Sábado preprimaveral, andalusí, flor de jazmín y toro degollado. Qasîda al Burda, el poema del manto, del Imam al-Bûsîri. Casida del sueño al aire libre, de Federico García Lorca. “Entre el jardín y el toro, o garfios de marfil o gente dormida”. Acto, en la Ifeja de la ‘Jaén de Boda’, de María Jesús Montero, en defensa de los servicios públicos, y de la gente dormida, del miedo a la abstención galopante o, lo que es peor, al voto rural a Vox, con motivo del Día de Andalucía. Arriba, en el escenario, la forzada lideresa sanchista (Versión Ferraz del ‘Médico a palos’ molieriano) de la agrupación territorial otrora más exitosa del país, a poco más de 3 meses de las elecciones andaluzas, flanqueada por el alcalde, Julio Millán, y por el secretario provincial, Juan Latorre. Abajo, en primera línea, María Márquez y Juanfran Serrano, entre otros. ¿Y la proscrita Ángeles Férriz? Muy lejos del atril, como en el reciente comité provincial de Mancha Real, fue relegada a la segunda fila y no salió en una sola foto del álbum oficial/oficioso. Todo tiene su explicación. La cita orgánica de tintes andalucistas, previa al 28-F, estaba prevista en la Ciudad de la Alhambra, pero la dirección provincial granadina, pretextando problemas de capacidad para encontrar un marco adecuado, denotando falta de músculo para celebrar un evento de estas características, declinó la propuesta del staff regional de San Vicente que, de inmediato, el mismo martes, trasladaba el escenario a Jaén. Dicho y hecho. Por lo tanto, Hurtado, en calidad de anfitrión, marcó criterios organizativos y escenográficos que dejaron a Férriz donde le corresponde, es decir, eclipsada, a prudencial distancia de los focos. La que fuera cabeza de lista en los últimos comicios autonómicos, junio de 2022, después de caer derrotada en las primarias al liderazgo provincial, sabía a lo que se atenía. Mariquilla perdió en Jaén mucho más que el decimosexto congreso provincial del pasado año: perdió la partida y perdió la burda del partido. El aparato del partido ni la sigue ni la prescribe, ni siquiera la persigue: simplemente, la ignora. Hurtado no disimula ya su frialdad glacial respecto a Férriz, empero, dinámico complemento adjunto de su íntima María Márquez en la portavocía del grupo parlamentario socialista, por lo que, en teoría, su continuidad en Las Cinco Llagas no peligra, siempre y cuando acepte que el ‘1’ de la candidatura del PSOE jaenita lo elegirá la dirección de Hurtado. Puesto de salida por Jaén, no más, porque el refrendo de las propuestas provinciales, corresponderá a la lideresa Montero. Quien no la arropó en el bolo jaenero fue el pope Paco Reyes. ¿La excusa? Una quedada previa con ex delegados del Gobierno de aquella última etapa de la Junta socialista, viernes noche, en Huelva. Tampoco pasa nada. Las ventajas de estar de semiretirada y, así, ensombrecía menos la autoridad refulgente de su muy querido delfín, Juan Latorre. ¿Candidato número ‘1’ por Jaén? Salvo cambio de rumbo inopinado, cuentan, Víctor Torres. Hace 4 años, el PSOE de Jaén obtuvo 4 escaños y ahora las expectativas no son mejores. 4 puestos que han ocupado esta legislatura Ángeles Férriz, Jacinto Viedma, Mercedes Gámez y Víctor Torres. El marteño, flamante secretario de Organización, hoy, por cierto, junto al jefe Latorre, forma parte de una delegación de alcaldes jiennenses de su partido que visita Bruselas en el marco del Comité de las Regiones. Los fantasmas del campo mandan: reunión con dos eurodiputadas y el embajador, a propósito de recortes y vacuidades en la financiación de la PAC venidera e incluso el piscolabis de una cata simbólica de la Upa del correligionario Cristóbal Cano.
En el PP-J, entretanto, Erik Domínguez visita granjas
como si estuviera ya en plena campaña. Una de cabras, oiga, marchando, en
Charilla, con el alcalde Marino Aguilera, esta semana. Querría
encabezar, desde luego, pero la decisión no es suya. Lina García, tal y
como está saliendo de la fosfatina judicial, huye de cualquier tensión interna
añadida relativa a su puesto en la candidatura. Al fin y al cabo, tiene línea
directa aseguradora. Y a Jesús Estrella, el taimado tapado, lo postulan esas
ínfulas oficialistas que le catapultan a Sevilla. Si fuera en las listas el
actual delegado del Gobierno, como ocurriera con su antecesora, Maribel
Lozano, su sustituto potencial, bisbisean, también provendría de Fomento, Miguel
Contreras. Se repetiría la ecuación. Ojo al parche. Andalucía de banderas
verdiblancas en el Aula Magna de la UJA e hijos predilectos (Manuel Carrasco
y Paz Vega) y medallas en La Maestranza hispalense. Adamuz somos
todos. Y Grazalema. Y los difuntos anegados, nunca se olviden, del camposanto
de Villanueva de la Reina. El discurso reivindicativo andaluz es hoy más que
nunca farfolla, alfalfa, dialéctica partidaria alejada del pueblo llano. Un distanciamiento
que se reflejará en términos de participación electoral, por mucho que los
gacetilleros del régimen proclamen justo lo contrario. En la praxis, ni rastro
del andalucismo andalusí, de abajo a arriba, de Blas Infante, por más
que se sustancie y se remede en la dialéctica lastimera del quiero y no puedo gorgoteante
que deriva de la quimera por una financiación autonómica inviable, a resultas del
sempiterno agravio comparativo catalanofóbico de Génova, solo cuando
no está en Moncloa. Alarmas a raíz de un auto del Juzgado de Instrucción
número 2 de Andújar sobre las plantas fotovoltaicas de Lopera, Marmolejo y
Arjona que “presentan irregularidades idénticas a las que llevaron al TSJA a
declarar, en julio de 2025, la anulación de una megaplanta similar en Bujalance
y Montoro, Córdoba, por fraude de ley”. En el auto del 26 de enero pasado,
la jueza especula acerca de una hipotética “fragmentación artificial de un
gran proyecto energético en varios, todos con una potencia instalada de menos
de 50 MW, para eludir trámites de vigilancia ambiental y sortear la competencia
estatal”. La alianza de la Junta de Juanma con el lobby de la
descarbonización, solar y biogás, le está saliendo rana entre tanto charco
legal. Doña Cuaresma, por lo demás, se come la sardina y entierra su raspa en
ceniza. Vox aspira al sorpasso omnidireccional. Garfios de marfil y
gente dormida. “La niña finge un toro de jazmines y el toro es un sangriento
crepúsculo que brama”. Al final, Federico, desengáñate, ganaron los
otros.