Restaurado el retablo del Nazareno en Úbeda y Baeza
La obra del siglo XVIII, de los Carmelitas Descalzos, ha sido recuperada con el apoyo de la Fundación Caja Rural de Jaén
Foto: EXTRA JAÉN
Restauración del retablo del Nazareno de los Carmelitas Descalzos de Úbeda y Baeza
El retablo hornacina de Jesús Nazareno de la comunidad de los Carmelitas Descalzos en Úbeda y Baeza ya se encuentra totalmente restaurado. La recuperación de esta obra, anónima del siglo XVIII, ha contado con el respaldo de la Fundación Caja Rural de Jaén y ha sido llevada a cabo por los restauradores Natividad Poza y Modesto Rodríguez.
Ambos han dado a conocer el proceso de restauración llevado a cabo durante un acto celebrado en la iglesia de la Concepción de Baeza. Presentación en la que el que el gerente de la Fundación Caja Rural de Jaén, Luis Jesús García-Lomas, ha destacado que el espacio que ocupará la obra en el templo baezano “es ideal para que la gente lo pueda disfrutar, cumpliendo uno de nuestros objetivos de recuperar el patrimonio, pero también que se difunda y sea conocido”.
La obra representa la imagen de Jesús portando la cruz al hombro, en su camino hacia el monte Calvario. A un lado pueden observarse las murallas de Jerusalén, con el río de la vida al fondo. Una imagen cuya devoción nace a raíz de los hechos acontecidos a San Juan de la Cruz, cuando en un convento en Segovia rezando ante un lienzo de un Nazareno, éste le habló. Desde entonces, la devoción que el santo carmelitano le profesaba fue tal, que decidió llevarla consigo y que estuviese en los conventos carmelitanos.
“Desde que heredamos esta pieza de nuestras monjas de Écija, venía muy deteriorada. Una vez restaurada, una obra de esta calidad artística y devocional era para estar en un sitio que se pueda disfrutar”, ha señalado el responsable de la comunidad de los Carmelitas Descalzos en Úbeda y Baeza, Fray Antonio Ángel Sánchez.
El conjunto de la obra presentaba importantes deterioros tanto en el soporte como en la capa de color. Formada por piezas de diferente material, la prioridad se encontraba en frenar el deterioro que estaba provocando pérdidas a distintos niveles y fracturas en el soporte lignario y oxidación en la tela. El oscurecimiento, tanto en las piezas de madera como en el lienzo, era evidente y se estaba produciendo una pérdida del dibujo y de las decoraciones de la composición.
El proceso ha sido “largo y minucioso”, tal y como ha explicado Natividad Poza. La restauradora ha subrayado que el proceso de limpieza “fue una fase que marcó la diferencia, ahí se descubrieron las policromías y aspectos escondidos que ahora podemos ver”.
Por su parte, Modesto Rodríguez ha reconocido que la recuperación ha sido “dificultosa, puesto que conforme avanzaba la restauración han aparecido más daños y eso ha alargado el proceso. Al final, el resultado parece que ha gustado a todo el mundo”.
Proceso de intervención
El procedimiento de restauración se iniciaba con la fijación y consolidación de los distintos soportes, consolidando la policromía y las piezas de madera, así como el soporte de tela y la capa pictórica del lienzo. Posteriormente, se han repuesto las piezas que faltaban en el soporte de madera, reforzando con bandas perimetrales todos los lados del lienzo, eliminando unos legajos de papel que se han sustituido por tela para su tensado.
La limpieza ha sido la labor principal de esta intervención. Gracias a este proceso se ha recuperado la tonalidad original del conjunto, eliminando multitud de repintes y creando una homogeneidad en la totalidad de la obra. Como dato curioso, puede verse en el marco una decoración de florecillas y pajarillos que antes se encontraba oculta. El lienzo recupera ahora esa luminosidad que hace más visible cada detalle, sobre todo en el rostro del Nazareno.
Posteriormente, se ha procedido con el estucado y rebajado a nivel de pérdidas y lagunas, tanto en la policromía de las piezas en madera, como en la capa pictórica de la obra. Acto seguido, se ha llevado a cabo una reintegración de color, para finalizar con una aplicación de capa de barniz protector de todo el conjunto. A ello se suma una tela instalada en la zona superior del dosel, como acción preventiva para proteger al lienzo del polvo que pudiera acumularse con el paso del tiempo.