La subida de los costes de producción vía factores productivos por causas, mayormente, de cuellos de botella trae siempre una bajada de liquidez de los más vulnerables que, aparejado al aumento de la inflación, se traduce en pedida de subidas salariales para intentar mantener el poder adquisitivo. Paralelamente, para una empresa a la que le cuesta más producir y que no apuesta por la innovación, diversificación, diferenciación y alternativas, lo más fácil es iniciar despidos tirando la toalla.
Eso es lo que nos dicen los manuales que puede venir con la coyuntura actual, junto a un aumento de los tipos de interés hipotecarios que dificulten aún más la situación. Esto no sólo se soluciona con una intervención estatal vía gasto público, sino que tiene que venir acompañado con una reducción de gasto doble y una optimización de los recursos y mejor administración.
A la pérdida de poder adquisitivo y a la dificultad para tener el mismo nivel de vida de hace años, le tenemos que añadir el problema de la vivienda, que ya se destaca en los eslóganes electorales de todos los partidos políticos desde hace más de 30 años. A la oferta de vivienda que se tiene que potenciar por parte de sector privado y sobre todo público en las grandes capitales y, en lo que nos afecta a nuestra provincia, en Jaén, Linares, Úbeda y Martos, entre otros, debe acompañar una política fiscal restrictiva en zonas donde exista oferta de vivienda, es decir, tiene que promocionarse una incentivación fiscal para crear puestos de trabajo en zonas donde ya haya oferta de vivienda y sea necesario crear trabajo para poder redistribuir así la población y contribuir a solucionar el problema nacional.
Otra solución a la vivienda pasa por optar por nuevos sistemas constructivos, como las casas de madera y de otros materiales homologados con ventajas competitivas en plazos, costes, autorizaciones administrativas y con las mismas prestaciones y proyectos de Arquitecto que las tradicionales. Plazos y costes pueden menguar y dar salida a la situación que atraviesan miles de familias en las zonas más pobladas, que no son diferentes de los problemas que empezamos a tener en Alcalá la Real, Villanueva del Arzobispo o Jaén capital.