El Expositor: El disputado undécimo escaño

 El Expositor: El disputado undécimo escaño

Santiago Abascal y Juanma Moreno, en NN GG.

No hay factor que desmovilice en mayor grado al electorado potencial que asistir a una campaña electoral con las cartas marcadas. El fantasma abstencionista del 40 por ciento no puede ser producto de 2 semanas de anodina convivencia con certidumbres demoscópicas casi matemáticas, sino consecuencia directa de un periplo de 4 años jalonado de demasiadas dudas existenciales. Jaén es el ejemplo palmario. El PP de Juanma, aun vigorizado por las cifras favorables de la coyuntura económica estatal, comparece al examen a sabiendas de los deberes que dejó sin hacer. El PSOE de María Jesús asiste, de medio lado, al escrutinio de la soberanía popular, consciente de que resolvió tarde y mal la incógnita sobre su liderazgo territorial. Vox deposita toda la carga de responsabilidad de la suerte de ‘su’ 17M, ahora constituida en prioridad nacional, en la figura del jefe Santiago, y cierra España. La izquierda alternativa se vuelve a presentar, por segunda vez consecutiva, fragmentada en dos trozos, dos cuñas de la misma madera, arrostrando la inevitabilidad de que, en circunscripciones como Jaén, ello acostumbra a traducirse en la nada. El puente de mayo, plagado de festejos marianos y patronales, cruces y caras estupefactas, se funde con el comienzo de la quincena fantástica. Del bolo hasta la bola del coach Zapatero y de la incursión/incrustación romera por el Cerro -en plan andero ocasional- del muy popular/populista Moreno Bonilla, a la visita ultrasindical de Abascal, solo transcurrió una semana. Esto no ha hecho más que empezar. En la frenética gira presidencial por cuantas celebraciones tradicionales puede abarcar, misión obsesiva, unívoca, Juanma apela ya a la épica: 5 o 6 provincias con los últimos diputados ‘bailando’, lo que hace que la mayoría absoluta se torne compleja y el resultado final dependa del más estrecho margen. Por eso, insiste, así, en que solo bailar pegados es bailar. Baila, canta y sus fantasmas espanta. Hasta su himno de campaña, ‘Kilómetro Sur’, lleva la voz de aquel vocalista verbenero, tan entusiasta como escasamente dotado, que versionaba a Sergio Dalma, Danza Invisible y Duncan Dhu antes de que lo liberasen en las Nuevas Generaciones del Partido Popular. Su enfebrecida oficina de contratación prerreserva concierto estelar el martes, 12, todavía sin confirmar del todo la fecha, el escenario y los artistas invitados, en la Jaén dubitativa, en esa Jaén que ni sabe ni contesta, al igual que el de su principal contrincante pergeña sonados featurings por el Santo Reino, esta misma semana, gracias a las ministras del ‘No a la Guerra’ y el ‘Sí al Cetedex’, Margarita Robles, y del blues del pantano y el plan urgente de infraestructuras hidráulicas, Sara Aagesen.

Las últimas encuestas que, a propósito del disputado voto del señor Cayo en Jaén, casi calcan los resultados de 2022, no son especialmente tranquilizadoras para nadie. El undécimo mejor cociente que le sigue ‘bailando’ a la tropa del payo Juan Manuel, el cuarto escaño por la provincia que considera abrochado la candidatura socialista liderada por un Paco Reyes exultante con su manera de hacer política, el segundo parlamentario que se le resiste a una ultraderecha comprovinciana especialmente verde o el triple salto mortal del más difícil todavía en que confluyen las expectativas de Por Andalucía, Adelante Andalucía y Jaén Merece Más, pese a la determinación de Loli Montávez (concejala de Podemos en Jódar, donde el acuerdo con IU, en el seno de ‘Con Andalucía’, se hizo añicos), Alejandro Cabrera (alcaldable, que fue por IU, en su lugar de residencia, Los Villares) y Luis García Millán (concejal-delegado de Innovación y 4º teniente de alcalde de Jaén capital).



La asfixia financiera de la UJA también jugará su papel en el subconsciente de los indecisos. La creación de una comisión, a instancias de la Consejería competente, no garantiza la optimización de la situación en el corto plazo. En la concentración de la tarde del miércoles, en la plaza de todas las batallas jaeneras, al tiempo que otras plataformas de apoyo a las universidades públicas andaluzas, contaba más el gesto que la cantidad. Un sexenio de desequilibrio financiero y casi 30 millones de euros de déficit. El problema está en la raíz. La nueva ley universitaria -Ley 1/2026, de 20 de febrero, Universitaria para Andalucía (LUPA)- marca el rumbo del porvenir y consuma la discriminación. Los recortes que han de aplicarse, asimismo, aquí, como ya avanzó la Universidad de Sevilla, favorecerán la fuga del talento. Jóvenes profesores contratados, un buen número de los mejores expedientes de cada departamento, doctorandos, que venían supliendo en horas de docencia a los investigadores de la institución académica. Los sexenios mandan. El profesorado con más dedicación investigadora, y, por tanto, también de mayor edad, que venía asumiendo una carga docente de 16 créditos, pasará a hacerse cargo del máximo legal, 24 créditos, salvo que tenga 4 o más sexenios ‘vivos’, en cuyo caso los créditos docentes ascenderán a 20. La ley anterior otorgaba idéntico trato a partir de 4 sexenios, ‘vivos’ o no, a los catedráticos; 3 sexenios, a los titulares. La norma, además de alicortar la capacidad investigadora de las universidades públicas, dejará en el aire decenas de contratos de jóvenes profesores. De este modo, la insostenibilidad del modelo de calidad UJA se vislumbra irremediable, puesto que los que más investigan, y cierran ciclo, podrán investigar menos, en tanto los profesores de nuevo cuño, o buscarán otros horizontes laborales (la oferta de universidades privadas en la región no para de crecer), o retrasarán su incorporación eventual a la plantilla de la UJA, e incluso en condiciones salariales más precarias. El PDI está que trina. La merma, ni que decir tiene, no afectará a todos por igual. Los cargos, en ejercicio, temporalmente, como es lógico, se erigen en excepción que confirma la regla. Con el 17M de telón de fondo, hoy más que nunca, todos con la Universidad de Jaén.