El Expositor

Manuel Expósito

El fin y los medios

Crónica política de la semana de Manuel Expósito

 El fin y los medios

Lo que viene después de lo peor. Felipe Benítez Reyes.

A una semana tan sólo de la hora de la verdad, de la madre de todas las batallas, del triunfo presentido y cacareado de las derechas en la cita con las urnas del domingo que viene, la musicalidad de los últimos hechos de campaña, sobre la que se agazapa la verdad, aún merece reflexión acompasada. Lo apuntaba, en 'El País', este sábado, con su proverbial clarividencia, el paisano Antonio Muñoz Molina, bajo el título de 'La era de la vileza': "la repetición metódica del abuso, la injuria y la mentira". Una retórica perversa del proceso discursivo que atribuye al más influyente consultor de comunicación del PP, Miguel Ángel Rodríguez Bajón, o, MAR, a secas, asesor de José María Aznar, Isabel Díaz Ayuso y, por supuesto, como no podía ser de otro modo, del Alberto Núñez Feijóo que se impuso a Pedro Sánchez, el lunes pasado, en el único 'cara a cara' de este 23-J entre los dos principales líderes. La estrategia de asociar, "en rima infame", el nombre del presidente del Gobierno al de un asesino etarra, Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote, "¡Que te vote Txapote!", verdugo de Miguel Ángel Blanco, organizando desde el PP por doquier actos de instrumentalización partidaria en plena campaña electoral de la conmemoración del 26º aniversario del crimen, retrata descarnadamente la catadura moral de su inductor. "Hace falta mucha vileza para convertir la memoria de aquel hombre tan joven en un sórdido navajazo político, como hizo la otra noche Núñez Feijóo", sentenciaba en su tribuna el escritor y académico ubetense.

Y termina infectándolo todo, añade, concluyo, porque, demostrando que se trataba de una directriz orgánica, casi de obligado cumplimiento, apenas unas horas después, el alcalde de Jaén, Agustín González Romo, mediante un artículo de opinión en la prensa provincial, manipulaba los mismos residuos emocionales para, refiriéndose a Pedro Sánchez, concluir: "Nada extraño en quien se mantiene equidistante entre las balas y las nucas". Ante el aluvión de críticas, un día después, terciaría en la polémica con una disculpa matizada: "Hay momentos o días de mayor tristeza, de mayor sensibilidad, y uno a veces no escoge las palabras más adecuadas para expresar realmente lo que siente o quiere decir, y ayer fue uno de esos días". Da igual, el fin siempre justifica los medios, y los medios están precisamente para eso, a decir de algunos gurús de la comunicación provinciana, para ser usados, aunque sea vilmente, cuando la ocasión lo aconseja o la orden de la superioridad apremia. ¿Introdujo la bajeza Rodríguez Bajón en el argumentario de Núñez Feijóo o fue cosecha propia del candidato? ¿Redactó González Romo su reflexión, de puño y letra, o se limitó a rubricar un texto elaborado por su gabinete de comunicación, que ya dirige el infatigable Daniel Illana, jefe de prensa en el anterior mandato de Vox, director en su efímera singladura de EsRadio Jaén (donde compartió participaciones y empeños con el ciclónico Miguel Segovia), corresponsal de Abc o ex conductor del magazine de la extinta y recordada Onda Jaén? Su incorporación al equipo del alcalde, unida a los fichajes de antiguas compañeras como Marta Negrillo y Manoli Segura (específicamente para JM+), aventuran una reapertura de la radiotelevisión municipal cada día más plausible y cercana. No era un compromiso electoral en firme, pero el retorno del PP al gobierno de la ciudad la reviste de verosimilitud. Un medio público al servicio de la doble 'p' -¡ejem!-, pueblo y poder, o pasión y populismo: su equilibrio financiero imposible, su cuestionado pluralismo, el misterio que rodeó al incendio intencionado de sus instalaciones, la lucha sin cuartel de su plantilla, la promesas vertidas por determinados políticos y sindicalistas durante la campaña electoral de 2019 sobre la inmediata reanudación de sus emisiones...



Vuelve Onda Jaén y vuelven las derechas, juntas y revueltas, antes y después del pacto, del parto, sin distingos, sin fronteras, obviando lo accesorio, unidas en lo sustancial, que es derogar el sanchismo a cualquier precio. Para ello no hizo falta que los dos concejales de Vox se adhiriesen formalmente al acuerdo suscrito por el Partido Popular y Jaén Merece Más, por cuanto la vuelta, en abstracto, de las derechas no consiste tanto en un elegante ejercicio de alternancia política como en un acto de autoafirmación patriótica (al viejo estilo nacionalcatolicista). Los pactos entre PP y Vox, que cancelaron obras de teatro de Virginia Woolf y Lope de Vega, o el beso de película entre dos mujeres en una de las entregas de Buzz Lightyear, tendrá su expresión también en Jaén -salvando las distancias puesto que la concejala de Cultura, María Espejo, no milita en el PP ni en Vox- ante la anulación del espectáculo, apalabrado para finales de octubre, que serviría para inaugurar en el teatro 'Infanta Leonor' la 24ª edición del Festival de Otoño: 'Romeo y Julieta despiertan...' que protagoniza, en papel estelar, la muy roja e incombustible Ana Belén. Todo tendrá su explicación, seguro que desprovista de carga ideológica, pero casualmente coincide con otros cambios de planes en las programaciones culturales de ciudades que vuelven a gobernar las derechas desde el 17 de junio.

Luego vendrá el domingo, con sus resultados inapelables, o no, y en la conciencia de las izquierdas movilizadas repiqueteará la llamada más recurrente de esta semana al voto útil, y en las abstencionistas, el voto por correo que nunca solicitaron. Y las mentiras, a fuer de ser repetidas hasta la saciedad, al modo trumpista, propagadas a través del estercolero de las redes sociales y de medios editorialmente comprables/monetizables, moverán montañas. Los votos que deciden y los votos que no son. Votos y no votos. Montañas de votos y sumideros de votos. Todo, sólo, cuestión de fe.