Mediodía en la provincia de Jaén

Benita Campos

Equidistancia

La opinión de Benita Campos


Más me duele a mí que a ti. Quien bien te quiere te hará llorar. Se va a creer que no lo quiero. Se lo buscó por andar vestida así. Pues los castigos físicos me hicieron mejor persona. La que se ha buscado el pobre hombre, decían refiriéndose al asesino. Si te dice que no, es que sí. Si te trata mal es que le gustas. La letra con sangre entra. La guerra que perdimos todos.

Detrás de todas estas frases y de muchas más que nos darían para horas de lectura, se esconden valores antidemocráticos y patriarcales, de asunción de equidistancia que puede ser una de las violencias que más daños nos hacen a quienes hemos sufrido como victimas alguna de estas situaciones.



Y todo esto, para colocarme del lado de un paisano que me representa por la defensa de valores democráticos, de igualdad y de solidaridad, como es David Uclés. La equidistancia es el cuchillo que disecciona los hechos malos, negativos y dolorosos y los coloca a la misma altura que lo bueno, lo positivo y lo que nos provoca bienestar. Coloca en el mismo lado al maltratador y a quien ha sido maltratado, al asesino y a la víctima, a quien se levantó contra un gobierno democrático al lado de quienes la defendieron con su vida. Y para más inri a quienes llevaron a cabo una dictadura llena de campos de concentración, represión y torturas al lado de quién se exilió, se murió en una cárcel o con tiro en la nuca, coloca a los niños robados al lado de quienes los vendió, a quienes se quedaron con las propiedades con quienes las perdieron.

Y sí, David Uclés me representa, porque no se ha puesto de perfil y hoy solo puedo demostrar mi profunda admiración por una persona como el escritor, músico y creador de cultura que además despierta lo mejor de las personas de bien, David Uclés es coherente y congruente con su pensamiento y con su sentimiento democráticos, porque por mucho que queramos no se puede hablar con equidistancia y colocar en la misma categoría a quienes defienden la democracia y quienes defienden la ilegalidad, quienes justifican la violencia, con quienes la sufrieron, no podemos poner en el mismo lugar a quienes ganaron la guerra y se aprovecharon durante cuarenta años con quienes nos sentimos hijas, o nietas de las víctimas del golpe de estado, de la guerra y de la dictadura.