Antonio Reyes se sumerge en el género negro más social y comprometido

El autor presentará su novela, ‘El verbo y la carne’, el próximo martes a las 19 horas en la Biblioteca Literaria Jiennense

 Antonio Reyes se sumerge en el género negro más social y comprometido

Antonio Reyes.

“El cuerpo está desnudo, tendido bocabajo y la cabeza apoyada sobre las manos cruzadas contra el suelo. En una silla, junto al sobrio escritorio en el que destaca un crucifijo plateado al lado de una biblia abierta por una página marcada por el cordón de punto de lectura, el traje clásico bien doblado de sacerdote”.

Así comienza ‘El verbo y la carne’, la octava novela del escritor jiennense Antonio Reyes, que presentará el próximo martes, 9 de abril, a las 19 horas, en la Biblioteca Literaria Jiennense (calle Joaquín Tenorio). El inicio revela ante qué estamos: una novela negra, un género en auge en España por el que el autor se mueve con ejemplar soltura. La calidad literaria hace muchos años que la demostró Antonio Reyes y en el género negro ha conseguido armar una obra ágil e hipnótica que atrapa al lector desde el principio. Y lo hace con las herramientas de la novela negra, la crítica social comprometida, la ambientación y unos personajes muy bien definidos.




Gasco Álvarez, un detective privado, antes policía, el protagonista de la novela, es digno sucesor de algunos de los personajes más conocidos del género en España, como el Pepe Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán, padre de la novela negra en nuestro país en el siglo XX, o del inspector Leo Caldas del vigués Domingo Villar. Vigo, como ciudad y su entorno, son precisamente los escenarios de ‘El verbo y la carne’, una localidad en la que vivió muchos años Antonio Reyes y en la que se desarrolla una trama oscura, tórrida, silente y amarga, tanto como el secreto impune de los abusos sexuales de cientos de sacerdotes en nuestro país durante décadas, incluso siglos.

Pero detrás de esa cloaca moral el lector encontrará también el sórdido mundo de los negocios sucios de empresas y políticos sin escrúpulos y sus correligionarios eclesiásticos.

El ‘verbo y la carne’ es la crónica contemporánea de un país salpicado en ocasiones por la impudicia y la impureza de quienes más púdicos y puros deben ser, con el agravante de que son el paradigma de lo público, los prescriptores del bien común y de la moral cristiana, que oculta en su generalidad la ambición y el poder.

El detective Gasco Álvarez ha aprendido que para llegar al fondo de un asesinado, de una trama corrupta e indecente hay que ser, al menos, tan desvergonzado e indecoroso como el adversario, aunque para ello haya que pagar un alto precio, y como el propio Antonio Reyes dice en la novela: “Nada ocurre por un único motivo”.

Junto a Gasco Álvarez transitan por la novela el inspector Hernández y el agente especial Ortega, llegado desde Madrid para investigar los asesinatos, los de dos sacerdotes encontrados en escenarios y circunstancias similares.

En ese ambiente del claroscuro zurbaraniano y como si de una película del mejor cine negro de los años cuarenta y cincuenta se tratase, como un metraje de John Houston, Otto Preminger, Billy Wilder o Fritz Lang, Reyes teje con maestría narrativa una historia en la que el pasado se convertirá en el verdadero protagonista. Porque ‘El verbo y la carne’ es la crónica de sucesos de una España tan negra y católica como temerosa y cómplice del dolor y el secreto.

Y aún es es mucho más: es un grito social contra la injusticia y el silencio envuelto en una trama negra trepidante como si de una Agatha Christie o un Stieg Larsson se tratase. No hay novela histórica, solo un género oscuro y social, vestido con gabardina, garitos malolientes, tabaco y oficio, el de un escritor, el de Antonio Reyes.