El Expositor: Sin principios ni finales
Crónica política de la semana de Manuel Expósito Moreno
Víctor Vasarely, Fény. Museo Thyssen-Bornemisza.
La tercera legislatura de Juanma Moreno al frente de la Junta de Andalucía comienza con un incendio forestal en el Levante almeriense que calcinó 7.000 hectáreas de monte y se cobró la vida de 12 personas. Solo cabe confiar en que no aparezcan nuevas víctimas mortales entre los 23 vecinos no localizados. La superstición del mar de fondo en los comienzos de cualquier singladura, seas payo o gitano, es un tópico al que nos asimos cuando la tempestad se antoja inevitable. El trágico fuego de Los Gallardos constituyó pavoroso prólogo en la ejecutoria del flamante Gobierno andaluz de coalición PP-Vox instantes después de anunciarse oficialmente su composición. No dio tiempo siquiera a analizar en profundidad las circunstancias de esas últimas horas de tira y afloja en las que la ultraderecha, inopinadamente, como tantos otros desertores del arado, renunciaba al campo en favor del turismo. Los lamentos de los partidarios de Vox en el medio rural jiennense, de asoliteros a ganaderos, de cazadores a colmeneros, se suceden desde el jueves. “¿Pero no íbamos a llevar nosotros Agricultura?”. Complejidades burocráticas/procedimentales, relacionadas con la PAC, las concesiones de riego largamente acariciadas o el combate del algodoncillo y del virus del Nilo occidental, que permanecen en manos del PP cuando la tarde del martes se barruntaba otra cosa. “Dame presupuesto y no me des problemas”. Los principios, los primeros pasos, aún titubeantes, de los socios. La calamidad de Almería, el mal fario, la fatalidad del cable eléctrico de alta tensión suelto sobre el bar de carretera, el bar de Anita, cerrado hace un cuarto de siglo, los chispazos, el viento, la sequedad del terreno, la vertiginosa propagación de las llamas, condicionando los albores del tercer mandato de Moreno Bonilla. Dios y sus dichosos renglones torcidos.
Recuperado el resuello, solo a medias, la dirigencia del Partido Popular de Jaén recapitula en torno a la insignificancia de su peso específico. Pesa poco en el contexto andaluz, pero ello no resulta necesariamente negativo. El continuismo convertido en regla comporta cierta relativización de lo sustancial. ¿Qué es más importante? ¿Ser o figurar? Que sí, que Málaga tiene más consejeros y poder que nunca. Que es normal habida cuenta las raíces de Juanma, pese a que Elías Bendodo se haya quedado frito por volver “con la frente marchita”. Que no es menos cierto que Sevilla y Cádiz irradian influencia, magnetismo, a través de figuras claves en la estructura de poder. Almería, Córdoba, Huelva y Granada, grosso modo, sostienen lo que poseían, esto es, un consejero con ínfulas, en cambio Jaén es la territorial que menos pecho puede sacar, puesto que cambia una titular de Medio Ambiente y Sostenibilidad de perfil polítiquísimo, proveniente además del quemadero de Sanidad, Lina García, por una paisana de Pozo Alcón, Adolfina Martínez Guirado, mande usted, sin pasado militante, carrera como funcionaria del Cuerpo Superior de Administradores de la Junta, secretaria general de Empresa y Trabajo Autónomo desde 2022, a la vera de otra tecnócrata de manual, Rocío Díaz. Hoy, bisbisean, el puesto que deja Martínez Guirado bien podría ocuparlo un antiguo cargo de la consejería, Agustín González Romo. Adolfina, cordialísimamente relacionada con la CEJ, no es cuota del PP de Jaén porque nunca tuvo entre sus propósitos pastorear en la política. Su nombre fue el elegido, tras revisarse distintos currículos, en todos los casos con nombre de mujer, para que Jaén no fuese la única provincia sin señas de identidad en el nuevo Ejecutivo. El que no se consuela es porque no quiere. Son los ajustes internos, cuasi familiares, consumado el acuerdo con la tropa comandada por el comparsero Manuel Gavira. La petición expresa de retiro del presidente del Parlamento, Jesús Aguirre, senador por designación de la cámara autonómica, en adelante, se cumple en el momento procesal correspondiente, ni pronto ni tarde, relevos encadenados, pactados, en el marco del acuerdo global con el socio: la popular gaditana Ana Mestre, vicepresidenta primera, le sustituye, mientras la voxera granadina Beatriz Sánchez asciende hasta el puesto que deja la anterior.
¿Pero, así, de esta guisa, qué será de una Lina que antes pintaba tanto y ahora, en teoría, tan poco? En el monitoreo y registro continuo de datos y tendencias que la dirección regional de San Fernando realiza sobre el staff de Jaén capital, de un tiempo a esta parte, la toma de decisiones nominativas, a priori, siempre se antoja materia reservada, asunto delicado, quebradero de cabeza en ciernes. “Maldita sea su estampa”. La junta directiva del PP-A concretará este martes, 14, la identidad de los aspirantes a las 8 cabeceras andaluzas como paso previo al acto nacional estelar de presentación de alcaldables de capitales de provincia, 18 de julio, en Santiago de Compostela, ante el apóstol del antisanchismo, Alberto Núñez Feijóo. Arriba y cierra España.
En realidad, Jaén, en el seno del Partido Popular de Andalucía, sin necesidad de verbalizarlo enfáticamente, es mucho más importante de lo que piensan los usuarios de San Clemente más victimistas y timoratos. De hecho, el trámite del martes solo se hace para despejar la incógnita de Jaén ya que los 7 candidatos restantes gobiernan y repetirán el 23 de mayo próximo. Solo Jaén quita el sueño. Solo Jaén importa. La encuesta de rigor de la que se viene hablando, encargada por Sevilla, preguntaba, mayormente a correligionarios, por la valoración que merecían hipotéticos números ‘1’ a la alcaldía de la ciudad de Jaén del tipo de María Luisa del Moral, Lina García, Antonio Losa o Isabel Azañón, entre otros. La ex viceconsejera de Salud, que sale de cuentas en la UJA este 31 de agosto, en pos de su merecida jubilación, de antemano, asegura su entorno, se autodescartaba hace más de un mes. Las opciones de Losa Valdivielso, concejal MacGyver a pie de bache y socavón, diputado provincial con dedicación compartida, no superaban el rango prospectivo de un estudio sociológico para consumo interno. En suma, el dilema final se reducía a escoger entre una baronesa de vuelta, Catalina García, con casa en Jaén, pero raíces políticas en Jimena, donde fue alcaldesa, y una gregaria incapaz de romper un plato a conciencia, la ex concejal Isabel Azañón, elegante y discreta, muy estimada por las bases jaeneras del partido, a la que negaron en 2023 el pan y la sal de su continuidad, buscándole acomodo en la secretaría del Consejo Social de la UJA. Puestos a elegir, a bote pronto, seguro que San Clemente y San Fernando disintieron. Las opiniones cualificadas del presidente Érik Domínguez y del gurú Rafa García, no obstante, tendrán necesariamente que converger. ¿Que Érik podría ser el inminente delegado del Gobierno andaluz en Jaén, secante modélico de Juan Latorre, pateando pueblos durante los 9 meses venideros? ¿Que Agustín González Romo, asimismo, está predestinado a la Subdelegación del Gobierno de España en Jaén cuando el PP conquiste Las Españas? Recuérdese cómo, hace una semana escasa, Antonio Repullo iba a ser consejero, sí o sí, a decir de casi todas las quinielas, y ahí sigue, justo en el puesto que tan merecidamente ocupa. Lo que anhele Érik tiene muy poco que ver con lo que ambiciona Lina. Y viceversa. Todas las cábalas sobre el porvenir cercano del PP jaenita convivieron comedidamente, el pasado miércoles, en el restaurante de la Estación de Renfe, en la tradicional copa estival prevacacional, mientras Érik y Lina, atentos, ausentes, minuto y resultado, se jugaban los cuartos, y las campanadas, en la capital hispalense. Las delegaciones, los cargos intermedios, el ‘quién es quién’ en las listas electorales a los ayuntamientos. “Al fin llegó la cosecha, llegó la cosecha, hermano, que ya parieron sus frutos regadíos y secanos”. Sobre todo, eso, secanos: mucho secano. En el PSOE de Linares, por cierto, entre los que corren y vuelan, la diputada nacional Ana Cobo plantará cara, y batalla, a ser posible en primarias, al diputado provincial Javier Perales, recién aupado a la vicepresidencia segunda de Diputación. Principios y mandatos. Sin principios ni finales. Elogio de lo imprevisible. O cuando el mundo nunca se da la vuelta.