienciar a los centros educativos porque esto no implica solo sacar buenas notas", concluye María.

Asociación Ágora

La asociación Ágora trabaja por mejorar la atención educativa y el éxito personal de quienes tienen altas capacidades. La entidad jiennense organiza talleres y cursos, además de con niños y niñas, con las familias o amigos para dar visibilidad a esta condición porque "hay muchos mitos y falsas realidades en torno a las altas capacidades".

"Se tiende a pensar que los niños y niñas siempre tienen una alta calificación y alto rendimiento pero hay una realidad que es que a veces hay fracaso escolar y dificultades emocionales condicionadas porque son conscientes de que tienen una sobrecapacitación que les lleva al aburrimiento", afirma María del Mar Soria, secretaria de Ágora.

Por eso, desde la entidad piden que desde los centros educativos haya un espacio protocolizado para estos niños y niñas. "Según datos del Ministerio, el 90% de niños y niñas con altas capacidades no estarían diagnosticados por diferentes motivos, a veces es porque los centros no consideran hacer las evaluaciones y otras veces estos niños pueden generan disrupción en el aula y se consideran que pueden tener otras necesidades específicas", explica María del Mar.

Desde Ágora insisten en que en los centros debe haber más formación y recursos materiales porque en muchos casos hay una percepción errónea de las altas capacidades. "Si los centros unificaran protocolos y técnicas para realizar las evaluaciones habría más diagnósticos con un seguimiento adecuado para el desarrollo cognitivo y social en todas las esferas".

Según los expertos, son necesarias las adaptaciones curriculares para que el potencial de personas con altas capacidades sea desarrollado. Por eso, uno de los reclamos de la asociación es que los centros se comprometan a realizar adaptaciones curriculares o incluso a la promoción de curso. "Somos conscientes de que el profesorado requiere más recursos para la atención al alumnado de altas capacidades, un trabajo adicional y en la actualidad en sistema educativo no está completamente preparado para atender las peculiaridades de estos estudiantes pero esas medidas serían necesarias", reconoce María del Mar.

Actualmente la asociación cuenta con cerca de 300 usuarios a los que ofrece diferentes tipos de talleres extracurriculares que contribuyen al desarrollo de su talento. Entre ellos, talleres de ajedrez, clases de idiomas como el chino, proyectos de experimentos, etc. que tratan de cubrir las necesidades de cada niño o niña para despertar lo extraordinario que hay en cada uno de ellos.