La Diócesis despide al sacerdote Juan Herrera Amezcua

Tras más de cincuenta años dedicado al sacerdocio ha fallecido a los 77 años de edad y ha sido despedido en la Catedral de Jaén con una misa exequial

 La Diócesis despide al sacerdote Juan Herrera Amezcua

Foto: DIÓCESIS DE JAÉN

Juan Herrera Amezcua.

La Catedral de Jaén ha despedido hoy al sacerdote y canónigo emérito del Cabildo de la Catedral, Juan Herrena Amezcua con una misa exequial presidida por el obispo Sebastian Chico.

Ayer viernes, Juan Herrera Amezcua, sacerdote diocesano que dedicó más de cinco décadas de su vida al servicio de Dios y de la Iglesia particular de Jaén, falleció a los 77 años de edad.

Nació en Bedmar, el 6 de mayo de 1949, y recibió la ordenación sacerdotal en Jaén, el 30 de septiembre de 1973 de las manos del entonces Obispo, Miguel Peinado Peinado. Apenas unos días después inició su ministerio sacerdotal, que desarrolló durante más de medio siglo en numerosas parroquias y responsabilidades de nuestra diócesis.

Sus primeros destinos pastorales estuvieron en La Bobadilla y Noguerones. Posteriormente, fue vicario parroquial de Santa María de Alcaudete, sacerdote en Puente de Génave, atendiendo también la parroquia de Génave, y ejerció como arcipreste en el Arciprestazgo de Orcera.

En 1978 fue nombrado párroco de la parroquia de la Veracruz de Villanueva del Arzobispo, compatibilizando su labor pastoral con la atención de Arroyo del Ojanco y, posteriormente, de Villarrodrigo. Más tarde, en 1990, fue nombrado párroco de Quesada y arcipreste del Arciprestazgo de Cazorla.

Su ministerio estuvo también marcado por una intensa dedicación a los distintos servicios diocesanos. Fue delegado episcopal de Migraciones, vicario episcopal en las vicarías de Alcalá-Martos y Jaén, y párroco de Santo Domingo de Silos de Alcalá la Real.

A lo largo de los años asumió numerosas responsabilidades en la vida diocesana. Formó parte del Consejo Presbiteral, del Consejo Diocesano de Pastoral y del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, entre otros organismos. Desempeñó, asimismo, el cargo de ecónomo diocesano, fue delegado episcopal de Patrimonio Inmueble y miembro de distintas comisiones vinculadas a la economía, la administración y la conservación del patrimonio de la Iglesia.

Su servicio se extendió también al ámbito de la formación sacerdotal como profesor del Seminario Mayor Diocesano, donde igualmente desarrolló labores de acompañamiento espiritual. Fue nombrado canónigo del Cabildo Catedral de Jaén, donde desempeñó los cargos de canónigo fabricano y vice deán, y participó activamente en numerosos organismos y servicios de la Iglesia diocesana.

Desde 2008 y durante quince años ejerció como párroco de la parroquia de Nuestra Señora de Belén y San Roque de Jaén, una comunidad a la que entregó una importante etapa de su ministerio.

Sin embargo, su disponibilidad para seguir sirviendo a la Iglesia se mantuvo hasta sus últimos años. Su último nombramiento fue como capellán adjunto del Santuario Local Iglesia de San José de los Descalzos y Camarín de Jesús, quedando así vinculado pastoralmente a uno de los lugares de mayor devoción y arraigo religioso de la ciudad de Jaén.

Con el fallecimiento de Juan Herrera Amezcua, la Iglesia de Jaén despide a un sacerdote que, durante más de cincuenta años, sirvió en parroquias, arciprestazgos, organismos diocesanos, el Seminario, la Curia y el Cabildo Catedral, poniendo sus capacidades y su ministerio al servicio de la diócesis.

A través de un comunicado la Diócesis de Jaén ensalza sus más de  cincuenta años de sacerdocio y encomienda a la Iglesia.