El Expositor: Jaén nos roba

Crónica política de la semana de Manuel Expósito Moreno

 El Expositor: Jaén nos roba

Foto: AYUNTAMIENTO DE JAÉN

Agustín González Romo y Manuel Carlos Vallejo, entre pasillos.

Este fin de semana de lluvia, ostensible y sincera, nos hace recuperar la fe en un futuro incesante, empapado por charcos rebosantes de esperanza en un porvenir menos funesto, porque lo peor de la vida, que diría Eduardo Punset, es que ésta sólo sea el prefacio de una eternidad para la que nunca estaremos suficientemente preparados. Previamente a la muerte, que es rendición ante la evidencia inevitable del destino, se halla la vida en toda su extensión de baches, contradicciones y horizontes. Antes de la derrota definitiva, estamos, tú y yo, desnudos, ante la verdad suprema del derecho a decidir cómo queremos pasar a la historia: si descomponiéndonos, poco a poco, o simplemente volatilizándonos, de una vez. Es la tesitura que embarga y atenaza, a partes iguales, hoy por hoy, al Puigdemont jiennense que JM+ lleva dentro: asistir en silencio a su propio entierro, en las próximas elecciones municipales, confundido en el ruido del excusatio recurrente del PP sobre el ‘quise y no pude’ hacer con Jaén, o fundirse en éter abrazado al anticristo. El anticristo para las derechas jaeneras, alineadas o no, para qué nos vamos a andar con paños calientes, siempre fue el PSOE. Que si Zarrías, que si los EREs, que si 37 años a palo seco… Por ello, la intentona de gobierno de coalición del pasado mandato entre los socialistos de Julio Millán y el engendro de Ciudadanos de María Cantos estaba condenado irremisiblemente al divorcio. La familia de la novia, desde el primer día, odiaba al novio. Juntar al PSOE local con los hijos putativos de la plataforma ciudadana que clamó contra la afrenta COLCE se antoja sociológicamente, asimismo, un invento del mismísimo diablo, pero cosas más raras e inverosímiles se han visto en la política española actual con tal de sostener gobiernos o de propiciar alternativas plausibles, como sostuviera, en conversación on background, ante 16 periodistas, acerca de la reconciliación en Catalunya y la ley de amnistía, horas antes de las elecciones gallegas, el presidenciable del PP, Alberto Núñez Feijóo. No seamos cínicos e hipócritas, con el poder de por medio, aquí todo es posible en domingo, ya sea ver a Felipe González tapar -hasta un 3 por ciento- las vergüenzas del pujolismo o constatar, sin amago de asombro, que José María Aznar hablaba mejor en la intimidad el catalán de Francisco Cambó que el de Salvador Espriu. El que esté libre de culpa que tire la primera piedra desde la azotea del Majestic, o desde el Majestic de Jaén, ni que decir tiene, que es el Parador del Castillo de Santa Catalina, el lugar donde gestaron la continuidad de su inestabilidad emocional, junio de 2015, tras una mayoría electoral insuficiente, los herederos de José Enrique Fernández de Moya -el interfecto aún presente, a punto de deshacerse del petate camino de Madrid, su tumba política-, y las naranjas importadas de Salud Anguita. “Es el mercado, amigo”, parafraseando al impresentable Rodrigo Rato, cuando todavía se permitía vender preferentes a todo tipo de inversores. Las alcaldías, desengáñense, criaturas, son mercado, puro y duro. De mercado, mercadear, sin connotaciones peyorativas, en tanto “Hacer trato o comercio de mercancías”.

Jaén y Catalunya, a través de líderes soberanistas paradigmáticos como Juanma Camacho y Carles Puigdemont, necesitaban reafirmarse en la incondicionalidad de sus tratos comerciales con el binomio estatalista PP/PSOE, si querían frenar su sangría de credibilidad/respaldo. Camacho llevaba meses quitado de en medio, más solo que la luna, políticamente hablando, simulando sin pretenderlo el exilio forzado del ex president en Waterloo, que viene a asemejarse a escondrijo por estos pagos en planta noble de la plaza Deán Mazas. La oposición interna, acompañada de deserciones continuadas en su antiguo núcleo duro, pedía ya por lo bajini su cabeza, atribuyéndole tendencia innata a cultivar ambigüedades y perderse por las ramas. Esa huida hacia delante del presidente de Jaén Merece Más, al reconocer negociaciones con el PSOE, no obstante, enmascara el carácter casual del primer encuentro en Madrid, primer día de FITUR, cuando las desavenencias entre PP y JM+ en el seno del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Jaén eran el tolle-tolle del momento. Juanfran Serrano, adjunto a la secretaría federal de Organización, la mano derecha de Santos Cerdán, el brazo ejecutor de Paco Reyes en Madrid, puso el plato de lentejas, pasado 24 de enero, encima de la mesa del hambriento. Las 100 + 1 medidas del 'Acuerdo por Jaén', brindis superfluos de cara a la galería, al margen -caso de la creación de la concejalía de autónomos y pymes de Mónica Moreno-, duermen el sueño de los justos y, a ti, te encontré en IFEMA. “¿Hablamos?”. Pareciera el anuncio con que La Caixa principiaba el milenio. La banca con alma. 539 millones de euros de deuda, datos a 31 de diciembre de 2022: 5.000 euros por jaenero. El ayuntamiento más endeudado de España, junto a Jerez de la Frontera y Parla. Unos ambiciosos presupuestos municipales para Jaén: los últimos aprobados datan de 2017. ¿Quita de la deuda? ¡Toda! "Yo, por 600 millones de euros, para la quita de la deuda municipal, acepto", asegura el portavoz de la formación provincialista Manuel Carlos Vallejo. Peor es robar, o rogar, o porfiar, o pordiosear, o confiar en el milagro de P. Tinto, de Montoro, Juanma, o Juanele, y que todo, a la postre, quede en nada. "Pidan, pidan, que no se diga". El segundo encuentro, negro sobre blanco, se produjo en Baeza. Los tramos pendientes de la A-32, en tres ejercicios presupuestarios. El bypass de Montoro, en dos años. La ampliación al conjunto provincial de la autopista eléctrica de Almería a Granada, que ya pasa por Pozo Alcón y Quesada. Infraestructuras hidráulicas a tutiplén, empezando por las conducciones de la presa de Siles. El cumplimiento de los plazos avanzados, 2026 y 2029, para la completa materialización del CETEDEX. La clave de bóveda reside en la estabilidad de la XV legislatura de España, el paso previo de la aprobación de la nueva ley de amnistía -este jueves- y, consiguientemente, unos PGE que privilegien a Jaén con la discriminación positiva consustancial a nuestra deuda histórica. ¿El cuento de la lechera? ¿El chocolate del loro? Ganas tenemos de que otros, muertos de envidia, al fin, nos vituperen al grito de "¡Jaén nos roba!". El parto de Jaén, suscrito por PP y JM+, en junio de 2023 es, hoy, a la vista está, niño muerto: una sucesión ininterrumpida de desconfianzas mutuas. La barrabasada de los accesos al centro de salud de La Alameda o la organización del concierto de Manolo García, de Festejos/Cultura a Turismo, las últimas, anecdóticas, aunque sintomáticas.



No son un gobierno de 11 + 3, sino uno de 14 - 3. En cambio, la principal virtud del ejecutivo local de Baeza reside precisamente en eso, en la uniformidad de criterios. Lo subraya el cabeza de lista de Baeza Merece Más, Bartolomé Cruz: "Somos un equipo de 10, 8 + 2, compartiendo escudo y camiseta". El propio Bartoli tuvo que mediar ante las primeras tensiones surgidas entre los socios en Santisteban del Puerto y Santiago-Pontones. En Jaén capital, la tarea se tornó quimérica. ¿Fecha probable para la moción de censura? "Vísteme despacio que tengo prisa". La Junta se siente forzada a la contraoferta, grupal o individual. Ahora se entiende, mejor que nunca, la oportunísima tocata y fuga de Erik Domínguez. Si al menos uno de los tres concejales de JM+ mostrara su renuencia al cambio de bando, todavía quedaría la opción de sumar a Vox en pos del sostenimiento de la alcaldía de Agustín González Romo. Agustín y Manuel Carlos comparten algo más que lecturas. La Feria de los Pueblos, esta semana, laboratorio de ensayo: prueba de bondad de ajuste para analizar la respuesta binaria. Entretanto, se impone la expectante y atónita actitud de un autómata detenido al iniciar el paso de baile. Que suene la música.