El agresor del jefe de la Policía Local de Cazorla alega defensa propia
Según ha manifestado el acusado de apuñalar al jefe de la Policía Local de Cazorla en junio de 2024,pensaba que le iba a atacar y a hacer daño.
Foto: Europa Press
El acusado alega ahora en defensa por miedo a ser atacado
El acusado de apuñalar al jefe de la Policía Local de Cazorla en junio de 2024 ha dicho ante el tribunal que lo ha juzgado en la Audiencia de Jaén que lo hizo para defenderse porque en aquel momento pensaba que le iba a atacar y a hacer daño.
"No quería matarlo, quería defenderme porque pensé que mi vida corría peligro", ha dicho el acusado, que ha reconocido que en el momento en que ocurrieron los hechos oía voces en su cabeza y estaba convencido que el Estado estaba cometiendo "un genocidio" a través del agua y la alimentación.
"Ahora ya no lo pienso, pero antes estaba convencido de ello", ha dicho el acusado, que, según determinaron los forenses en su día, actuó fruto de un brote psicótico agravado por el consumo de alcohol y drogas.
Con 44 años en la actualidad, y tras llevar casi dos años en la cárcel, el acusado ha afirmado que su deseo es salir de prisión y no volver a Cazorla. "No quiero volver a Cazorla, lo he pasado muy mal y soy plenamente consciente del problema que he causado", ha dicho el acusado. Por último, ha apuntado que aspira a "una vida tranquila y sentar la cabeza".
No obstante, ha reconocido que desde octubre de 2024 ha renunciado a tomar medicación para su patología mental, pero sostiene que ha mejorado "muchísimo" con no consumir drogas y alcohol.
Por su parte, el que fuera jefe de la Policía Local de Cazorla ha declarado que fue un ataque "sorpresivo, violento y mortal de necesidad", que se le echó encima sin que le diera tiempo ni a defenderse ni a reaccionar.
Tras recibir las dos primeras puñaladas en la zona del cuello y la clavícula sintió que iba a morir. "Pensé, me ha matado, esperaba morirme", ha dicho el agente, que recibiría otras dos puñaladas más por la espalda cuando intentaba huir del acusado.
A día de hoy, está convencido de que lo hubiera matado si, ya herido y taponándose la herida con sus propias manos, no llega a disparar al aire su arma reglamentaria para disuadirlo. Dos años después de lo ocurrido ha dicho seguir sintiéndose "mal" por las secuelas físicas y psicológicas que le han quedado.
"Arrastro un trastorno de estrés crónico. Tengo mucha fobia social y miedo por mi familia", ha dicho el exjefe de la Policía Local de Cazorla que, en el plano laboral, ha tenido que pasar a segunda actividad. "Me ha truncado la vida en lo personal, lo familiar y lo laboral"", ha concluido en su declaración.
Los hechos se remontan al 1 de julio de 2024 cuando el acusado hirió con un cuchillo jamonero al agente para luego atrincherarse durante horas en la terraza de una vivienda hasta que finalmente pudo ser reducido y detenido por la Guardia Civil.
El Ministerio Público ha calificado estos hechos de un delito asesinato en grado de tentativa y otro de atentado por los que reclama 14 años de internamiento para tratamiento médico en establecimiento adecuado a su trastorno psíquico o alternativamente la medida de libertad vigilada por el mismo periodo de tiempo.
Además, Fiscalía fija en 25.000 euros la indemnización para la víctima y otros 700 euros para el Ayuntamiento por los desperfectos ocasionados al chaleco antibala que portaba la víctima. La acusación particular, reclama penas de 15 años y tres meses, además de incluir como accesoria 30 años de destierro de Cazorla.
Por su parte, la defensa plantea una condena de cinco años de libertad vigilada, teniendo en cuenta que desde que se encuentra en prisión, el acusado ha tenido una evolución positiva y no ha protagonizado más episodios violentos.
El abogado defensor viene manteniendo que en el momento del suceso, el acusado padecía "un brote psicótico grave" con "anulación total de sus capacidades cognitivas y volitivas", todo ello agravado por el consumo de drogas.
El policía recibió una puñalada en el cuello y posteriormente otras tres más en diferentes partes del cuerpo. Tal y como indica el Ministerio Fiscal en su escrito de calificación recogido por Europa Press, las lesiones "hubieran causado la muerte del agente de no ser por la pronta intervención quirúrgica a la que fue sometido".
Los hechos tuvieron sobre las 23,30 horas del 1 de julio de 2024, en la Plaza de Santa María cuando la Policía Local de Cazorla solicitó apoyo en una intervención que estaban desarrollando en vía pública de la localidad, con una persona que se encontraba en un estado "muy alterado y agresivo". Esa persona portaba un arma blanca que testigos presenciales definen como machete y que la Guardia Civil describió como un cuchillo jamonero.
Fue la Policía Local la que informó de que uno de sus agentes había sido herido grave tras recibir un corte en el cuello. El agresor emprendió la huida hacia su vivienda en la Plaza de la Tejera, mientras el agente herido era atendido por los servicios médicos y trasladado al Hospital de Úbeda (Jaén) donde fue intervenido de urgencia al presentar corte en carótida, y tres puñaladas en clavícula y espalda.
Agentes de la Guardia Civil trasladados a la localidad, localizaron al presunto agresor en la azotea del edificio de su vivienda. De esta forma, se optó por acordonar la zona, ante "el grave riesgo" que suponía para la ciudadanía ya que el agresor se encontraba lanzando tejas y botellas de vidrio a la vía pública. Para evitar también que el agresor pudiera caerse del tejado, la Guardia Civil se decidió entrar en el inmueble y proceder a su detención.
El acusado fue también hospitalizado para su estabilización psiquiátrica y finalmente ingresó en prisión donde permanece a la espera del juicio celebrado este miércoles.