'Aldeaquemada', la respuesta musical cuando no quedan preguntas
El dúo jiennense acaba de presentar ‘Negra era la Noche’, primer adelanto de su álbum debut grabado en los prestigiosos estudios La Mina con Raúl Pérez
Foto: Ramón Guirado
Aldeaquemada.
Hay veces que no ha lugar a preguntas, cuando se está ante una respuesta honesta. Es lo que sucede con el grupo de blues-punk feminista 'Aldeaquemada' que además de ser una localidad de Sierra Morena es la mejor metáfora que definir cómo quedará cada trocito de tierra por el que paseen su palmito este dúo que sigue la senda de otros incendiarios como 'The Black Angels', 'Black Rebel Motorcycle Club' o 'Guadalupe'.

Acaban de estrenar su primer single, “Negra era la Noche”, como adelanto de su primer trabajo, "Aquí termina el orgullo y empieza la igualdad", que se publicará el 17 de abril. El disco ha sido forjado en el emblemático estudio La Mina con la producción de Raúl Pérez (Pony Bravo, Guadalupe Plata), logrando capturar una energía orgánica y arrolladora que demuestra cómo dos personas pueden generar un muro de sonido capaz de sacudir cualquier escenario.

La identidad visual del proyecto corre a cargo del artista ubetense Marcos Valera, cuyo arte para la portada del álbum termina de redondear un concepto donde la estética y el mensaje caminan de la mano. Este lanzamiento supone, además, el estreno de 'Señoramadre', la plataforma de autoedición creada por la banda para gestionar su obra de manera independiente.
Aldeaquemada
La banda está compuesta por Pilar Ruiz (batería y voz) y Miguel Ortega (guitarra y voz). ras años de trayectoria en la escena underground (Santo Rostro, Mía Turbia), encuentran en este formato de dúo el espacio perfecto para explorar el blues-punk feminista. Con letras que muerden y una rítmica hipnótica, su música es una invitación al baile oscuro y a la reflexión necesaria sobre las estructuras actuales.
El proyecto nació casi por azar: Pilar comenzó a aprender batería y Miguel la acompañaba para practicar. Rápidamente descubrieron que aquello tenía un sentido musical propio; empezaron a juntar riffs y terminaron componiendo un disco cuyo título, Aquí termina el orgullo y empieza la igualdad, está tomado de una inquietante inscripción que preside la entrada del cementerio de su pueblo.