Solera: la sequía administrativa deja sin agua a los vecinos

El barrio o pedanía de Huelma vive su tercer verano llenando sus depósitos con camiones cisterna cada mañana

 Solera: la sequía administrativa deja sin agua a los vecinos

Foto: PLATAFORMA CIUDADANA POR SOLERA

Reunión reciente de la Plataforma Ciudadana Por Solera.

Cada mañana, alrededor de las nueve, un camión cisterna con 27.000 litros de agua llena un depósito en Solera, la pedanía (barrio, realmente) de Huelma. Con esos litros deben abastecerse de agua potable los vecinos, que en esta época del año casi triplican los 214 censados. Pasado el mediodía, sobre las 12’30 horas, cuando expira el ‘Ángelus’, la oración que invoca la encarnación del ‘Verbo’, no hay plegaria que valga ni al verbo, ni al sujeto ni al predicado. La única agua que saldrá por los grifos de las viviendas de Solera será la que hayan podido guardar los penitentes en esas poco más de tres horas. Y así desde hace tres veranos ya.

A siete kilómetros, sus convecinos, sin necesidad de rogativas ni plegarias, tan contribuyentes como los sedientos solereños, riegan sus almas con agua que brota del grifo de todos los juanes, antonios, cármenes y franciscas, y del de la alcaldesa ‘popular’ Ana María Guzmán. También de todos los grifos del anterior alcalde Francisco Ruiz (IU). Pero en Solera, cuando el sol tiñe de blanco la sierra mágica, no hay agua: la sequía administrativa y política los ha dejado secos.




De poco han servido las reuniones, cartas y peticiones que viene realizando desde hace más de un año la Plataforma Ciudadana Por Solera. "Las administraciones públicas deberían trabajar lo más rápidamente posible en solucionar un asunto de esta trascendencia y, hasta ahora, no hemos visto esta celeridad. Por tanto, vamos a exigirles a todas ellas que termine de una vez esta situación inaceptable”. Así se pronunciaba la portavoz de la plataforma, Ana María Rodríguez, en el mes de mayo, pero en pleno mes de julio, la falta de suministro de agua sigue regando la desazón de los vecinos.

¿Cuál es el problema? Básicamente una falta de planificación y coordinación entre las administraciones y una voluntad política insuficiente, o al menos, ineficiente hasta el momento. Solera se abastecía desde hace décadas de un pozo municipal situado en un terreno privado con el beneplácito del propietario, bendecido por un acuerdo plenario. Sin embargo, tras aquel visto bueno de la Corporación, nunca se llegó a formalizar administrativamente su uso, es decir, que no había concesión, algo que conocieron recientemente los vecinos tras los primeros movimientos de la plataforma.

Tras la muerte del propietario del suelo, sus herederos comenzaron a usar otro pozo (con concesión) situado en la finca para el riego de una vasta extensión de olivar, hoy en día, intensivo y superintensivo mayoritariamente y, según explican y sospechan desde la plataforma, a ahondar en la profundidad de ese otro pozo, hasta el punto de mermar, supuestamente, el agua del que abastecía a Solera, como consecuencia del descenso del nivel freático, agravado por la sequía de los últimos años.

El anterior equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Huelma inició los trámites para formalizar la concesión y para que se analizara la situación y profundidad de ambos pozos. Sin embargo, no se llegaron a finalizar las gestiones.

Con la llegada del nuevo Gobierno tras las elecciones municipales del año pasado las gestiones continúan en barbecho. Recientemente la plataforma mantuvo una reunión con la Subdelegación del Gobierno de España en Jaén para que instara a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) a regularizar la situación en colaboración con el Ayuntamiento de Huelma.

Mucha paciencia

"Durante más de año y medio hemos sido conscientes de la terrible situación de sequía que nos azota y de que, en el conjunto de nuestra sociedad, el agua de la que disponemos no es suficiente para mantener nuestro actual modo de vida. Por ello, hemos actuado con responsabilidad y discreción, tomando las medidas necesarias, individual y colectivamente, para que la falta de abastecimiento nos afectara lo menos posible. Mientras, confiábamos en que los responsables públicos encontraran una solución, dándoles un tiempo prudencial para la puesta en funcionamiento de las infraestructuras hidráulicas que garantizaran nuestro abastecimiento”, arguye la portavoz de la Plataforma Ciudadana por Solera.

En este sentido, reconocen que ambas administraciones, Ayuntamiento de Huelma y CHG, han trasladado a los vecinos que, siendo conscientes de la problemática, están actuando dentro de sus posibilidades para asegurar que el abastecimiento de agua a Solera se preste en las condiciones y calidades adecuadas. “Los vecinos entendemos los tiempos necesarios para los informes y las autorizaciones técnicas, y así lo hemos demostrado”.

Sin embargo, llegado el tercer verano sin agua, la paciencia se acaba y desde la plataforma ya se plantean otro tipo de medidas, conscientes de que la acción social, como ya ocurrió con la macrogranja porcina proyectada en el barrio, es esencial.

La pregunta ahora es qué está haciendo la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, que junto con el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) realizan anualmente cientos de inspecciones velando por el Dominio Público Hidraúlico, máxime cuando existe una petición formal de los vecinos y de la plataforma para solucionar el abastecimiento de Solera a través de los cauces competenciales reglados. ¿Alguien ha comprobado modificaciones en la profundidad del pozo privado? ¿Alguien regularizará finalmente el pozo municipal?

Mientras tanto, este verano, cerca de mil vecinos, muchos de ellos emigrantes que salieron de su tierra hace décadas a conquistar su pan y el de sus familias, y que regresan anualmente a Solera, hoy, no tienen agua para pasar este mal trago porque, a veces, la peor sequía no depende de que llueva o no llueva, sino de que quieran o no quieran.