Mediodía en la provincia de Jaén

Catalina Madueño

Propósitos

La opinión de Catalina Madueño


Es ya costumbre que empecemos un nuevo año con propósitos. Suelen ser bienintencionados o para acallar la propia conciencia, pero casi nunca son nuevos, sobre todo para quienes ya vamos peinando canas, es decir, que ya fueron propósitos otros años, otros eneros de nuestra vida.

A mí me apasiona la política, y he tenido la suerte de desempeñar cargos públicos viviendo esa pasión durante muchos años como mujer socialista y ejerciendo lo que más me ha gustado siempre, que es el servicio público. En todo este tiempo tuve ocasión de conocer a mucha gente interesante, e intimar con algunas de estas grandes personas de las que he aprendido también muchas cosas, en ellas siempre me interesó conocer sus propósitos, no solo los del año nuevo, sino sus propósitos de vida. Y también he conocido a gente pequeña que pasa por tu lado sin pena ni gloria, y cuyos propósitos resultaban a mí aún más de interés, por lo inéditos e imprevisibles que les vislumbraba, y que por tanto, te enseñan a conocer mejor la sociedad que nos rodea. En unos y en otros, además de los propósitos personales que son del todo punto legítimos, vi su talla humana y su actitud ante la búsqueda del interés común, a veces inexistente pero a veces enorme y sincera, digna de admiración.



Por eso reconozco la sincera alegría de logros buenos para todos, como la aprobación por fin de los presupuestos del Ayuntamiento de Jaén, el avance imparable de los proyectos del CETEDEX, los avances del Gobierno de España en apoyo social, y tantos más. También el enfado ante los desprecios a nuestras necesidades, sobre todo sanitarias, en educación y Universidad. Y también la prudencia ante futuribles que pueden ser determinantes o no, como el impacto del acuerdo con Mercosur en nuestra provincia o la nueva PAC, que el mundo no para de cambiar requiriendo el reajuste de propósitos y cada día un susto nuevo para nuestros políticos, que han de coger el paso de cada cuestión, y estar a la altura. Y más este 2026, que va a ser año electoral, como mínimo, de unas elecciones, aunque habrá sido propósito de año nuevo de alguno, continuar dando caña al Gobierno de España con más ímpetu si cabe para ver si son dos las convocatorias electorales que se celebren y ver si así encaja algún cálculo de conveniencia que permita que gobiernen los suyos.

Pero hoy, que nos hemos levantado con la angustia que ayer nos fuimos a la cama de la tragedia ferroviaria de Adamuz, no tengo por menos que decir que me causa profunda admiración la solidaridad y la voluntariedad con la que tantas personas están dando todo para ayudar a los afectados por el accidente. Seguro que entre sus propósitos de año nuevo no entraba esta posibilidad y ahí han estado. Ni tampoco puedo dejar de pensar en aquellos y aquellas cuyos propósitos ya nunca se cumplirán, ni para sus familiares, allegados y amigos, por desgracia. Sean por tanto mis últimas letras para ellos, y mi nuevo propósito que sobrelleven este infortunio lo mejor posible y sientan el calor de un pueblo, de unas gentes, que les acompañan en su dolor, de corazón. Va por todos ellos.