La balsa de Cadimo sigue en dique seco con un dolmen oculto

El proyecto hidráulico con 20 hectómetros cúbicos de almacenamiento de agua sigue sin concluir y además mantiene ocultos importantes hallazgos arqueológicos

 La balsa de Cadimo sigue en dique seco con un dolmen oculto

Foto: CHG.

Balsa de Cadimo.

Ni aprovechamiento hídrico, ni patrimonio. Dieciocho años después de que la balsa de Cadimo comenzara a construirse sigue sin entrar plenamente en funcionamiento. La búsqueda de un gran proyecto hidráulico en la cuenca jiennense del Guadalquivir que permitiera el regadío de 70.000 hectáreas de olivar llevó al Ministerio de Medio Ambiente a ofrecer en su Plan Hidrológico Nacional a finales del siglo XX la alternativa a construir la presa de Úbeda la Vieja.

De este modo, se proyectó la balsa de Cadimo, situada en el término municipal de Jaén (zona de Las infantas), una infraestructura hidráulica con capacidad de almacenamiento de 20 hectómetros cúbicos de agua. Las obras comenzaron en el año 2008, dentro del Plan Activa.



La intención era aumentar y afianzar la superficie de olivar en regadío en hasta 15.000 hectáreas, por un lado, y regular y mejorar el caudal del río Guadalbullón, que en verano queda seco. La inversión rondó los 60 millones de euros, con fondos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, sin embargo, aún no ha entrado en funcionamiento al cien por cien.

El vicesecretario general de Organización de UPA, Elio Sánchez, ha explicado a EXTRA JAÉN que actualmente se encuentra “a medio gas” desde hace dos años, cuando la infraestructura se encontraba al 95 por ciento y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), como consecuencia de la falta de precipitaciones, modificó el plan de llenado. “De los 20 hectómetros cúbicos que tiene de capacidad nos consta que este pasado verano se ha utilizado un hectómetro”, explica Elio Sánchez. Además, informa de que no les consta de que se esté recargando durante estos días de lluvias, algo que ayudaría de cara al próximo verano “a los turnos de regadío del Guadalbullón” aportando caudal.

Un dolmen y yacimientos enterrados

Por otro lado, hay un hecho que pocas veces se recuerda. En 2011, durante las obras, aparecieron restos arqueológicos del Neolítico, el Imperio Romano y la Edad Media. El hallazgo más destacado fue el de un dolmen, con forma de cámara sepulcral, el tercero que se encuentra en la provincia, junto al del paraje de Otíñar y el de Úbeda, y que fue considerado como uno de los más importantes de la península ibérica.

Ese año, cuando apareció, el entonces director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, Arturo Ruiz, destacó la importancia del hallazgo, ya que demostraba que este tipo de enterramientos, a modo de cámara sepulcral, característica del bronce, el cobre, incluso del neolítico, estaba muy presente en esta zona de Jaén.

El dolmen volvió a ser enterrado a la espera de un proyecto de recuperación por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. A parte de la infraestructura de riego, se pretendían recuperar los hallazgos y convertirlos en un reclamo turístico. Quince años después sigue sepultado en una infraestructura de regadío que tampoco se ha puesto en funcionamiento.