La UJA impulsa un estudio sobre las necrópolis de Marroquíes Bajos

Tiene como objetivo principal "dar voz" a los restos óseos de los antiguos habitantes de la ciudad

 La UJA impulsa un estudio sobre las necrópolis de Marroquíes Bajos

Foto: EP

Los investigadores realizando el proyecto de investigación

El Departamento de Patrimonio Histórico de la Universidad de Jaén (UJA), a través de su Área de Historia Medieval, ha puesto en marcha un proyecto de investigación antropológica centrado en las necrópolis de época islámica halladas en la Zona Arqueológica de Marroquíes Bajos (ZAMB), en la ciudad de Jaén. Este estudio, pionero por su escala y enfoque multidisciplinar, tiene como objetivo principal "dar voz" a los restos óseos de los antiguos habitantes de la ciudad, arrojando luz sobre un periodo crucial de la historia de Jaén.

La extensa área de Marroquíes Bajos no solo es conocida por su macroaldea calcolítica, sino que alberga un conjunto de siete necrópolis de época islámica (maqabir) conformando una de las áreas sepulcrales más extensas e importantes de la península ibérica, como ya pusieron de manifiesto en los primeros estudios llevados realizados entre 2000 y 2018 por José Luis Serrano, Juan Carlos Castillo y Mercedes Navarro, según ha explicado la institución universitaria en una nota.

Hasta la fecha, las intervenciones arqueológicas de urgencia motivadas por el crecimiento urbanístico de la ciudad habían sacado a la luz miles de tumbas, pero faltaba un estudio Osteoarqueológico global que permitiera cruzar datos y obtener una fotografía real de la sociedad andalusí que habitó la zona.



El trabajo, llevado a cabo por la investigadora contratada predoctoral y especialista en antropología física y forense M.ª Ángeles Mora Barrionuevo y por el catedrático de Historia Medieval de la UJA Juan Carlos Castillo Armenteros en el seno del Departamento de Patrimonio Histórico, con la colaboración de la doctora María Paz de Miguel, especialista en Osteoarqueología y Paleopatología de la Universidad de Alicante, se basa en un análisis de laboratorio efectuado a través de la bioarqueología.

El estudio no se limita a catalogar las tipologías de enterramiento (mayoritariamente en fosas simples o con covachas laterales, siguiendo el rito islámico de inhumación en decúbito lateral derecho), sino en la identidad de cada uno de los individuos enterrados.

Los investigadores Castillo Armenteros y Mora Barrionuevo han explicado que "los huesos nos hablan, por esta razón, a través de este estudio Osteoarqueológico estamos identificando determinados perfiles demográficos, entre ellos, determinar la esperanza de vida, las tasas de mortalidad infantil o la proporción de sexos". Además, han indicado que "el análisis de patologías óseas y marcadores de estrés ocupacionales nos están permitiendo conocer de qué enfermaban, cómo trabajaban y qué nivel de violencia o carencias nutricionales soportaban".

Uno de los hitos más relevantes de esta investigación, según ha destacado la Universidad de Jaén, es que aportará información clave para comprender la composición demográfica de la época.

En concreto, los resultados permitirán a los especialistas diferenciar entre la población autóctona hispanovisigoda que fue convirtiéndose progresivamente al islam --los denominados muladíes-- y los grupos pertenecientes a la nueva población musulmana, de origen árabe o bereber, que llegó a la península y se asentó en la ciudad. Este hallazgo resultará esencial para entender cómo se desarrollaron los procesos de islamización, convivencia y mestizaje en el territorio.

Asimismo, en fases posteriores, la investigación prevé incorporar técnicas analíticas avanzadas, como estudios de isótopos estables y análisis de microestratigrafía dental. Estas metodologías permitirán complementar la información osteológica y determinar con mayor precisión aspectos relacionados con la dieta de la población, diferenciando, por ejemplo, el consumo de proteínas animales y de cereales.

Además, el estudio del esmalte dental facilitará la identificación de episodios de estrés fisiológico, desnutrición o enfermedades sufridas durante la etapa de crecimiento de los individuos. A ello se sumará la detección de posibles patrones de movilidad y migración durante la Edad Media.

Este proyecto supone un salto cualitativo en la comprensión del Jaén islámico, la antigua Jaén en su etapa como Madinat Yayyan. Los resultados, que se irán publicando en revistas científicas de impacto durante los próximos meses, no solo enriquecerán el conocimiento histórico y académico, sino que contribuirán de forma decisiva a la puesta en valor del patrimonio cultural de Marroquíes Bajos. De este modo, se integra a las personas que forjaron la historia de la ciudad en un relato arqueológico más completo y accesible para la sociedad.