Palomos de papel

Manuel Palomo

Palabras de Julia para Agustín

Hoy quiero escribirte desde esa distancia cordial que permite reconocer lo bueno sin renunciar a pensar distinto

 Palabras de Julia para Agustín

Agustín González y Manuel Palomo.

No, este artículo no se llama Palabras para Julia. Aunque inevitablemente juegue con el eco del poema de Agustín Goytisolo. Se llama Palabras de Julia para Agustín, porque hay nombres que invitan a la literatura, sobre todo cuando durante tantos plenos municipales nos regalaste citas, versos y referencias que, en ocasiones, parecían más propias de un club de lectura que de un debate sobre el estado de una calle o el presupuesto de una ciudad.

Ahora dejas tu acta de concejal para emprender una nueva etapa al frente de la Dirección General de Andalucía Global. Y llega ese momento en el que uno podría hacer balance.

No lo haré.No porque no tenga opinión. La tengo. Y, además, es conocida. En no pocas ocasiones he discrepado de tu gestión como alcalde y después como portavoz municipal. Lo hice con argumentos, con co nvicción y con la firme creencia de que la democracia necesita precisamente eso: crítica, debate y confrontación de ideas. Porque gobernar nunca puede situarse al margen del escrutinio público.

Pero hoy prefiero detenerme en otra dimensión. En la humana. Porque una cosa es la valoración política y otra muy distinta el respeto hacia la persona. A veces olvidamos que detrás del cargo hay alguien que también vive las alegrías y los sinsabores, los aciertos y los errores, los aplausos y las críticas. Y conviene recordarlo, especialmente en tiempos donde parece que la descalificación personal cotiza más alto que el argumento.

Por eso, hoy quiero escribirte desde esa distancia cordial que permite reconocer lo bueno sin renunciar a pensar distinto. Y entonces me viene a la memoria aquello que un día te escribí en las páginas de Extra Jaén, cuando el futuro aún era una incógnita y la política seguía siendo un camino abierto:

"Pensando en ti, como ahora pienso en ti. La vida es bella, ya verás. Como, a pesar de los pesares, tendrás amigos, tendrás amor... tendrás amigos." Quizá no lo dije tan bien como Goytisolo. Era imposible. Pero el sentimiento permanece.

La política es pasajera. Los cargos también. Hoy se ocupa un despacho y mañana otro; hoy se gobierna un ayuntamiento y mañana se asume una responsabilidad en la Junta de Andalucía. Lo verdaderamente importante es qué queda cuando desaparecen los focos.

Desde esa nueva responsabilidad solo cabe desearte acierto. Que trabajes con honestidad, que pongas toda tu capacidad al servicio de Andalucía y que el cargo sirva para mejorar la vida de quienes esperan soluciones más que titulares.

No hace falta compartir todas las decisiones de alguien para desearle éxito. Al contrario. La grandeza de la democracia consiste precisamente en poder discrepar de la gestión política mientras se mantiene intacto el respeto hacia la persona.

Esa ha sido siempre mi manera de entender el periodismo y también la vida. Así que, Agustín, gracias por aquellas tardes en las que los plenos municipales encontraron un respiro entre versos, citas y referencias literarias. No abundan los políticos que se acuerdan de los libros cuando hablan de presupuestos.

Y sí, permíteme terminar con un pequeño guiño. Ojalá, en esta nueva etapa, sigas recordando aquello que un día escribí pensando en ti. Porque los cargos pasan, pero las palabras (las buenas palabras) tienen la extraña costumbre de quedarse.

Suerte, Agustín. Por ti, por Andalucía y, sobre todo, por quienes esperan que la política siga siendo un servicio público y no solo un destino.