Yarea, este viernes, en la terraza de los Baños Árabes.
“Mi pena es ‘mu’ mala porque es una pena que yo no quisiera que se me quitara”. Jaén, bella y acomodadiza, de la cabeza a los pies, arrastra la quimera consustancial a aquella vieja soleá de Manuel Machado. Una queja, solo a medias, emitida en clave de gruñido contenido para no molestar a nadie en particular que, observada con distante frialdad desde las alturas, nos aboca históricamente a un olvido consentido. No hay peor desprecio hacia sí mismo que esa mezcla de indolencia e indiferencia que acostumbra a destilar Jaén cuando ve pasar las temporadas, las primaveras, las legislaturas, como si la afrenta por la foto fija imperecedera en realidad no fuera con ella. Ustedes me dirán cuál es el balance que se puede hacer de los últimos 4 años de gobierno andaluz, o de los 3 años transcurridos desde las elecciones generales del 23 de julio de 2023, en lo referido a la provincia. ¿Qué nuevas infraestructuras básicas, puestas en marcha? ¿Qué proyectos-tractores decididamente acometidos? El Cetedex, el tranvía, la Ciudad Sanitaria, la Ciudad de la Justicia, la continuidad de las autovías A-32 y A-316, las autopistas eléctrica y ferroviaria… Todas, por descontado, iniciativas procedimentalmente activadas. Todas, sin embargo, condicionadas por volátiles inconcreciones acerca de inversiones y plazos de entrega. El pan nuestro de cada día. Todavía el Gobierno de la Junta no ha comprometido un apoyo económico al Cetedex de Jaén de similar orden al destinado al Colce de Córdoba. ¿Por qué? Nadie del PP, hasta la fecha, ha garantizado que, en el supuesto de que el Gobierno de España cambie de signo a corto plazo, quién sabe si a menos de 8 meses vista, la apuesta por el Centro de Desarrollo y Experimentación, dependiente del Ministerio de Defensa, adscrito al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, vaya a mantenerse sin restarse una sola coma al desarrollo maximalista de la idea. ¿Qué pasaría, asimismo, con los 45 millones de euros que el Ministerio del Interior anunció que destinará a profundizar en la rehabilitación plena de la Academia de la Guardia Civil de Úbeda, en el marco de los 900 millones con que estará dotado presupuestariamente el Plan de Inversiones para la Seguridad del Estado (PLISE) 2026-2034, si se produjera un cambio de Gobierno? El subdelegado en Jaén, preguntado al respecto, prefería no plantearse otro escenario que el de la continuidad de su partido en el Ejecutivo. Manuel Fernández Palomino, asimismo, este viernes, anunciaba el próximo inicio de unas obras de adaptación del tramo Madrid-Algeciras para la implementación de los servicios de la Autopista Ferroviaria, modernización y fiabilidad de cara a evitar la retahíla de incidencias acaecidas últimamente, que supondrá de facto, entre septiembre de este año y otoño del que viene, el uso alternativo de transporte por carretera -autobuses, microbuses y taxis- en trayectos de ida y vuelta hacia Almuradiel, al quedar interrumpida la circulación de trenes. Las mejoras, necesarias a todas luces, llegan, empero, en pleno ciclo electoral, con un coste reputacional añadido que la oposición no dejará en vía muerta. La liturgia mayor del cante jondo jaenita, reconocible al primer jipío, a resultas del cambalache que se avecina, esto es, la filosofía de sabihondos y suicidas aplicada a la travesía por un curso político 2026-2027 plagado de promesas de rezagadísima ejecución o definitivamente incumplidas.
Será previsión cierta y destacada tras el inhábil agosto en que estamos a punto de sumergirnos. Frente a frente, a cara de perro, la Diputación y la Delegación del Gobierno de la Junta: Juan Latorre, 39 años, recién llegado a la presidencia de la institución provincial y con poco más de un año de ejecutoria en la secretaría general del PSOE jiennense, confrontando estrategias e influencias ante Érik Domínguez, 43 años, los 5 últimos de largo e ininterrumpido mandato en la presidencia provincial del PP y menos de 48 horas oficialmente como coordinador de las delegaciones territoriales de la Junta de Andalucía en la provincia. Caminan o revientan. Dos estajanovistas provenientes del municipalismo: el socialista, aún alcalde de Arjona, 5.330 habitantes; el popular, forjado a través de un tándem otrora armonioso en el gobierno municipal de Guarromán, 2.703 vecinos. Ellos representan mejor que nadie la Jaén de los pueblos pequeños, la de los servicios mancomunados, la de los oleoperadores rurales -solo en la adversidad unidos-, pymes, autónomos y clases pasivas en entuerto expansivo. La renuncia de Érik al escaño le sitúa en plano idéntico a Juan. Se jugarán los cuartos en la no corta distancia entre Santiago-Pontones y Alcalá La Real. Miles de kilómetros en coche oficial en la carrera desenfrenada del ser o no ser. Quien pierda la partida el 23 de mayo tendrá que recoger velamen. Les aguardan apremiantes urgencias y serios contratiempos, del estreno de un presupuesto para el año electoral obligadamente ambicioso, a la conformación de unas listas electorales que, en determinadas agrupaciones locales, se antoja harina de otro costal. El protagonismo mayor durante la última semana, ciertamente, correspondió al nieto de Guerola. Viene a mandar a pie de calle, ocupando la plaza añeja que deja -no más- Jesús Estrella. Es decir, lo que gana en Jaén, lo pierde en Sevilla. El Consejo de Gobierno del miércoles definirá al detalle la estructura periférica del Gobierno andaluz. Un criterio general continuista, por más que no todos puedan seguir donde están, que, no obstante, incorporará una súper-delegación para el socio, Vox, donde se integrarán la totalidad de sus competencias. La formación de ultraderecha, puestos a racionalizar discurso respecto a los cargos intermedios, prefiere tirar de perfiles técnicos provenientes de la propia administración autonómica. Nada nuevo bajo el sol morenobonillista. Para el cargo de súper-delegado territorial de Vox en Jaén, cuentan, se manejan sendos currículos, una de dos: un independiente de “contrastado prestigio” o el abogado, representante jurídico-electoral del partido en la provincia, Jesús Juan Ortega Águila. Del resto, competencia exclusiva del PP, de 6 a 7 podrían conservar el puesto. En Jaén capital, insisten las fuentes, prioritaria la salida honrosa de Agustín González Romo y su sustitución en la portavocía por un alter ego preclaro, extensión natural, de la nominada in albis, de primera comunión/purísima concepción, Isabel Azañón. Una pena ‘mu’ mala, desde luego, que ella no quisiera que se le quitara. La ‘Pena, penita, pena’ de León, Quintero y Quiroga, también, que hace perder el sentido a la Lola (Flores) de España, por ser un potro desbocado que no sabe muy bien, todavía, dónde va.
Postdata. Arde Madrid. Arde Castellón de la Plana. Arde el negacionismo del cambio climático que ya inexorablemente nos ‘cogobierna’. Ardemos en deseos, en Jaén, para que el fuego, este verano infernal, si no pasa del todo de largo, al menos no pase del conato. Pena negra, pena mala, pena, penita, pena…