Exvotos de Jaén, los embajadores del arte íbero de la provincia
Francia, Alemania, Estados Unidos, Madrid, Valencia Barcelona y Teruel conservan colecciones de los bronces votivos que los íberos ofrecieron a sus dioses
El Museo de Arqueología Nacional de Francia, en el castillo de Saint-Germain-en-Laye cuenta con una colección de exvotos iberos.
Durante siglos, quienes subieron a los santuarios ibéricos de Sierra Morena dejaron allí pequeñas figuras de bronce: oferentes con túnica corta, guerreros, mujeres con las palmas abiertas, caballos, y también piernas, brazos, ojos o dentaduras que pedían la curación de un cuerpo concreto. Collado de los Jardines, en Santa Elena, y Los Altos del Sotillo, en Castellar, son los dos grandes focos de estas ofrendas. Sin embargo, buena parte de ellos no está en Jaén. Estos son algunos de esos lugares.
Conviene precisar, no obstante, una cuestión que a menudo se confunde. Aparte de estas colecciones de exvotos, la inmensa mayoría del arte ibero jiennense ha permanecido en la provincia y es la que se verá en la colección permanente del Museo Ibero.
Saint-Germain-en-Laye (Francia)
El Museo de Arqueología Nacional de Francia, instalado en el castillo de Saint-Germain-en-Laye, a las afueras de París, guarda uno de los conjuntos ibéricos más singulares fuera de España. Su origen está en las campañas francesas de comienzos del siglo XX, sobre todo las que dirigieron Pierre Paris y Arthur Engel en Osuna (Sevilla) en 1903 y 1904. Los materiales ingresaron en el Louvre y, desde 1982, la parte hispana de aquellos fondos está depositada en Saint-Germain, donde algunas piezas se exhiben en la sala de Arqueología Comparada.
Entre ellas figuran bronces votivos relacionados con los santuarios jiennenses, por ejemplo, un guerrero desnudo de tipo mixto, según el arqueólogo francés Raymond Lantier, que dirigió el museo y publicó en 1935 el catálogo Bronzes votifs ibériques.
Madrid, la gran colección fuera de la provincia
Dentro de España, el Museo Arqueológico Nacional es el depósito de referencia. Custodia una extraordinaria colección de exvotos de bronce de Despeñaperros y, en particular, de Collado de los Jardines, cuyo catálogo científico elaboró Lourdes Prados Torreira. Una parte importante llegó por la vía de la donación: el ingeniero británico Sandars, vinculado a la explotación minera de la zona, cedió en 1904 al museo una notable colección de estas figuras tras haber estudiado los hallazgos de Despeñaperros.
Valencia, Barcelona, Munich o Estados Unidos
La dispersión no termina en Madrid. La bibliografía registra desde finales de los años cincuenta ejemplares de Collado de los Jardines en el museo arqueológico de Valencia, hoy Museo de Prehistoria, que conserva un fondo destacado de exvotos ibéricos de bronce. Otras piezas del mismo santuario figuran en el Museo Arqueológico de Barcelona, el Instituto Valencia de Don Juan, la Prähistorische Staatssammlung de Múnich, la Universidad de Harvard (Estados Unidos) o el pequeño Museo Municipal de Pizarra, en Málaga.
Más insólito es el caso del Museo Juan Cabré, en Calaceite (Teruel). Cabré, arqueólogo natural de esta localidad turolense, trabajó en Collado de los Jardines a principios del siglo XX y conservó parte del material de estudio y un valioso archivo fotográfico de sus excavaciones. De aquella herencia procede un modesto conjunto de exvotos, recogido en el catálogo Los exvotos ibéricos de la colección Juan Cabré (2010), que contrasta por su tamaño con los grandes fondos nacionales pero revela hasta qué punto los santuarios jiennenses alimentaron colecciones por toda la Península.
Universidad de Jaén
Hay que tener en cuenta que nada de esto responde a un único patrón. Fue la lógica de una época en la que excavar, comprar, donar y depositar eran gestos habituales entre arqueólogos, ingenieros, coleccionistas e instituciones, mucho antes de que existiera el actual marco de protección del patrimonio. El resultado es un legado fragmentado: figuras que nacieron en un mismo santuario y que hoy duermen en vitrinas a más de mil kilómetros unas de otras.
La reunificación física no parece posible, pero sí la documental. El Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén ha difundido en repositorios europeos, con modelos tridimensionales, exvotos de Collado de los Jardines, y los estudios de la arqueóloga e investigadora de la Universidad de Jaén Carmen Rueda sobre las imágenes de los santuarios de Cástulo (“Las imágenes de los santuarios de Cástulo” Palaeohispánica 8 (2008), han permitido recomponer su contexto. Con ellos, el viaje de estos bronces deja de ser solo una historia de salidas y se convierte también en una forma de volver.