La semana que funde junio y julio modula los ecos de Pepito Grillo en el reciente Comité Federal del PSOE, mientras elucubra sobre la investidura inminente del presidente Moreno Bonilla a golpe de Vox. Todo tan previsible y ramplón que aburre incluso a las ovejas de la política provinciana, rebaño que baja, al fin y al cabo, porque ya sabíamos de antemano que la directriz de Ferraz de cierre de filas tendría su contrapunto en García Page, más solo que la luna, y que el arreón final de Las Cinco Llagas en la negociación de las derechas se producirá justo después del discurso de Juanma. El preludio más apropiado, por descontado, no podía ser otro que la victoria de España ante Uruguay, bien avanzada la madrugada, otro trasnoche sin sentido, gracias a un gol de Álex Baena, para más inri, de churro. Así se escribe nuestra historia. Emiliano, delfín de Felipe, pidió elecciones anticipadas a resultas del “peor momento en la historia reciente del PSOE”, acusándole por ello Pedro Sánchez de representar a los mismos que propusieron investir a Rajoy en 2016. “Limpiaremos lo que haya que limpiar y seguiremos gobernando”, remachaba el puto amo en un alarde inclasificable de la moral del Alcoyano. Al Sur de Despeñaperros, entretanto, después de asistir a una saca de yeguas en la aldea de El Rocío, Juanma Moreno apelaba a los “teléfonos abiertos” durante el fin de semana de las llamadas en espera. Consumar su proclamación con el apoyo de Vox este mismo martes, 30, o, en su defecto, aguardar, mala cosa, a la investidura por mayoría simple, el jueves, 2 de julio. El partido de Abascal espera rascar más por la urgencia y añadir a su “prioridad nacional” una suerte de plan de desregulación, -“¡Al grano!”, lo llama- que desburocratice en mayor medida la Junta de Andalucía -ya existe una consejería que agrupa la simplificación administrativa con rango de dirección general- hasta los niveles ultraliberales del gran referente de Santiago, “y cierra España”, Javier Milei. Elías Bendodo baja y sube, sube y baja, cual caballito de cacharrito, como nunca, en tanto Juan Bravo, Juanele, enfundado en su indumentaria de portero suplente, diputado por Sevilla, otrora apolijado en Jaén, se da un garbeo por la tierra de sus suegros repartiendo consejos prácticos en la pausa para la hidratación de un amistoso de fútbol, ‘Nueva Victoria’, minuto y resultado, entre políticos y periodistas locales, tongo garantizado, a beneficio del Banco de Alimentos. ¿Que uno y otro, uno u otro, podrían bajarse al moro para reintegrarse en el Gobierno de la tercera legislatura de Juanma? Mera serpiente de verano interesada, por ahora.
Primera estampida estival a partir del miércoles. ¿Quién podría pensar en vacaciones, hoy por hoy, con lo que se están jugando? Septiembre queda demasiado lejos. Nadie puede hacerse una idea de lo sacrificada que es la política doméstica. La designación de candidatos para las elecciones municipales se convierte en prioridad absoluta. En todas partes cuecen habas. El PSOE duda, por ejemplo, en Andújar, Alcalá La Real, Villanueva del Arzobispo o La Carolina. El PP continúa sin tenerlo claro en Jaén capital, Úbeda, Porcuna o Arjonilla. Vox solo tiene un alcalde en la provincia y sabe a ciencia cierta que Francisco García Avilés no repetirá encabezando su cartel en Puente de Génave. Hay alcaldes carismáticos que se retiran por jubilación, como el navero Joaquín Requena, y otros, también con vitola de sempiterno ganador, que se debaten entre el punto y seguido y el punto y aparte, caso del guarromanense Alberto Rubio. Unos y otros, a estas alturas, se tientan, se palpan, y echan cuentas. Érik Domínguez tendrá que decidir si va en la candidatura de Guarromán o se olvida definitivamente del ayuntamiento de ayuntamientos. A Marino Aguilera le catapultan, indistintamente, a la presidencia provincial del partido y de la Diputación. Cuando les preguntas, cara a cara, ambos entonan cristiano voto de obediencia. Sea lo que Dios quiera. Mandan los Tonis: Repullo y el otro, Martín, el más capullo. O sea. ¿Por qué decantarse? Tampoco es cuestión de pedir consejo al paisano Felipe López que sobre dilema y renunciación podría escribir una tesis. El único que lo tiene claro, inasequible al desaliento, es Juan Latorre. 10 meses más de rodaje y la campaña electoral del ser o no ser. En Arjona, su relevo en la secretaría local, Paco Puentes, un bancario sin experiencia previa, le suplirá como número 1. En la presidencia de la Diputación, no ha sorprendido a nadie rodeándose de una terna de plena confianza: su mano derecha, Carlos Hinojosa, flanqueado por el community manager del staff de Hurtado, Pedro A. Martínez, y un periodista en la dirección de Comunicación, villacarrillense de cuna y procedente de Telemadrid, Basilio Fernández. Latorre se multiplica, toda vez que no ha dejado la alcaldía, apechugando con dietarios semanales extenuantes, de la Sierra de Segura a La Campiña en las últimas horas, sin olvidar Madrid y Sevilla, caso del cónclave federal del pasado sábado, 27, o la constitución del Parlamento autonómico del 11 de junio. Cercado de incertidumbres, el movimiento se demuestra no parando. Ganar, ganar y después, ganar, a lo Luis Aragonés, aunque sea con un gol de churro.