El Expositor: La amarga espera

Crónica política de la jornada de Manuel Expósito Moreno

 El Expositor: La amarga espera

La amarga espera.

Desengañémonos. No hay más cera que la que arde, y gotea, estos días, en amalgamada estación de penitencia por calles y ventorros de la simpar Andalucía. Moreno Bonilla, en materia de encuestas, aventajado aprendiz de brujo, da ya sopas con honda al demonizado gurú Tezanos. El PSOE no tiene nada que hacer, a su izquierda crecen los enanos (Antonio Maíllo, IU, señala a Podemos que sólo debe "decir que se quedan" en la coalición ‘Por Andalucía’ que tenían en el Parlamento, en tanto Juan Antonio Delgado, Podemos, mostraba su “mano tendida a negociar”, a buenas horas, mangas verdes, en pleno Domingo de Ramos) y la única incógnita por despejar reside en si la marca ‘Juanma’ revalidará la mayoría absoluta o tendrá que enmarañarse en el incierto lío de procurar acuerdos de estabilidad con la ultraderecha de Vox. A menos de 50 días para la cita con las urnas andaluzas que el presidente de la Junta adelantó hábilmente unas cuantas semanas (dicen que para evitar que Pedro Sánchez elucubrase con la hipótesis descabellada de un ‘superdomingo’ electoral, amparado/pertrechado en el ‘No a la guerra’) a beneficio de inventario (herencia de su gestión, carne de su carne, débil carne neoliberal, pero sin miedo a una deuda, en términos de desprotección social, que no asumiría en ningún caso como propia), solo nos quedaría apenas por desvelar, además, la dimensión de la tocata y fuga abstencionista, rayana hace 4 años en el 42 por ciento. Podríamos incluso aproximarnos a una europeizante participación fifty-fifty, 50/50 %, y el inquilino de San Telmo (perdón por el sarcasmo) insistir en la idoneidad de la fecha elegida “para facilitar la máxima participación”. Cuentan que María Jesús Montero hubiera preferido, desde luego, un ‘superdomingo’ electoral que compartir, codo a codo, una misma suerte, un mismo destino, con el jefe, convencida de que con ese previsible plus de movilización en el conjunto de las Españas el resultado autonómico al sur de Despeñaperros superaría la horquilla de los pírricos 25-27 escaños que le otorgan los sondeos de opinión. Un descalabro de la ex vicepresidenta primera y ex ministra de Hacienda, “la mujer con más poder de la democracia”, de cualquier modo, dejaría muy tocado el liderazgo sanchista, por más que el ascenso al segundo escalón en el staff ministerial de poder de Carlos Cuerpo, encarnación tecnocrática suprema del milagro económico español, insumo sucesorio, insufle cierto brío al -ya de por sí- muy alicaído ánimo electoral psoístico. Que Felipe González comparta, precisamente ahora, cartel con Juanma Moreno, bajo el patrocinio de la Fundación Cajasol que todavía maneja otro hacendado jubilado del PSOE histórico, Antonio Pulido, so pretexto del centenario de Cayetana de Alba, ni siquiera debiera preocupar a la dirigencia a estas alturas del telediario/obituario (perdón por el sarcasmo). Lo que angustia, en mayor medida, a las huestes socialistas, en efecto, es el día después del 17M. ¿Será imposible estirar más el chicle de la legislatura estatal con un resultado calamitoso? ¿Cómo quedará el grupo parlamentario del PSOE? ¿Quiénes estarían ya posicionados para pilotar la travesía del desierto?

El calendario aprieta. Ni la Pasión de Cristo da tregua. La Junta Electoral establece que las candidaturas al Parlamento andaluz se presenten del 8 al 13 de abril y las coaliciones, como máximo, hasta Viernes Santo. Los primeros cónclaves internos de los partidos, pues, coincidirán con la Semana Santa. El artículo 23 de la Ley Electoral de Andalucía consagra el criterio de paridad en la ordenación de las listas, al remitirse a un "orden de colocación de todos ellos", de modo que "ocupe los de un sexo los puestos impares y los del otro los pares". El hipotético 6-3-2 que vaticina la demoscopia en la circunscripción de Jaén complejiza aún más la toma de decisiones. PP. La consejera Lina García, en puridad, y por dignidad, solo podría encabezar, a sabiendas de los cuartos que daría al pregonero sanitario, en un debate provinciano a cara de perro, por mor de las externalizaciones, los fraccionamientos de contratos, las demoras en listas de espera y los inasumibles fallos en los cribados de cáncer de mama. O, simplemente, no estar. La continuidad en puestos de salida de Erik Domínguez y Maribel Lozano se da por hecha. ¿También, en clave capitalina, la de Manuel Bonilla, o logrará hacer valer su petición expresa de volver a Sevilla, por esa vía, Agustín González Romo? ¿Las opciones reales de meter la testa del delegado del Gobierno, Jesús Estrella, obstaculizarían la permanencia en las Cinco Llagas de su paisana, la andujareña Lola Martín? PSOE. Meditación de triduo pascual, a propósito de la muerte, gloria y resurrección. A renglón seguido, calzón quitado: 6 y 7 de abril, asambleas locales; 8, ejecutiva provincial; y 10, comité director regional. Ángeles Férriz y Víctor Torres, ¿1ª y 2º? ¿2ª y 1º? Por cierto, la dirección de Hurtado no entiende cómo Férriz aún no ha comunicado formalmente al secretario general, Juan Latorre, su predisposición, o no, a continuar. ¿Jubilación de Jacinto Viedma? ¿La alternativa jaenera de Nines Díaz, en sustitución de Mercedes Gámez? ¿Isabel Uceda o Yolanda Caballero? ¿La inclusión, en clave testimonial o prospectiva, de Juanfran Serrano o José Latorre? Vox. Benito Morillo, por descontado. ¿Lola Toro de ‘2’? Semana Mayor. Getsemaní. El cáliz, la amarga espera y, en entrevero, aquellos versos de Cernuda: “Si renuncio a la vida es para hallarla luego, conforme a mi deseo, en tu memoria”. Amén.