Es difícil escribir desde la imparcialidad sobre Francisco Reyes, Paco para casi todos los que lo conocemos. En mi caso, más aún. Lo he tratado durante más de treinta años, desde aquellos tiempos en los que era alcalde de Bedmar hasta nuestros días. Y cuando uno conoce a una persona durante tanto tiempo, la objetividad absoluta es casi imposible.
Como todo dirigente que ha tenido responsabilidades durante tantos años, habrá acumulado errores y aciertos. Los errores, cada cual encontrará los que considere oportunos. En eso nunca habrá unanimidad. Pero en los aciertos creo que sí existe un consenso mucho más amplio.
Jaén siempre fue un paraíso interior. El problema es que parecía que solo lo sabíamos quienes vivíamos aquí. Paco entendió que un paraíso que no se enseña acaba siendo un secreto. Y decidió sacar Jaén al exterior. Ahí está la apuesta por FITUR, la promoción turística, la gastronómica gestión de cinco Michelines y del paraíso interior, turística y deportiva y una presencia constante para que el nombre de Jaén sonara más allá de Despeñaperros.
También comprendió que los jiennenses tenemos una extraordinaria capacidad para celebrar nuestras tradiciones por separado. Cada pueblo tiene su feria, sus fiestas y sus costumbres. ¿Y por qué no enseñarlas juntas? Así nacieron iniciativas que han servido para mostrar al mundo la riqueza cultural de una provincia diversa y orgullosa de sus raíces.
Con el aceite ocurrió algo parecido. Siempre hemos sabido que el mejor aceite del mundo es el nuestro. Lo que ocurría es que parecía que solo lo sabíamos los de Jaén. Reyes ha sabido traspasar con Expoliva o la Fiesta Anual del Primer Aceite, esa realidad conocida dentro y fuera de nuestras fronteras, con marca propia "Aceites Selección" que tanto están ayudando a comercializar nuestro oro líquido.
Podría seguir hablando del papel de la Diputación como el gran ayuntamiento de los ayuntamientos, ayudando a los municipios más pequeños; de las carreteras provinciales; de las infraestructuras para llevar internet y nuevas tecnologías a todos los rincones; del apoyo al deporte, especialmente al fútbol sala; de la resistencia durante la pandemia; del apagón; o incluso de cómo la provincia se ha ido preparando para proyectos estratégicos como el CETEDEX, cuyos efectos ya empiezan a notarse.
Y, sin embargo, yo quería escribir sobre otra cosa.
Quería escribir sobre lo que vi en el pleno de despedida. Allí estaba sentado, entre el numeroso público que acudió a despedir a un presidente que ha estado quince años al frente de la Diputación Provincial de Jaén. Quince años. Como cantaba el Dúo Dinámico: “Quince años tiene mi amor”. Y Paco, además, es muy del Dúo Dinámico. También podría aplicársele aquello de “Resistiré”, porque resistir ha tenido que resistir unas cuantas cosas durante este tiempo.
Solo ha traicionado al Dúo Dinámico en una canción: “El final del verano”. Porque él ha decidido marcharse antes de que llegue.
Mientras tanto, imagino que este domingo tendrá ocupaciones mucho más importantes. Seguramente estará intentando explicarle a su nieto, recién llegado a la familia, cómo se hace una buena paella en una cochera de Bedmar, receta aprendida de los Medina. Y cerca andará su amigo Andrés, explicándole cualquier cosa con esa capacidad tan especial que tiene para ver en los detalles lo que otros no vemos. Salvando todas las distancias, siempre me ha recordado a Juan José Millás: observa lo cotidiano desde un ángulo inesperado y, muchas veces, acierta.
Termina una etapa política de quince años. Los balances los hará la historia, los periodistas, los adversarios y los compañeros. Pero hay algo que nadie podrá discutir: Francisco Reyes dedicó una parte muy importante de su vida a intentar que Jaén creyera más en sí misma y que el resto del mundo la conociera mejor.
Y eso, en una tierra tan dada a veces al pesimismo como la nuestra, no es una aportación menor. Cierra esta etapa de Presidente de la Diputación. Abre otra etapa de Diputado Autonómico que ya tendremos tiempo de hablar de ella, cuando lleve un tiempo, para los aciertos y los errores que tenga.
Manuel Palomo
Palomos de papelQuince años de Paco Reyes
Salvando todas las distancias, siempre me ha recordado a Juan José Millás: observa lo cotidiano desde un ángulo inesperado y, muchas veces, acierta
Paco Reyes.