El Expositor: Aceituna en barca

Crónica política de la semana de Manuel Expósito Moreno

 El Expositor: Aceituna en barca

Foto: OLEÍCOLA JAÉN

‘Que no cunda el barro’, fotograma del vídeo viral hecho con IA’ de Oleícola Jaén.

Aguaceros y vientos huracanados, en el tránsito de enero a febrero, entre duelos y quebrantos. Medio año hidrológico de los malos contenido en una sola semana que diluye de un plumazo toda la superchería anticientífica de estelas en el cielo acumulada durante el tiempo insufrible de pertinaz sequía. La IA favorece ahora recreaciones surrealistas de barcas desde las que los penitentes de la Jaén oleícola recogen parte del fruto aún esparcido por el mar de olivos. Que la recolección se prolongue hasta marzo no es tan grave como que las calidades apriorísticas que barajábamos se hayan ido definitivamente por tierra. Los restos del naufragio. En la tregua del sábado, los más intrépidos, sopladora en ristre, probaban a pescar entre el barro, mientras la ensoñación previa de la aceituna de vuelo restante para obtener los últimos aoves de la campaña tornaba a quimérica, y a ti, corredor de lampantes, tratante o tunante, a 3 euros y medio/kilo menguantes, te encontré en la calle. Vender a poco más de 4 euros las escasas reservas de virgen extra, santo grial de nuestro virgen extra picual, base de todos los refinados que están por llegar, se antoja, además de tiro en el pie, estulticia de lesa humanidad. A la provincia le faltarán 60.000 o 70.000 toneladas de aceite para alcanzar el aforo de octubre, en tanto las producciones regional, nacional y mundial no se quedarán tan lejos del primer cálculo. ¿Lo pillan? Cada vez pesamos menos, en términos absolutos, perdonen la tristeza, y no nos queremos dar cuenta.

Con un 30 o 40 por ciento de la cosecha todavía en grado de tentativa, al retortero, es decir, por los suelos, y las organizaciones agrarias, hurgándose la faltriquera europea respecto al acuerdo de Mercosur y a la PAC venidera, la alianza andaluza por el biogás, que auspiciara asimismo la UE, a partir de una línea específica de ayudas e incentivos, con la aquiescencia plena del Gobierno central y de la Junta, un año después de su ostentosa presentación en sociedad en Jaén, ofrecía, esta misma semana, noticias tan divergentes como contradictorias. La CEJ, tras una visita a Andria, Italia, certificaba el beneficio de las plantas de biometano alimentadas exclusivamente de alperujo, al tiempo que el pleno del Ayuntamiento de Andújar rechazaba la declaración de utilidad pública a favor del proyecto impulsado por la promotora Aventum en su término municipal. La patronal constataba in situ, asegura, que la instalación “no ocasiona ningún tipo de rechazo social por olores y emisiones que puedan afectar al entorno”, a la par que un equipo de Gobierno del PP, con mayoría absoluta, refutaba su interés social en base a que “no genera un impacto económico relevante, ni contempla una creación significativa de empleo”, a lo que se suma la firme oposición vecinal y el trámite inconcluso aún de la Autorización Ambiental Integrada (AAI), que debe expedir la Junta de Andalucía y que, en este contexto, hasta el momento, solo se ha otorgado en la provincia a otra factoría de estas características, auspiciada también por Aventum, en Úbeda. A raíz de una directriz del Gobierno andaluz, que data de abril de 2025, para mayor garantía, la administración local concernida evaluaría, complementariamente, un plan de actuación en suelo rústico, asociado al proyecto. Sin embargo, el marco competencial de la Junta, a través de su Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA), 7/2021, que incorpora la gestión ambiental en el planeamiento, concedido el plácet de la AAI, sitúa a los consistorios entre la espada y la pared. La primera advertencia encarecida partió de Greenalia con destino al Ayuntamiento de Lopera, por las licencias municipales paralizadas para sus proyectos de megaplantas solares, amenazando con denuncias judiciales “por prevaricación administrativa, cuantificando la responsabilidad patrimonial por los daños en más de 150 millones de euros”, ampliando la incumbencia jurídica/penal/pecuniaria a los políticos y técnicos locales que coadyuvaran al impasse sine die. Semejante estrategia conminatoria/amedrentadora utilizó Aventum en Andújar al registrar un escrito de este jaez 24 horas antes de la sesión plenaria del pasado jueves. Así las cosas, en la votación, PP y AxSí mantuvieron su postura denegatoria, Vox se abstuvo y PSOE e IU optaron por no pronunciarse. La desestimación de las alegaciones ciudadanas/ecologistas por parte de la Junta, acentúa la desvalida soledad de los depauperados ayuntamientos, por más que la inminencia electoral favorezca el cultivo de ambigüedades del Ejecutivo de Moreno Bonilla. 119 días y otras tantas noches de ‘síes, pero noes’. El viernes, por cierto, so pretexto del VII Congreso Andaluz de pacientes con cáncer y familiares, Juanma retorna a la Jaén de las mil y una promesas baldías.



Tripas que suenan a retortijones. Un PP jaenero disciplinadísimo, que sabe que el congreso provincial de renovación del staff de San Clemente llegará pasados los comicios autonómicos. Quien se mueve sin permiso, no sale en la foto. Quien no se mueve antes de que el fotógrafo monte el trípode, tampoco. ¿Qué hacer, entonces, si albergas ambiciones? El insólito caso del el ex concejal Manuel Palomares y su genuino cuento de la lechera. Palomares comunica sus intenciones por cauces reglamentarios a Antonio Repullo, guardián de las esencias morenobonillistas entre el centeno, de San Fernando a San Telmo. Quiere aspirar a la presidencia provincial, cuestionando el liderazgo de Erik Domínguez, pero sin faltar al mandamiento máximo del PP-A, esto es, que solo hay un dios verdadero. Empieza la casa por el tejado, avanzando la identidad de su candidata a la alcaldía de Jaén, Reyes Chamorro, animado por hermanos en la fe del tipo de Jesús Pegalajar, porque pretende sumar a la causa a la vieja guardia jaenita, la muy alicaída militancia capitalina, desnortada desde que la superioridad decidiera aupar a la cabecera del cartel electoral a Agustín González Romo, sin el mínimo sondeo previo a las bases. Agustín no contaba con él en su lista y él confía, hoy por hoy, en nutrir sus huestes de agraviados, cadáveres insepultos. Recaba apoyos deslavazados por la provincia. Quien se sienta ninguneado, de entrada, considérese de los suyos.

El paso fronterizo entre La Guardia y Jaén, con el agua al cuello, a través de la balcanizada Manseguilla. La orden consistorial guardeña para que los vehículos puedan salir hacia Jaén, pero no traspasar los límites de su pueblo, que empieza en los Altos de Puente Nuevo, que es vereda antigua, no carretera, el camino más sencillo, adonde incluso resulta más cómodo depositar a diario la bolsa de basura, en la antigua nacional de Granada, rápido acceso a Jaén por la gasolinera de La Yuca. Un panel informativo que coloca en el confín el Ayuntamiento de Jaén, dificultando la vigilancia de las cámaras instaladas por el Ayuntamiento de La Guardia que multan siempre a siniestro. Última hora. Juan Morillo denuncia penalmente a Julio Millán. Ya tenemos montado el circo. La regularización y la distensión que reclama Morillo a Millán, PP vs. PSOE, y que no logró en el transcurso de año y medio con su correligionario Romo en la alcaldía de Jaén. La línea ‘13’ del autobús urbano de Jaén que, en el pasado noviembre, dejó de pasar a recoger a residentes en la reñida divisoria. Donde las dan, las toman. La perplejidad de las almas simples y el tartufismo de quienes acostumbran a darse golpes de pecho ante sepulcros blanqueados. Las lindes mentales que se inventan para jodernos la vida.