El Expositor

Manuel Expósito

Nada se pierde, todo se transforma

Las elecciones andaluzas de este domingo, ´19-J’, forjaron catárticamente la conversión, unívoca e irrefutable, del gobierno del cambio en el régimen de...

 Nada se pierde, todo se transforma

Foto: EXTRA JAÉN

El PP en la noche electoral.

Las elecciones andaluzas de este domingo, ´19-J’, forjaron catárticamente la conversión, unívoca e irrefutable, del gobierno del cambio en el régimen de Juanma. El mejor resultado de la historia del PP en Andalucía, los peores registros del PSOE en la comunidad autónoma. El sentido común, la serenidad y la responsabilidad de que alardeó Moreno Bonilla durante toda la campaña electoral hizo plausible tanto la canibalización del partido naranja como la absorción del electorado socialista más moderado y, lo que es más importante en el espectro ideológico de las derechas, el mayor y el mejor dique de contención de Vox: el crecimiento en más de ochocientos mil votos de los populares se produce a costa mayormente de los apoyos perdidos por Cs, 540.523, y el PSOE-A, 127.264, en tanto la ultraderecha sólo sube en dos escaños, dos puntos y medio y noventa y siete mil papeletas. Nadie podrá negar que el envite constituyó en toda regla unas primarias de las próximas elecciones generales, la primera oportunidad que los andaluces tenían desde noviembre de 2019 de dar una bofetada a Pedro Sánchez en el rostro del pobre Juan Espadas. Tararea a Jorge Drexler y a continuación lo tuiteas: “Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da: nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma”.

Este triunfo sin paliativos de Juanma, desde luego, allana el terreno de su ascenso al olimpo de los líderes indiscutidos del nuevo PP nacional, donde figuran en sus respectivas hornacinas, arrogantes y presuntuosos, Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso, haciendo extensiva el aura a su número dos, Elías Bendodo, el de la España plurinacional, a la sazón coordinador general de Génova 13, a quien a partir de ahora Cuca Gamarra, secretaria general y portavoz en el Congreso, deberá de tratar con mayor tacto y consideración. Juan Bravo, asimismo, cabeza de lista por Jaén, vicesecretario nacional de Economía, se consagra como lo que es: el puente hacendoso entre las exitosas políticas financieras e impositivas de Juanma y el doctrinario con que Feijóo tiene que recuperar cuanto antes La Moncloa. El día después de normalidad en el trabajo diario al frente de la gestión de la Junta que reclamaba el presidente de los populares andaluces, con 58 diputados de 109 en el hospital de las Cinco Llagas, es el proyecto de presupuestos 2023 que Juanele tiene ya dispuesto en pendrive para que agite el verano, a golpes de fondos Next Generation y transferencias corrientes, de un sanchismo en retirada de su antiguo bastión inexpugnable. A Espadas se le ha quedado cara de Boabdil y Ángeles Férriz ha perdido hasta en La Carolina, por más que Paco Reyes sostenga en público que la derrota de los suyos es menos dolorosa en Jaén que en otras provincias andaluzas. El que no se conforma es porque no quiere: El PP casi duplica al PSOE en el conjunto andaluz y en la provincia le saca casi cincuenta mil sufragios. El pretexto de la insuficiente movilización, no exenta de razón en el seno de la atomizada izquierda, no se establece como factor trascendental cuando la participación regional y jiennense superó el registro del 2 de diciembre de 2018 en casi dos puntos porcentuales. El PP ganó en casi todas partes, reduciendo la irreductibilidad de los demás a casos contados, aislados, anecdóticos, simbólicos, como la Bedmar y Garcíez socialista (a toda costa) y la Porcuna de Miguel Moreno (se presente por las siglas que se presente). Jaén Merece Más, recién aterrizada en la mareante pista de la partitocracia, se queda a un tris de lograr representación: el límite legal por abajo estaba en el 3 por ciento, el histórico de Jaén para conseguir un escaño andaluz en torno al 7 % y, a la postre, ayer, JM+ rondó el 6 por ciento con más de dieciocho mil respaldos, más de la mitad de ellos en la ciudad de Jaén, escenario en el que se quedó a sólo doscientos votos del PSOE gobernante. Análisis aparte merece la capital del Santo Reino, ciertamente. El nuevo PP capitalino de Juan Bravo, González Romo y Elena González vuelve a situar su apoyo social jaenero por encima de las veinte mil almas. Tremendísima serenata para los castos oídos de Julio Millán. Atrás, muy atrás, quedaron las fuentes corrompidas de los más recientes lamentos peperos. Hacer extrapolaciones de unos comicios autonómicos en clave municipal no será de recibo, pero las tendencias marcan el comienzo de un nuevo ciclo de filias y fobias generalizadas en la política española, de marcas ascendentes o desgastadas, y el municipio de Jaén, por mucho que se empeñe el lagarto de la Malena comiéndose a un hijo putativo del demoyismo al día, muy difícilmente podrá erigirse en excepción en el corto espacio de once meses.