La Traviata, este sábado, en Linares.
En la búsqueda de la verdad, las evidencias agrandan puertas. Pasen y vean. Inflamado furor judicial en la Villa y Corte, estos días, mientras en Andalucía, con la alineación de candidatos ultimada, arranca, timorata, la precampaña. Analistas, articulistas y otros chupatintas y juntaletras de la tribuna madrileña disparan salvas para que en la periferia atendamos a sus proclamas. Las ínfulas de José Luis Ábalos o Jorge Fernández Díaz fueron directamente proporcionales a la inestimable labor subrepticia que desarrollaron a la mayor gloria de sus jefes. Tan claro como el agua turbia de una cloaca. Crearon su propia ínsula de Barataria donde solo ellos eran el orden y la ley, por lo que la irrupción en escena de personajes secundarios del tipo de Víctor de Aldama, Koldo García, José Manuel Villarejo o Enrique García Castaño, hambre insaciable de gente sin escrúpulos, los condenó, en primerísima persona, y a sus mentores políticos, por arrastre, al escándalo/escarnio de la opinión publicada. Enchufes, espionaje, comisiones, fondos reservados, negociaciones prohibidas a funcionarios… Para llegar o sostenerse, más de 4 veces, los líderes requieren de aliados de la peor calaña/baja estofa. Hete aquí dos tramas ilustrativas que alejan a los expresidentes nacionales del Partido Popular de la pasarela del 17-M, por más que Mariano Rajoy elevase a Juanma Moreno a la más alta responsabilidad que ocupase antes de convertirse en presidente de la Junta, secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, en tanto la presencia de Pedro Sánchez durante las 5 próximas semanas al sur de Despeñaperros no incrementará precisamente las expectativas de su número 2 hasta hace nada. Para unos, los del PP, todo se antoja rodado, a favor, relativamente fácil, en contraste con la contracorriente en que procuran mantenerse a flote, a duras penas, los otros de Amenábar (perdón por el sarcasmo), sus oponentes del PSOE.
La noche de este sábado, en el Teatro Cervantes de Linares, una excelsa y contemporaneizada representación de La Traviata, la infeliz descarriada del gran Giuseppe Verdi, interpretada por la Hesperian Symphony Orchestra, con un elenco lírico extraordinario sobre el escenario, como 2 años antes sucediera en el Teatro Infanta Leonor de Jaén, inauguraba el IV Festival ‘Jaén suena a Ópera’. El desdén de la casualidad quiso que tamaña plasmación de la fugacidad del amor y la gloria acaeciera apenas unos minutos después de que en el Hotel Aníbal se clausurara un congreso exprés del PP linarense, a fin de concentrar todo el poder nominativo del partido, institucional y orgánico, en la alcaldesa, Auxi del Olmo, flamante presidenta, esto es, a partir de ahora, flanqueada por Enrique Mendoza, secretario general, y Raúl Caro-Accino, portavoz. Infructuoso resultó el intento, in extremis, de la otrora influyente Ángeles Isac, todavía coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer en Jaén, de meter baza, intrigando al tiempo que reclamando un hueco en la nueva estructura local. Su tiempo pasó, entendieron arriba, y el tren concretó pasaje sin tenerla en cuenta. Mariola Aranda, ex alcaldesa de Linares-Baeza, senadora en la actualidad, comandó por delegación la nave nodriza tras la defenestración -dicen que ordenada por el mismísimo Javier Arenas- del incauto estajanovista Antonio Martínez. Medio centenar de afiliados, presentes; una veintena de dirigentes provinciales, para el arrope; y Erik Domínguez, ejerciendo de sumo pontífice. La paz os dejo, la paz os doy. El flash final, previo al sprint hacia el Cervantes, sonrisa profidén colectiva, incluyó a alguna que otra vieja gloria, caso de Juan Lillo, pero no ya a la caída, o extraviada, Ángeles Isac. La Traviata. Así es la vida, y en particular la de los partidos, amnésica y mezquina. Las listas parlamentarias del PP-A, así, fueron cosa de coser y cantar. En la provincia, pese a las inconveniencias dialécticas de su pasado reciente al frente de la Consejería de Salud, encabeza la consejera de Jaén, línea directa aseguradora, Lina García. La siguen, entre los 6 primeros, 3 que ya estaban -Erik, Maribel Lozano y Manuel Bonilla- y los 2 delegados territoriales de la Junta de mayor peso político, Jesús Estrella y Elena González -una menos en la carrera a la alcaldía-. Cambio de cromos/rostros, pues, en la representación del Gobierno andaluz en Jaén. Suplente ya ejerciente, la pealeña Ana Belén Mata, delegada de Empleo, promocionada recientemente a la dirección regional junto a la villacarrillense Soledad Aranda, delegada de Agricultura. Quédense con ambos valores emergentes.
El PSOE-A, por su parte, completó su propuesta de aspirantes al Parlamento con grandes dosis de pragmatismo. No faltaron las tensiones inherentes a una menguante oferta de escaños garantizados, sobre todo en Cádiz, marco del comité director regional. El caporal gaditano, Juan Carlos Ruiz Boix, lenta mirada en fuga, no transigió para que María Jesús Montero situara en primer lugar a uno de sus más estrechos colaboradores, Fernando López Gil. El globo sonda dominical de Paco Reyes, por lo demás, no era tal. Autodescartado su delfín predilecto, Juanfran Serrano, el veterano sucesor de Gaspar Zarrías, 15 años controlando a la par partido y Diputación, programa su sucesión en el despacho principal del Palacio de san Francisco dando el salto al parlamentarismo regional. Fue delegado del Gobierno y diputado al Congreso, pero nunca parlamentario andaluz. La virtualidad de su gesto, echarse la campaña a la espalda cuando el PSOE de Jaén podría cosechar su peor resultado histórico en unas autonómicas, le permite matar dos pájaros de un tiro: relegar al ‘2’ a Ángeles Férriz (lideró la candidatura de 2022) y posicionarse privilegiadamente en Sevilla de cara al día después del 17-M. La amplitud del delfinario de Paco Reyes siempre favoreció cábalas sucesorias entre sus protegidos. La básica situaba a Julio Millán en la pole position. Secretario general del partido en la provincia, por qué no, y, por supuesto, presidente de la Diputación. El sueño juliano de un PSOE capitalino de agrupación única -una, grande y libre- que recuperase el esplendor omnímodo de los tiempos de Cristóbal López Carvajal. En mayo de 2023, previendo una salida anticipada del pope de la corporación provincial en el devenir del mandato, Julio Millán se pertrechó como suplente del diputado provincial Paco Reyes. Ganó insuficientemente las elecciones municipales, comenzando como portavoz de la oposición, pero podía acabar de presidente de la Diputación. Como avanzadilla en el staff diputacional, apalancábase su número ‘2’, África Colomo. Todo cambiaría en el último trimestre de 2021 en el intento de desestabilizar el poder orgánico del patriarca por parte del dueto Felipe Sicilia/Ángeles Férriz, respaldado en Ferraz supuestamente por Adriana Lastra, mediante la trasposición de la figura del marmolejeño Manolo Lozano. Entonces, los dos delfines reyistas preferidos, Juanfran Serrano y José Latorre, abogaron por el gemelo del segundo, Juan Latorre, alcalde de Arjona, como contrincante idóneo de Lozano. El cierre sin enfrentamientos congresuales ordenado por Juan Espadas, con Julio Millán -entre otros- ejerciendo de mediador, favorecería la reelección en candidatura única de Paco Reyes, aplazando el enfrentamiento entre las dos sensibilidades a febrero de 2025: Ángeles Férriz y Juan Latorre, a cara de perro. En esa tesitura, desde luego, Julio sorprendía a los no iniciados haciendo causa común con Férriz. Reescribir una historia que ya no iba a ser, aunque fuera acabando con el padre. ¿Tu, también, Julio?, cuentan que lamentóse el prócer ante su pupilo. La esperanza, respondióle, es lo último que se pierde.