La chapa

Carlos Oya

Ático ex machina

A la señorita Ayuso alguien debería decirle que no vivimos en el mundo de la magia

A la señorita Ayuso alguien debería decirle que no vivimos en el mundo de la magia. Que ni con ensalmos ni oscuras expresiones tipo “Abracadabra” ,”Klatu Barada Nicto” o “Chao Pescao” alteramos la realidad a nuestro antojo aunque algo huela a pescado, a pescado podrido, en Chamberí. Algún jurista también debería recomendar a la señorita Ayuso de abstenerse de tal expresión a la hora de contestar a un juez instructor por si se diera la tesitura de tener la obligación de responder ante él sobre el ático a menos que sea coleccionista de desacatos. El inmueble de lujo estaba destinado a recibir visitas institucionales pero breves, que las visitas al tercer día “huelen a pescado”. Creo que esto ya lo he contado por estos lares alguna vez : en el teatro clásico grecorromano cuando no sabían resolver una situación hacían aparecer a un actor encarnado del dios de turno que descendía de los supuesto cielos colgado de una grúa para desfacer el entuerto y de ahí la expresión “ deus ex machina” que literalmente significa “dios desciende de la máquina” aunque figuradamente hace alusión a un recurso ajeno a la coherencia de la trama para solucionarla tipo “humo negro” de “PERDIDOS” , “todo ha sido un sueño” de “LOS SERRANO” y ahora , no por último peor, “Chao Pescao” para “EL ÁTICO: PRIMERA TEMPORADA”.

Como dice la canción “Hay muchos peces en el mar” y hay que reconocer que “Chao Pescao” por su brevedad, métrica y rima es mucho más elegante que “ni uso ni destino ni afán patrimonial” sobre unas joyas valoradas en más de un millón de euros aprox. (vamos que no es el típico billete de veinte euros que encuentras en un pantalón viejo y te alegra el día) del ex-presidente Rodríguez Zapatero. No sabemos ni dónde ni cuándo ni quién se las dio ni porqué, eso sí fue “sin afán patrimonial, sin uso ni destino” (todo esto en aparente contradicción con el “ Código de buen gobierno “ que ahora resulta “interpretable” por el mismo que lo aprobó) .Mientras la primera es coqueta, popular, graciosa hasta simpática la perífrasis de Zapatero es plúmbea y ortopédica aunque las dos buscan lo mismo, sortear la coherencia y, para algunos, insultar nuestra inteligencia.