Mediodía en la provincia de Jaén

Pedro Morales

Un reconocimiento más que merecido

La opinión de Pedro Morales


Como he dicho en más una ocasión, tengo el privilegio de vivir y trabajar en el mayor espacio natural protegido de España, el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Más de 209.000 hectáreas con sus diversos ecosistemas, su fauna y flora, que se conjugan con su población y su actividad económica, y donde cada día más, asumimos que su protección va de la mano de su población.



Año tras año nos entristece la pérdida de población y el envejecimiento, la causa principal está íntimamente ligada a la estructura socioeconómica de la provincia,  un empleo de escasa cualificación, mal pagado y poco estable, que en poco nos ayuda a frenar el despoblamiento y el envejecimiento por la marcha de las personas más jóvenes y mejor cualificadas.

Cuando la fase de cuidados forestales y preventivos de nuestras sierras, poco visible y valorada, finaliza con la llegada de las temperaturas extremas, se inicia el riesgo de los incendios forestales. Cientos de hombres y mujeres, que como ejercito silencioso, toman nuestros montes, desde cimas a valles, por tierra y por aire, en labores de vigilancia y prevención. Su único fin es defender lo más preciado que tenemos y motor de nuestra economía, el Parque Natural. En estos días jóvenes, altamente preparados, acuden a las ofertas de empleo buscando una profesión deseada, de riesgo y tan necesaria para nuestro desarrollo: trabajadores y bomberos forestales.

El pasado verano se cerró con unos resultados medianamente optimistas, y no es suerte, es gracias al trabajo que se realiza a lo largo de todo el año por magníficos profesionales que viven en nuestros pueblos, que acceden a nuevas oportunidades de empleo, tanto en empresas públicas como privadas y, que cada vez más, facilitan estabilidad y posibilidades de desarrollar una carrera profesional sin estar obligados a salir de su tierra.

De cara a los próximos años afrontamos un nuevo reto: que aquellos primeros trabajadores del Infoca, nacidos, criados y conocedores de lo más profundo de nuestras sierras, van llegando a la merecida jubilación. Nuevas generaciones tienen que recoger el legado que han dejado los bomberos forestales de nuestro Parque Natural y que provoca la admiración por su profesionalidad, ya que allí donde se les necesita, aportan la seguridad de que los mejores están protegiéndonos.

Porque sólo se protege lo que se valora y sólo se valora lo que se conoce.