Mediodía en la provincia de Jaén

David Avilés

Petróleo, petróleo, petróleo

La opinión de David Avilés


Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos a Donald Trump, el personaje más influyente del mundo en las últimas décadas. Lo ha conseguido. Ya nadie podrá hurtarle una relevancia a la altura del que más. El presente es suyo y el futuro, su herencia, perdurará por muchos años.

Esto es lo peor: la brutalidad, el desprecio a la Ley., la homofobia, la xenofobia, el matonismo, la ignorancia, el ensañamiento con los débiles…son las señas de identidad del pensamiento trumpista que están enraizando con fuerza en todo el mundo.



Capítulo aparte merece el asunto del petróleo. El esfuerzo de tantos años por ir sustituyendo las energías fósiles por las renovables, más baratas y menos perjudiciales para la salud, se está viniendo abajo. El lobby del petróleo, cuyo principal valedor parece ser el propio presidente estadounidense, ha logrado dar la vuelta a todas las teorías científicas y hacernos recelar de las renovables, aunque en nuestro país nos permitirían ser autosuficientes energéticamente y ahorrarnos la multimillonaria factura del petróleo, principal lastre de nuestra economía.

¿Y en Jaén? Pues más de lo mismo. Lo último es la oposición a las plantas de biometano, es decir, a obtener gas, energía, de la ingente cantidad de alperujo, el subproducto que se genera tras la extracción del aceite de oliva.

Con todas las prevenciones, con todas las cautelas, de entrada, parece razonable que, si la tecnología está suficientemente contrastada y el proceso industrial es viable y rentable, tendría sentido apostar por esta actividad que, entre otras bondades, generaría un nuevo valor añadido al olivar y un ingreso adicional para el agricultor.

Pero bueno, también hay otra opción, la de seguir comprando gas natural a los Estados Unidos. Así, todos contentos. Y lo que es más importante: el jefe también.