Mediodía en la provincia de Jaén

José Moral Jaenes

Culpables vs soluciones

La opinión de José Moral Jaenes


Encontrar soluciones a los problemas siempre debiera ser preferible a conformarse con encontrar culpables. Siempre me ha parecido lo que había que hacer; sin embargo, llevo años asistiendo con impotencia a la manipulación fácil y zafia, que lleva a una parte de la ciudadanía a creer que los problemas se van a resolver solo con identificar culpables, lo sean realmente o no.

Supongo que es así porque pensar en soluciones requiere mayor esfuerzo y compromiso que culpabilizar a alguien. Uno de los discursos que más está creciendo en los últimos tiempos, en nuestra provincia y en el resto del país, es el de culpar a los inmigrantes de nuestros males.



Que haya partidos que defienden que, si echamos a los inmigrantes nuestros problemas económicos, de empleo, de atención sanitaria, de protección social, etc, se solventarán como por arte de magia, es grave, pero que haya gente que lo crea es todavía peor. Que los inmigrantes quitan el empleo a los “nacionales”, es el mantra por excelencia. Y nos lleva a pensar cómo sería esa nueva realidad si la derecha y la ultraderecha, mandaran o mandasen.

No sé, como, quien, y sobre todo en qué condiciones iban a cubrir el empleo en sectores como la agricultura o la hostelería, con porcentajes de ocupación de personas inmigrantes que superan ya el 30 y el 40% respectivamente. Sectores donde la fragmentación y el pequeño tamaño de las empresas es caldo de cultivo ideal para la desregulación y el abuso laboral; de hecho, es prácticamente imposibles saber cuántos inmigrantes trabajan en la recogida de la aceituna en Jaén, ya que solo podemos acceder a los datos de afiliados a la seguridad social, cuando sabemos que ese dato no refleja la totalidad del empleo extranjero en la campaña.

Si solo partimos de la identificación de los supuestos culpables, va ser bastante difícil encontrar la solución, que curiosamente no es un problema de extranjería. Es un problema de condiciones de trabajo. Que estas personas sean las destinatarias de las peores condiciones de trabajo, de salario y de vivienda, no puede ser también lo que las convierta en culpables.

Podemos pensar que son culpables por no negarse a aceptar condiciones que los “nacionales” no aceptaríamos, es posible, pero en mi experiencia que ha sido larga y que comenzó mucho antes de que la inmigración se consolidase he conocido a muchas personas que aceptaban condiciones de trabajo indignas por pura necesidad. Jaén seguimos siendo una tierra donde cada año miles de personas se desplazan como temporeros a campañas agrícolas; por ejemplo, a Francia. ¿No sabemos lo que opinan los trabajadores franceses cuando miles de trabajadores de nuestro país van al suyo a “quitarles el trabajo”?

Al final va a ser que no somos tan diferentes, salvo el color de la piel, porque en la actitud nos diferenciamos poco, solo tenemos que recordar lo que sucedía en esta tierra en la década de los 60. Siempre hace falta memoria, y algunos nos amenazan con quitárnosla.